Sueños Compartidos: lo que la AGN evitó mencionar

El periodismo oficialista e incluso el crítico, evitó preguntarle a Hebe sobre los millones de pesos que su Fundación sigue recibiendo, en concepto de metros construidos bajo su autorización.
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Luis Gasulla

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Sueños Compartidos: lo que la AGN evitó mencionar(Infobae)

Sueños Compartidos: lo que la AGN evitó mencionar | Infobae

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La semana pasada se conoció un exhaustivo informe que realizó la Auditoría General de la Nación sobre el plan de viviendas e inclusión social, Sueños Compartidos, que manejaba la Fundación Madres de Plaza de Mayo. Luego de 33 meses de que estalló el escándalo público en el seno de la organización de Hebe de Bonafini, Leandro Despouy presentó un informe que confirma el descontrol de fondos públicos, el desmanejo de la obra pública durante el kirchnerismo, la confusión entre lo público y lo privado y la estafa que sufrieron las familias a las que se les prometió una vivienda y los trabajadores que fueron despedidos de un día para el otro. 

La presentación de la AGN obtuvo el apoyo de todos sus miembros, incluso de los referentes del justicialismo. Sin embargo, recibió duras críticas del jefe de gabinete de la Nación, Jorge Milton Capitanich que aseguró que, al menos en la provincia que gobernó hasta noviembre del 2013, las obras se realizaron en un 100%. Efectivamente, en El Chaco, Sueños Compartidos desembarcó con más fuerza que en ningún otro distrito del país. Es más, la relación entre "el Coqui", Bonafini y Sergio Schoklender fue muy estrecha. Tras el informe de la AGN, el funcionario evitó dar precisiones sobre el tema, los tiempos en que se demoró en construirse las viviendas y los centros de salud como tampoco si los costos totales fueron más elevados que los presupuestados.

El vínculo era tan cercano que, en uno de los viajes que compartieron Sergio Schoklender y Capitanich en los aviones de Meldorek, el ex gobernador chaqueño le pidió al ex apoderado de la Fundación que gestionase la presentación de su libro de gestión en la Feria del Libro de Buenos Aires del 2010. "No es lo mismo presentar un libro con funcionarios sentados a mi lado que con un símbolo como Hebe", concluyeron tras el pedido. Efectivamente, Capitanich presentó su libro en la Rural y la Fundación se hizo cargo de los costos. El dato es minúsculo pero es un síntoma de cómo se desviaban fondos que, originalmente, eran destinados para construir viviendas sociales y terminaban financiando a la política.

Tras el informe de la AGN, Hebe de Bonafini, en cambio, dijo que lo de "Sueños Compartidos fue una hecatombe". El periodismo oficialista e incluso el crítico, evitó preguntarle a la Madre sobre los millones de pesos que su Fundación sigue recibiendo, en concepto de metros construidos bajo su autorización, a través del fideicomiso creado a mediados del 2011 llamado "Ni un paso atrás". Actualmente lo manejan hombres de confianza del vicepresidente, Amado Boudou, como Roberto Aybar "El gordo" Domínguez y Luis Debandi, dos personas que trabajan "a distancia" pero cobran suculentos sueldos que oscilan entre 40 y 50 mil pesos mensuales. Boudou fue uno de los funcionarios que más cerca estuvo de Bonafini tras su pelea con los hermanos Schoklender. De hecho, aseguran que codiciaba quedarse con acciones de la empresa constructora Meldorek por la que, a partir del 2009, la Fundación y el gobierno triangulaban los fondos.

El punto flojo del informe de la Auditoría General de la Nación es que no le da entidad ni nombre propio a los responsables políticos de Sueños Compartidos. Los nombres de los hermanos Schoklender aparecen en cada una de las 200 páginas del informe, no en cambio, los de intendentes, gobernadores, funcionarios del Ministerio de Planificación de Julio De Vido o la mismísima Hebe de Bonafini. Aparecen sus cargos pero no sus nombres. El trato es diferencial. En el apartado del informe se menciona al ex titular del Instituto de la Vivienda de la Ciudad, Claudio Freidín, que cobró 140 mil pesos en sus cuentas personales. El rol de Freidín es clave para entender el circuito del dinero. En el 2009, el funcionario en cuestión se mudó a las oficinas de Planificación debajo de Abel Fatala, Secretario de Obras Públicas. Justamente, ese año, la Fundación pasó a depender directamente del gobierno nacional y nació Meldorek, una sociedad anónima de dudoso origen creado por dos jubiladas en mayo del 2003, cuando el kirchenismo estaba pariendo en el poder. La escribana que firmó el acta constituyente de Meldorek fue Marta Cascales, la mujer de Guillermo Moreno, el ex secretario de Comercio. "Fue pura casualidad" me confesó un involucrado: "En la city porteña todos se conocen y Cascales estuvo detrás de cientas de sociedades anónimas, Meldorek fue una más".

Mientras que Pablo Schoklender pide juicio oral y público en forma urgente, Hebe de Bonafini sigue comportándose como la vocera de la Presidenta de la Nación dando cátedra de política, lealtad e incluso del manejo de Fútbol Para Todos. Su Fundación sigue recibiendo jugosos subsidios, su Universidad está en vías de estatizarse y los funcionarios implicados continúan trabajando en la función pública. Las tasas de retorno y la corrupción, en serio, no quedó asentada en los informes de la AGN ni en la Justicia. Para ello, los principales implicados deberían sentarse, frente a frente, y explicar realmente cómo funcionaba esa inmensa caja política que fue Sueños Compartidos. El instrumento por el que, además de construir viviendas y ofrecer una salida laboral a miles de personas, se "realizaron más actos políticos y de apoyo a Cristina y a Néstor Kirchner que La Cámpora y el Movimiento Evita juntos". La confesión proviene de uno de los bastiones que supo tener la Madre de Plaza de Mayo. Es la clave para entender la estafa moral y económica que fue el proyecto de inclusión social más revolucionario y faraónico que encaró el kirchnerismo. La película no tuvo un final feliz.

Luis Gasulla, autor de El negocio de los derechos humanos. Especial para MDZ