Por qué hay que bancar al gobierno

“El socialismo es un proceso de construcción permanente y nunca un imaginario punto de llegada”, evalúa nuestro columnista.
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Marcelo Padilla

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Por qué hay que bancar al gobierno(Télam)

Por qué hay que bancar al gobierno | Télam

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Son las preguntas que nos hacemos o nos hacen las que nos invitan a pensar. Jamás una certeza. Yo nunca pensé tener la posta, aunque parezca por el estilo de mis escritos. Al contrario. Tengo, como cualquier gil, un millón y medio de contradicciones. Ahora bien, eso nunca significará que uno cambie de vereda para analizar la realidad. Esto significa: no puedo ponerme en “el lugar” de un opositor al gobierno, un empresario que especula con las crisis económicas o un supuesto apolítico que va para donde le conviene según su bolsillo.

Si de algo puede servir la sociología, además de instrumento para explorar e indagar la realidad en términos macro, es para realizar un autoanálisis sobre la posición que uno ocupa en los espacios del mundo social. Y como el mundo social está objetivamente plagado de intereses (de clase, culturales, simbólicos, económicos, políticos, entre otros.) cada sujeto los tiene en el marco de la doble relación condicionante que mantiene entre lo general y lo particular.

Para ser más preciso, si defiendo las políticas del gobierno nacional, desde mi lugar en el mundo social (soy un trabajador de la docencia universitaria y escribo dos columnas semanales en un diario) es porque “creo” que el proceso iniciado desde 2003 hasta estos días, con sus retrocesos y contradicciones, es un proceso y una etapa positiva para la gran mayoría de los sectores sociales populares que se vieron beneficiados por una serie de políticas de inclusión que a la vista está han mejorado los niveles de vida de los expulsados por el neoliberalismo desde 1976 hasta el 2001.

En definitiva y para dar un ejemplo: las estampillas que ha lanzado el gobierno con los logros de un slogan “La década ganada” son, aunque no les guste a muchos, logros concretos. Criticar la estampilla es no querer reconocer el logro, entonces, el formato estampilla les sirve o es utilizado para denostar al gobierno en general sin querer entender el espíritu del contenido simbólico que nos comunica la estampilla. De necios.

Ninguna política particular del gobierno representa la solución del problema que se aborda. Pero es el conjunto de medidas y políticas que responden a una visión de un proyecto político las que pueden modificar sustancialmente la materialidad de la vida. Y eso es lo que jode. Que los recienvenidos puedan acceder a una casa propia a través del Plan PROCREAR, que los jóvenes que no han terminado sus estudios puedan recibir una ayuda de 600 pesos para concluirlos a través del Plan PROGRESAR. Que el discurso único de los medios desde hace décadas se revierta en pos de una pluralidad de voces a través de la Ley de medios. Que los jubilados nuevos no hayan muerto porque se los atendió a través de la Anses y hoy tengan un digno aunque nunca suficiente pago por sus años de trabajo en negro o no reconocidos por la anterior ley de flexibilización laboral. Que muchos jóvenes estudiantes hayan accedido a una netbook para acompañar sus estudios con una tecnología hoy necesaria y complementaria de los libros. Que además, a los familiares de los desaparecidos durante la dictadura se les haya reparado con justicia y no con venganza, los dolores y penas a través de los Juicios por la verdad.

Y claro que hay que pedir por más y que el Nunca Menos no quede en una consigna. Pero no reconocer que a muchísimos argentinos les cambió la vida para bien desde hace 11 años es, al menos, de mentecatos. Por izquierda y por derecha.

El capitalismo tiene en sus entrañas la desigualdad. Es un cruel sistema que se alimenta por vampirismo. Es salvaje por su condición. Pero es en el marco del capitalismo periférico que nos toca y tenemos desde donde debemos pensar un mundo mejor, concreto y cotidiano para los que menos oportunidades tuvieron. Y no deja de ser una parcial solución. El objetivo siempre, por lo menos para mí, será el socialismo. Pero el socialismo no llega ni por decreto ni por consignas agoreras. El socialismo es un proceso de construcción permanente y nunca un imaginario punto de llegada.



Marcelo Padilla.