Tachas de la discordia: te muelen el auto pero hay vecinos que las piden

En el #Wok de hoy: Para las comunas que siembran de amarillo, el objetivo es prevenir accidentes + Cuando su número es exagerado los argumentos flaquean + La opinión técnica corrobora que el daño no es un mito urbano + Educación vial, semáforos y más cartelería, opciones para "tachar" menos.
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Rubén Valle

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{Maridaje} Para musicalizar la lectura de esta columna te propongo No problem, por Duke Jordan

  

Que rompen las cubiertas. Que obstruyen la circulación. Que son un gran negocio. Que se rompen rápido. Que se las roban. Que hay alternativas mejores. Que son una carrera de obstáculos. Que revientan los amortiguadores. Que tornan peligroso el paso de motos y bicicletas. Que son una plaga. Que son amarillo PRO. Que no sirven para nada.

Todo eso y mucho más es lo que "inspiran" las famosas tachas reflexivas. Una polémica un tanto cíclica, que renace cada cierto tiempo, sobre todo cuando en algunas comunas de un día para otro el amarillo tacha se multiplica grotescamente.

El cuestionamiento a estos reductores de velocidad no es nuevo en el país. Al menos desde el 2014, cuando comenzaron a instalarse en algunos municipios de la provincia, como Godoy Cruz, Maipú, Luján de Cuyo, San Carlos y General Alvear, se alzaron voces en contra por considerar que destrozan el tren delantero de los vehículos.  

Para los especialistas en alineación y balanceo, las tachas ocasionan un daño grave a los vehículos, tanto a autos como motos. Para uno de los intendentes que las avala con convicción, como es el caso de Marcelino Iglesias en Guaymallén, "es preferible que se rompan los autos y no que se pierdan vidas".

Los criteriosos del volante sostienen que si se circulara respetando las normas básicas de tránsito no haría falta apelar a estas medidas de prevención, que además representan una costosa inversión. Pero ahí están y cada día son más.

Otro de los peros que se escuchan es que cuando el plástico de la tacha se rompe (en teoría, si son de las buenas, duran hasta 8 meses) quedan "al aire" los pernos con que se atornillan al asfalto, siendo garantía de destrozo de ruedas y una peligrosa arma para las motos. Sus defensores, en cambio, destacan que son de rápida instalación y muy fáciles de reemplazar.

Punto Pret SRL, una empresa de la localidad bonaerense de Esteban Echeverría, es la mayor proveedora de reductores para los municipios de todo el país. Esta firma ofrece un amplio menú de productos de seguridad vial y señalética, el cual se observa en calles, rutas, playas de estacionamiento y curvas peligrosas. Actualmente cada una de estas tachas cuesta entre $150 y $200. 

Lo individual versus lo colectivo 

Para Mario Vadillo, el diputado del PI-Protectora, quien impulsa su propia campaña contra las tachas al punto de haber presentado un proyecto en la legislatura provincial para directamente prohibirlas, la alternativa a este método es una cartelería adecuada o, en el mejor de los casos, semáforos. Una síntesis de educación vial y mayores controles de tránsito, donde el exceso de velocidad sea severamente multado. En Catamarca presentaron un proyecto similar para sacarlas del camino. 

El legislador, que considera que lejos de ser una solución son un verdadero negocio para los municipios, argumenta que no están aprobadas por las normas IRAM ni contempladas en la ley de Seguridad Vial. 

Mientras que en la ley provincial el uso de estos reductores no está regulado, a nivel nacional la 24.449 establece que "en caso de estar anclados a la calzada mediante perno, este debe formar parte de un solo cuerpo con la cabeza de la tacha y no debe ser metálico".  

Hasta los antes bastardeados lomos de burros y badenes vuelven a ser invocados como opciones tolerables antes que las repudiadas tachas. Mientras tanto, más municipios se suman -con argumento- a la ola amarilla de las tachas. Por caso, Godoy Cruz las banca y sostiene que han servido para bajar los accidentes. Según el director de Tránsito de esa comuna, Lisandro Delgado, "se trata de un problema de perjuicio individual contra beneficio colectivo. Pueden ocasionar problemas en un vehículo, pero llevan a una baja de los accidentes".

