"Te la hago corta", el libro que escribieron adolescentes del barrio San Martín

Los estudiantes de la Escuela Padre Llorens del Barrio San Martín, escribieron un libro de microrrelatos. La directora junto con los alumnos contaron a Mdz cómo surgió la iniciativa y cómo los estudiantes lograron poner con sus palabras los 101 microrrelatos que comprende el libro.

REDACCIÓN MDZ ONLINE

"Te la hago corta", el libro que escribieron adolescentes del barrio San Martín

Pachy Reynoso/MDZ

Historias de amor, la importancia de los objetos materiales, la personalidad de los adolescentes, realidades adversas son algunas de las temáticas que alumnos de la escuela Padre Llorens, del bario San Martín, pusieron en palabras en 101 microrrelatos contenidos en el libro “Te la hago corta”.

La iniciativa surgió a partir de un proyecto de articulación desde el área de Lengua, para motivar a los chicos a leer y comprender la lectura, a través de una maratón, en la que cada curso representó un libro.

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Algunas autoras del libro: Valentina, Taína, Natasha, Rocío, Micaela, Tamara, Estefanía Algunas autoras del libro: Valentina, Taína, Natasha, Rocío, Micaela, Tamara, Estefanía

En base a esta iniciativa, le propusieron a cada estudiante que escribiera su propio microrrelato, para luego someterse a un concurso y así seleccionar los que serían publicados. Al ver que la tarea fue exitosa, se animaron a buscar una editorial para su propio libro. Para costear la publicación tuvieron que realizar una rifa para recaudar el dinero necesario y pudieron imprimir 20 ejemplares.  “Todo fue iniciativa propia a través de los profes, que empezaron a indagar para ver si podían afrontarlo económicamente. Al principio nos parecía muy lejano, pero al averiguar, nos dimos cuenta que era cercano a nuestra realidad y por eso surgió la idea de la rifa”, dijo Gilda Aguirre, directora del colegio Llorens.

La escuela Padre Llorens pertenece a la comunidad Jesuíta y está subvencionada al 100 por ciento por el Estado, por lo que los chicos no pagan cuota. Los proyectos que llevan adelante para motivar a los estudiantes son autogestionados y lo hacen a través de rifas, sorteos y búsqueda de  financiamiento.

Las historias

Valentina, una niña de 14 años, escribió “Hay que aprender”, una microhistoria que habla de los objetos materiales y la necesidad de aprender a desprendernos de ellos. “Me inspiré en la vida cotidiana, porque muchas veces nos concentramos en objetos de la vida y nos quedamos en eso que es cómodo para nosotros, cuando podríamos ver otras cosas como, por ejemplo, leer un libro o salir al aire libre y disfrutar con nuestra familia o amigos”.

Esta historia muestra la realidad en la que estamos inmersos, la de la tecnología, la moraleja que Valentina nos deja, es que debemos despegarnos de aquellos objetos que nos encadenan y no nos dejan disfrutar de los momentos que podrían ser fundamentales en nuestra vida y de los que tanto nos cuesta alejarnos.

“Me inspiré fundamentalmente en algo que me gustaría que me pasara a mí, me gusta ver como las historias de amor suceden así, por nada más”, dijo Taína, una niña de 13 años que narra en su microficción “Me enamoré”, cómo dos jóvenes que protagonizan un accidente casual, se enamoran a primera vista.

“Yo me basé en mis cualidades para escribir mi relato. Me sentí cómoda y libre para contar mi historia”, dijo Estefanía, estudiante de 14 años que compuso “La Puerta oscura”. “Me llegó la idea y comencé a escribir”, dijo  Rocío, estudiante de quinto año, que escribió el relato “El amor”, que podría compararse con lo que los autores griegos nos enseñaron sobre la existencia de musas, divinidades inspiradoras que les soplaban al oído lo que debían escribir.

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Natasha, de 16 años escribió “Los límites”, una historia basada en un libro que versa sobre pájaros y otros animales, que la llevó a relacionarlo con la realidad y representar los límites que un hombre puede tener. “Si logré llegar acá con un solo texto, creo que puedo llegar a más si me esfuerzo un poco más”,una frase inspiradora de Valentina, y que es el fundamento de identificación de los estudiantes de esta escuela.

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Los pequeños autores participaron en todas las etapas de elaboración del libro, que está dividido según el curso que estudian, en total son 101 microficciones de un libro que vale la pena leer.

El diseño

La imagen de la tapa la diseñó Micaela, estudiante de quinto año, que se inspiró en la película Escritores de la libertad. En la portada del libro se puede ver un tren. “El tren para mí simbolizó el colegio, que nos lleva a algún lugar a crecer, por eso hice un árbol que nosotros arriba del tren leyendo, hacemos crecer ese árbol, que simboliza nuestras experiencias y vivencias. Los libros que cuelgan son los escritos de todos los chicos y las hojas somos todos los alumnos, cada uno pertenece a ese árbol, cada uno de nosotros deja huellas” dijo la estudiante de 18 años.

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Con el dinero recaudado de la feria lograron publicar 20 ejemplares. Pero a partir de su difusión surgió la oportunidad de presentarlo en la feria que organiza la Municipalidad de Capital y  consiguieron un financiamiento para editar 20 ejemplares más.

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En la sala multimedia de la escuela Llorens, las alumnas nos cuentan sus microrrelatos En la sala multimedia de la escuela Llorens, las alumnas nos cuentan sus microrrelatos

En cuanto a la continuidad del proyecto en 2019, Gilda Aguirre dijo que es lo que realmente ansían. ”Hemos visto a los chicos muy motivados y ha causado un impacto que no lo esperábamos. Esto nos motiva a seguir en proyección con esto”, dijo emocionada la directora.

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