Podés robar y engañar, pero ni se te ocurra olvidarte la Redbus

El caso de la mujer retenida porque supuestamente no pagó un boleto, demuestra una vez más que la justicia y la equidad en Mendoza están lejos de ser una realidad. Una voz interior me dice: ¡jódete por nacer pobre y sin amigos poderosos!
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Edu Gajardo

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Podés robar y engañar, pero ni se te ocurra olvidarte la Redbus

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Podés robar y engañar, pero ni se te ocurra olvidarte la Redbus

Por más vueltas que intenté darle al caso de Patricia Stibel, la mujer lasherina demorada durante 7 horas porque -supuestamente- no pagó el boleto del micro, no termina de encajar del todo en ese perfecto rompecabezas que uno espera de una sociedad justa y equitativa.

Por ejemplo, mientras los acusados por lo sucedido con el Banco Mendoza o los que se beneficiaron con los Vale Más o la misma fiscal viajera, zafaron o están a punto de zafar por casos graves, el ciudadano común no puede ni siquiera olvidarse la tarjeta del micro porque te puede ir muy mal. No significa que se permita una falta porque alguien comete otra más grave, sino que se trata de aplicar ese sabio dicho que señala que "la ley pareja no es dura".

Es que -en el caso que sea real que no pagó- llama la atención la dureza de la autoridad y de la policía para controlar este tipo de situaciones, mientras en los casos de otros personajes relacionados con hechos de corrupción u faltas graves, y como he repetido en otras ocasiones en mi chileno nativo, a los responsables "no les sale ni por curao".

La policía y los fiscalizadores

Vamos por parte. Es llamativo que la policía tenga mano dura para este caso y no haya tenido una reacción ni siquiera cercana cuando un chico atacó a un oficial en bicicleta en una clara falta o delito. Tampoco se les ve con esa fuerza con el microtráfico de drogas en el Centro (y no me digan que yo les diga qué lugares son, si ello saben perfectamente). Y sólo por nombrar dos casos.

También llama la atención la fuerza que le ponen a la fiscalización de los pasajeros, mientras a las empresas al parecer nadie las controla. Tal como publicó Pablo Icardi esta semana, el Tribunal de Cuentas ya alertó porque se pagan servicios que no se cumplieron y muchos GPS de micros mostraron que los micros ni se movieron e igual se cobraron los "kilómetros recorridos".

Es que tenemos las prioridades algo alteradas y como decía el director del primer diario en el que trabajé, "lamentablemente el criterio no se compra en la farmacia". 

En 2015 el diputado provincial Gustavo Villegas propuso que haya dos pasajes de emergencia en cada tarjeta cuando se acabe el saldo para evitar justamente que se generen situaciones como la de Patricia, que según dijo se quedó sin saldo. Sin embargo, a la fecha nunca se implementó y es llamativo que el legislador que lo propuso sea de Alvear y los que se supone que representan al Gran Mendoza no se hayan manifestado.

El sistema de transporte

Hoy en el sistema de transporte se comienza por el control del pasajero, que es el último y más insignificante eslabón. Sin embargo, no se arranca por la rigurosidad para verificar el famoso "kilómetro recorrido" por el que cobran los empresarios. Entonces, nos preocupamos de las "chauchas", pero dejamos que se vayan los millones.

Si bien se reconoce y no cabe ninguna duda que es una falta y no puede permitir que no se pague el boleto del micro, no termina de cerrar el análisis si por el otro de la misma historia tenemos un sistema viciado que se deja seguir adelante y que al final también terminamos pagando todos. Encima que en el color político que dirige hoy la provincia no pueden desconocer, porque es un sistema que dejó la gestión radical previa a la de Cornejo y donde varios actores políticos actuales estuvieron presentes.

Entonces, y mientras escuchaba al ministro de la Corte Julio Gómez justificar la dilación del juicio a la fiscal Anabel Orozco que se fue de viaje a Brasil mientras estaba con licencia médica, me preguntaba quién le hace daño al Estado, ¿una mujer que no paga el boleto o una fiscal que no cumplió con su trabajo?. Los dos casos no se pueden permitir, pero claramente uno es más dañiño que el otro.

No se trata de dejar pasar una cosa porque hay otras peores y no está en discusión la norma vigente, porque las leyes -nos gusten o no- están para cumplirlas. Se trata de mostrar a la sociedad que quienes ejercen el poder por decisión de los votantes, son realmente la gente indicada para hacerlo. Mostrar que son personas con criterio y con la altura moral para que todos sintamos que hay algo de justicia en el tratamiento de cada situación que se genera en Mendoza.