Suicidio vial: Se triplicó el número de conductores que habla por teléfono mientras maneja

Así lo revela un estudio de Luchemos por la Vida, la asociación que realiza campañas para revertir las estadísticas mortales del país. También creció el número de peatones que usa el celular mientras cruza una calle.
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Rubén Valle

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Suicidio vial: Se triplicó el número de conductores que habla por teléfono mientras maneja

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Suicidio vial: Se triplicó el número de conductores que habla por teléfono mientras maneja

Si al menos cinco horas del día se nos van en el uso -y abuso- del celular, contando como parte de este romance tecnológico desde mensajes por whatsapp, chequeos de mails, navegación por internet, interacciones en redes sociales hasta lo más elemental -léase llamar o recibir llamadas- no es extraño que también caigamos en la tentación de seguir el flirteo virtual mientras manejamos. 

Desde el 2004 la asociación civil Luchemos por la Vida (LPV) viene realizando el estudio y medición de la peligrosa utilización de los teléfonos móviles, tanto en conductores como en peatones. Y el crecimiento es tal que amerita frenar, bajar un cambio y reflexionar. En una década se triplicó en el país esta tendencia cuasi suicida que, como efecto espejo, ya es parte de un fenómeno global. 

El último sondeo, realizado el año pasado, tomó como muestreo la ciudad de Buenos Aires, donde circulan por día 1.400.000 vehículos. El resultado que arrojó es que se detectaron a 186.000 personas usando celular mientras manejaban o al atravesar una calle. Justifica (es un decir) esta alarmante cifra esa suerte de toc que consiste en chequear al menos unas 150 veces por día el bendito teléfono.

En conductores y peatones la distracción es el mayor detonante de este hábito que puede tener consecuencias letales, sobre todo si esto se produce en el contexto de un tránsito cada día más caótico, sea Buenos Aires, Mendoza o cualquier ciudad argentina de dimensiones considerables.

Está probado científicamente las claras limitaciones que tiene el cerebro al momento de tener que realizar dos tareas que demanden atención al mismo tiempo. De ahí lo peligroso que resulta conducir mientras se habla o mensajea, aunque se recurra al sistema de manos libres.

Hay estudios que certifican que el uso del teléfono móvil es un factor que multiplica por 4 el riesgo de sufrir accidentes. "Después del minuto y medio de hablar por celular, el conductor ya no percibe el 40% de las señales, su velocidad media baja un 12%, el ritmo cardíaco se acelera bruscamente durante la llamada y se tarda mucho más en reaccionar", advierte LPV en su página web.

En otras palabras, es una bomba de tiempo que fácilmente puede equipararse a manejar borracho. 

Una situación similar, en cuanto a posibilidades de protagonizar un accidente, ocurre con aquellos que caminan hablando por teléfono. Así es como cruzan una calle a otro ritmo, sin percatarse del movimiento normal del tránsito y perdiendo referencias básicas de su entorno.

Como esta tendencia va inevitablemente en alza es que Luchemos por la Vida reforzó su campaña publicitaria de concientización, titulada El celular al volante mata, con el objetivo de generar conciencia acerca del creciente problema de hablar mientras se conduce, en lugar de hacerlo al costado del camino o una vez que se llega a destino.

Efectos si hablás y manejás 

Un estudio del Centro de Experimentación y Seguridad Vial (Cesvi) determinó que el 90% de los automovilistas que utiliza celular comete errores, aunque apele al sistema de manos libres. 

Los siguientes son algunos de los tantos efectos que produce hablar mientras se conduce:

+ Dificultad para mantener derecha la dirección.

Mayor tiempo de reacción para detectar y responder maniobras inesperadas de otros conductores.

Más lentitud para frenar y por ende menor distancia para hacerlo.

Dificultad para mantener una velocidad apropiada.

No acatamiento de señales de tránsito.

Reducción del campo de visión (se mira derecho adelante perdiendo visión periférica o de los espejos).

Menor distancia con otros vehículos.

Inadaptabilidad a cambios en la corriente de tránsito.

Trabajo mental sobresaturado, que aumenta el estrés y la frustración.

Factores que agravan el peligro: la edad (afecta más a conductores muy jóvenes y a los de edad avanzada), el sexo (los hombres son más proclives a usar el celular mientras manejan), la falta de experiencia del conductor y las conductas temerarias.

Hecha la ley...

En un país que tiene 20 muertos por día a raíz de accidentes de tránsito, no acatar las normas viales es prácticamente un suicidio colectivo y no hace más que agravar el flagelo vial. 

En su artículo 48, la Ley de tránsito 24.449 prohíbe "conducir utilizando auriculares y sistemas de comunicación de operación manual continua". 

Sin embargo, al hecho de que sea muy difícil de detectar esta infracción (salvo que el conductor pase hablando frente a un control o sea advertido de casualidad por un agente de tránsito), la mayoría -y para esto no hay encuesta que lo desmienta- confía en que no le pasará nada; mucho menos si cuenta con la complicidad de los vidrios polarizados o de una noche de pocas luces. 

Eso (un accidente, la muerte, las multas) siempre le pasa a los otros. Hasta que le pasa a uno, claro.