Para su par de Guaymallén, Jorge Carrizo, "son muy interesantes las diferentes opiniones que fundamentan el respeto por la vida, el respeto por la ley, en definitiva el respeto por los valores humanos. Hay que prevenir los incidentes viales, producto de no respetar ni considerar al otro como nuestro semejante".

Desde Capital, Carlos Prato, director de Tránsito y Transporte, reconoce que "la idea precisamente es que no gusten, que sean molestos. Es decir, algo que llame la atención al conductor sin que resulte peligroso. El badén no molesta, lo pasás y listo".

Aun en los casos en que teóricamente está justificada su colocación, lo llamativo es la cantidad. Es decir que con muchas tachas menos igualmente se lograría el objetivo de alertar y disminuir la velocidad. Ejemplos sobran al respecto y son los mismos usuarios los que comparten fotos mostrando el exceso de estos reductores.

Rubén Daray, expiloto de automovilismo, actual conductor de A Todo Motor y reconocido especialista en temas de seguridad vial, da una visión contundente: "Es increíble que por unos cuantos que no respetan las leyes, muchos crean que esto es bueno. Esto es un negocio, si no hay autoridad para hacer respetar la ley, la solución no puede ser romper el auto de todos. Hay 22 muertos por día y la única solución que ven los intendentes ¿es esto? ¡Por favor!".

Joden, pero las quiero

Avalan la experimentada opinión de Daray mecánicos y técnicos que ven trenes delanteros molidos como efecto del paso constante por las denostadas tachas reductoras. 

Desde la vereda de los tolerantes sugieren sortearlos a baja velocidad como única forma de evitar el daño y lógica garantía de que no habrá un accidente en una esquina peligrosa. Las cifras de muertes en el tránsito de Mendoza ameritan hacer algo. 

No obstante la cataratas de quejas e insultos de grueso calibre, en varias comunas afirman que son numerosos los barrios que les solicitan la colocación de las tachas en los puntos más conflictivos de esos conglomerados. "Este tipo de pedidos es permanente", reconoció un funcionario municipal. 

A la espera de estudios profundos que certifiquen cuan efectivas son las tachas preventivas, la resignación marca que habrá que pasarlas como se pasa un mal trago. 

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#El Resaltador

Se puede decir no

"No me sorprendió en absoluto el escándalo de los cuadernos de las coimas. Hace tiempo hablé de este desbalance que existe entre corruptos y corruptores. La sociedad no tiene una visión muy positiva del sector empresario en la Argentina y justamente dije que estaba faltando que la balanza se empiece a equilibrar para que la sociedad empiece a percibir las relaciones de otra manera. Evidentemente siempre uno es más simpático cuando dice que sí. Pero hay una vida más allá de la obra pública, hay una vida más allá de los funcionarios pícaros, hay una vida más allá de la corrupción. Se puede decir que no a la corrupción, retirarse y hacer otras cosas. También es cierto que cada persona lo vive de manera diferente. Yo no estoy en el cuerpo de quienes están ahora en este problema pero definitivamente no creo que uno tenga que llegar necesariamente a esa encrucijada".

{ Javier Madanes Quintanilla, presidente del Grupo Aluar-Fate, en El Cronista

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#LaDataFlora

Los precios de los alimentos subieron hasta casi un 88% durante el primer semestre, mientras que la inflación en ese periodo fue del 16%. La harina de trigo lideró el ranking, seguida por los huevos (50,2%), los fideos secos (39,9%), el pan francés (35,9%), el arroz blanco (34,2%) y el aceite de girasol (26,2%). Las ventas internas cayeron un -13,7% y la producción industrial un 1,5%, en tanto que las importaciones se incrementaron el 59,9%. Fuente:  Universidad Nacional de Avellaneda.

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#Lecturas

El negocio político de la obra pública, de Luis Gasulla (Sudamericana, 496 páginas, $539)

El subtítulo no deja dudas respecto de la lupa de este trabajo de Gasulla: "De la patria contratista a Menem. De los 90 a Kirchner. De CFK a Macri". Publicada en 2017, esta investigación periodística sobre la corrupción en la obra pública en la Argentina, con testimonios únicos (Lázaro Báez y Leonardo Fariña entre ellos), adquiere renovado interés tras la irrupción de los "cuadernos de la corrupción". El autor indaga en cómo opera la asociación entre empresarios corruptos, funcionarios coimeros y justicia garante de impunidad a través de los gobiernos Kirchner y Macri.

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#Tuiteado