Para el vino, el semáforo sigue clavado en el rojo

En el #Wok de hoy: El informe mensual de Coninagro confirma que junto al sector lechero es la industria con más meses en crisis + Los costos de producción y la fuerte caída del consumo interno, una combinación letal para la producción + El éxito del enoturismo es innegable, pero no alcanza + Expectativas en el mercado asiático y un 2019 con una economía menos ciclotímica. 

Rubén Valle

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{ Maridaje } Para musicalizar la lectura de esta columna te propongo Bolerish, de Ryuichi Sakamoto

Cuando desde MDZ planteamos pensar entre todos la Mendoza que viene, la vitivinicultura no era necesariamente parte del debate porque el desafío era ver más allá de lo que ya está consolidado y tiene su propia dinámica. Ver por caso cómo la matriz productiva puede ampliarse de la mano del turismo, la metalmecánica, el software, la minería, entre otros tantos vasos por llenar.

No obstante eso, la crisis en la industria madre de la provincia justifica la preocupación por su impacto económico en el aquí y ahora. Porque además de la producción del vino, hoy es esencial para el enoturismo, rubro que está generando tangibles réditos para numerosos actores de la economía local.

En ese sentido, vale detenerse en la alerta que representa el informe mensual que elabora Coninagro (Confederación Intercooperativa Agropecuaria Limitada), donde a través del concepto del “semáforo” muestra en amarillo, rojo y verde el cuadro de situación de las economías regionales.

En el reporte de noviembre de esta más que interesante y representativa radiografía nacional, el vino aparece una vez más en rojo, siendo junto al sector lechero, uno de los más afectados durante el 2018. En cuanto a las razones, se destacan la sobreoferta, el estancamiento del mercado, los precios planchados, y la falta de financiamiento para la cosecha.

El ansiado verde le cabe apenas a cuatro actividades productivas: granos, algodón, mandioca y miel, frente a 11 en rojo y 4 en amarillo.

El vaso ¿medio? vacío

En 2017, la cadena de valor vitivinícola (vino, jugo concentrado de uva, pasas y uva de mesa) generó valor agregado por algo más de $38.000 millones. Cerca de un tercio de ese valor lo aportó la producción de uva para vinificar ($12.800 millones). En total, representó aproximadamente el 0,4% del producto bruto interno argentino.

También durante el año pasado, este sector aportó al fisco algo más de $4.400 millones y generó 385.000 puestos de trabajo (entre directos e indirectos).

Pese a su innegable importancia en la economía nacional, la devolución del peso, la inflación in crescendo y los vaivenes del dólar, sumieron este año a la vitivinicultura en una de sus peores crisis.

Coadyuva a este pronunciado bajón, la caída del consumo interno. Según el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), en los primeros ocho meses de este año se vendieron 13,7 millones de botellas menos que en igual periodo de 2017, lo que representa una caída del 4,5%. Se comercializaron 559 millones de litros en esos meses frente a 586,2 millones del año pasado.

Los empresarios del sector aseguran que venían haciendo fintas para reabsorber los costos, pero si las ventas no repuntan quedarán al borde del colapso financiero. Muchas de estas firmas han experimentado un fuerte crecimiento a través del complemento hotelero-gastronómico que representa el enoturismo. A pesar de ser un dato positivo innegable, no hace a la esencia de la industria, es decir a las variables de la producción y a la comercialización en los mercados.  

Desde el sector cooperativo también dan señales de S.O.S. En octubre pasado, un informe de la Asociación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas (Acovi) resaltaba que el 95% de los costos de producción se van en mano de obra, combustibles y agroquímicos. La combinación de la caída del consumo interno y los aumentos en todos los insumos hacen que la relación de ingresos y egresos no dé otro resultado que el rojo para el productor. Esto, claro, sin detenernos en el tremendo impacto del granizo y las heladas en varios departamentos de la provincia. 

Hoy por hoy, la expectativa del sector está puesta en resistir un tiempo más hasta que las variables de la macroeconomía se calmen -como anuncian ciertos gurúes para marzo o abril del 2109- y que el año electoral defina candidatos que sean garantes de una economía más estable y, sobre todo, previsible. En este punto, resulta llamativo el encuentro de uno de los presidenciables del peronismo, Miguel Pichetto, que ayer pasó por Mendoza y se reunió con miembros de la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar). Con el senador nacional hablaron del avance de los proyectos de ley sobre el uso de jugos naturales, la ampliación de la ley "Vino Argentina Bebida Nacional" y la promoción de las economías regionales. 

Mientras tanto, las campañas para promocionar el vino continúa a full, los sondeos en el mercado asiático devuelven señales de tibio entusiasmo y en las góndolas los precios ciertamente no colaboran para que el consumo interno repunte, más bien todo lo contrario.

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#El Resaltador

Un problema dietético  

"Tenemos un problema dietético, de malos hábitos en el consumo de la política promovidos por una industria mediática que nos ha vuelto adictos a los mensajes inmediatos. Pero también es un problema de la materia prima: los políticos son distintos a los de hace una o dos generaciones. Hay muchos políticos reflexivos y comedidos. Y casi todos están movidos por una sincera vocación de servicio público. Pero los políticos de las democracias occidentales se están volviendo más radicales que sus votantes. Hace unos años, pocos expertos dudaban de la validez del teorema del votante mediano, según el cual los políticos buscan el centro, porque es ahí donde se concentran la mayoría de votantes... Pero datos empíricos y experimentos recientes sugieren que la polarización es una estrategia más eficiente cuando, como ocurre ahora, es relativamente fácil entrar en política. Los nuevos jugadores, de Trump a Vox, pasando por Alternativa para Alemania, se incorporan a la política por los extremos. Las personas de ideología moderada se lo piensan mucho más antes de meterse en una jungla tan cruelmente competitiva. Solo los más sedientos de sangre, poder o fama pasajera se lanzan a la arena".

{ Víctor Lapuente Giné, profesor de Ciencia Política en la Universidad de Gotemburgo }

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#LaDataFlora
 

El 25% de los empleos que habrá en 2022 a nivel global corresponderá a nuevas profesiones vinculadas a la nube. La previsión es que se crearán unos 133 millones de nuevos roles adaptados a la división del trabajo entre humanos, máquinas y algoritmos. Actualmente existen unos 19 millones de empleos en el mundo vinculados con cloud computing. En la Argentina, en el último mes y medio se publicaron más de 500 búsquedas laborales vinculadas a la computación en la nube. Fuente: World Economic Forum.
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#Lecturas

Miedo. Trump en la Casa Blanca, de Bob Woodward (Roca Editorial, 456 páginas, $769)
 
Con la autoridad de haber informado a lo largo de ocho presidencias, desde Nixon hasta Obama, Bob Woodward revela con gran detalle cómo es el día a día en la Casa Blanca del presidente Donald Trump, precisando cómo es la toma de decisiones en las principales políticas internas y exteriores. El legendario periodista analiza cientos de horas de entrevistas a fuentes de primera mano, notas de reuniones, diarios personales, archivos y documentos, logrando un notable retrato íntimo de uno de los mandatarios más influyentes del planeta. 

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#Tuiteado

 
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