¿Qué es la amnesia global transitoria?

Conocida popularmente como amnesia lacunar, interrumpe el recuerdo, creando un "bache" en nuestras vivencias. Te contamos de qué se trata.
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Cecilia Ortiz

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Ana entró al despacho de su jefe pálida y desencajada. No sabía cómo había llegado hasta ahí. Tampoco recordaba el día, ni el mes, mucho menos el año. Por la ropa que llevaba puesta, supuso que era verano. Preguntó una y mil veces, pero no podía retener lo que le decían. Sus compañeros la miraban atónitos, sin saber qué hacer. "De a poco fui recuperando mi memoria, la fecha, la hora. Nunca supe qué pasó exactamente durante ese tiempo. Pero sí sé que se sentía horrible", contó días después.

En el año 1964 los científicos C.M Fisher y R.D. Adams, luego de investigar casos, le dieron el nombre de amnesia global transitoria al síndrome que se caracteriza por una alteración profunda y transitoria de la memoria relativa al pasado reciente y al presente (lo que se conoce en neurología como amnesia anterógrada y retrógrada).

El evento dura unas horas y gradualmente va desapareciendo. La persona recupera su memoria, pero no la del incidente, debido a que no ha podido formar recuerdo de ese período. Lo usual es que aparezca un solo episodio durante el período de vida y es muy raro encontrar antecedentes familiares entre los pacientes.

El neurólogo Rodrigo Santamarina, comenta que un paciente que padece AGT es incapaz de retener lo que ocurre a su alrededor, por lo que está desorientado en tiempo y espacio. La atención está conservada, de modo que pueden seguir una conversación, manejar, trabajar sin problemas. La persona puede aparecer hiperactiva o, por el contrario, apática e inactiva. La gente a su alrededor lo notará más repetitivo, preguntando constantemente por la fecha, el día y la hora o qué comieron hace un rato. Estos síntomas pueden ir acompañados por dolor de cabeza, náuseas, mareos leves, adormecimientos.

El doctor Santamarina nos cuenta que, si bien el síndrome es benigno, no deja secuelas y tiene buen pronóstico. Sin embargo, siempre conviene realizar un chequeo neurológico posterior.

En cuanto a las causas, hasta el momento no hay consenso claro. Algunos especialistas hablan de mecanismos vinculados con migraña, hipoxia, anomalías del flujo venoso o crisis comiciales. Los factores psicológicos y el estrés tienen también un papel relevante.

La ingesta excesiva de alcohol, de barbitúricos, de benzodiacepinas, de sildenafil también podría ocasionar AGT. 

Los neurólogos J.R Hodges y C.P. Warlow desarrollaron criterios diagnósticos claros. Como primer medida sugieren que la información debe estar brindada por un testigo que ayude a descartar otras causas de amnesia, ya que los pacientes con trauma de cráneo, crisis epiléptica, accidente isquémico, o signos neurológicos importantes, deben quedar excluidos del diagnóstico de AGT.

El Dr. Santamarina aclara que la mayoría de los casos se registra en personas de 50 a 70 años. Para el diagnóstico, además de una exhaustiva evaluación neurológica, harán falta neuroimágenes, pruebas de laboratorio y evaluación neuropsicológica.

Si de repente alguien cerca nuestro parece confundido, está repetitivo, desorientado, hay que pedir consulta médica. El paciente suele angustiarse frente a lo que le pasa, por lo que perder la calma y el control, no lo va a ayudar. Tenemos que tratar de calmarlo, hablarle suave y pausadamente y responder a sus preguntas las veces que haga falta.

Un paciente contaba que durante un episodio de AGT había sentido pánico por no tener nada que lo sujetara. El anclaje en tiempo y espacio es una vivencia fundamental y el sentirse "flotando en la nada" angustia terriblemente.

Como siempre digo, tratemos de ponernos un rato en los zapatos de los pacientes y sentir una pizca de lo que ellos sienten.

Lic. Cecilia C. Ortiz / mat.: 1296 / [email protected]