Qué hacer ante un ataque injurioso en las redes sociales

La condena contra una mujer que atacó a su ex pareja en Facebook representa un precedente que podría desencadenar más denuncias por ofensas en las plataformas sociales, episodios cada vez más comunes pero que, hasta ahora, eran poco denunciados ante la Justicia. Conseguir un abogado especialista y recolectar pruebas cibernéticas respaldadas con metadatos, claves para avanzar en estas causas.

Nicolás Munilla

Qué hacer ante un ataque injurioso en las redes sociales

Qué hacer ante un ataque injurioso en las redes sociales

El fallo judicial que condenó a una mujer a pagarle una fuerte multa a su ex marido por injuriarlo a través de las redes sociales, es un precedente único en Mendoza y abre el debate sobre la judicialización de estos episodios cada vez más frecuentes. Pero al ser una cuestión relativamente nueva, y siendo que existen escasos antecedentes en el país, hay cierto desconocimiento sobre cómo deben proceder quienes busquen denunciar estos casos ante la Justicia.

En principio, debe aclararse que, en lo referente al delito de injuria y otros similares, al ser de carácter privado no se denuncia como otros hechos delictivos, sino que se inicia directamente la acción de querella ante un juzgado correspondiente, caso contrario el expediente podría archivarse.

Lo primero que debe hacer alguien que se siente injuriado por otra persona en alguna red social, es acudir a un abogado. Bárbara Peñaloza, la letrada que patrocinó al hombre que ganó el mencionado juicio contra su ex esposa, explicó a MDZ que “lo ideal es que el abogado sea especialista en delitos cibernéticos, dado que para recolectar las pruebas hay que tener ciertos conocimientos técnicos que van más allá de una captura de pantalla”.

A ello añadió que “también hace falta la intervención de un escribano que conozca cómo confeccionar las actas requeridas en este tipo de actuaciones”.

Las acciones son de carácter penal, a través de una querella en el juzgado interviniente, y también pueden incluir una pata civil mediante una medida cautelar seguida de un pedido de indemnización por daños y perjuicios.

Respecto a las pruebas, al tratarse de un delito de carácter cibernético, Peñaloza señaló que “tienen que estar recabadas bajo ciertos metadatos que hay en un perfil, como en Facebook, los que deben estar incluidos en el acta notarial para que las capturas de pantalla sean válidas”.

Hasta principios de este año, los agravios entre particulares en las redes sociales no eran tipificados como delitos, por lo que estaban exentos de cualquier tipo de castigo. Esto comenzó a cambiar a partir de febrero, cuando el juez del tribunal 22 de la Ciudad de Buenos Aires Ángel Nardiello condenó a una mujer por ”calumniar e injuriar” a un hombre en Twitter, y luego se sumó el reciente fallo dictado en Mendoza por el magistrado Eduardo Martearena.

En ambos casos, se aplicó el Código Penal, cuyo Título II prevé fuertes multas para quienes sean condenados por calumnias e injurias a terceros. “El marco legal para este tipo de circunstancias es vasto y suficiente, tanto a nivel procesal como de fondo”, destacó Peñaloza.

Por otro lado, el ciberacoso no está incluido en el Código Penal, con excepción del ‘grooming’ que fue incorporado en 2013 y aplica solo a los menores de edad, ni tampoco en el Código de Faltas provincial, por lo que cualquier denuncia por hostigamiento en las redes sociales debe ser encarada bajo otra tipificación. “Hasta ahora no se ha aprovechado ninguna oportunidad para incluir la figura del acoso y hostigamiento en las redes sociales como una falta o un delito concreto”, especificó la abogada.

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