Para arriba y para abajo: el trastorno bipolar

Antiguamente se lo denominaba psicosis maníaco depresiva y desveló a más de un terapeuta. Afortunadamente, hoy se sabe un poco más acerca de esta patología dual. Te contamos.

REDACCIÓN MDZ ONLINE

Para arriba y para abajo: el trastorno bipolar

Para arriba y para abajo: el trastorno bipolar

Me acuerdo que una vez leí que la vida es como andar sobre el teclado de un piano. Las teclas blancas simbolizan los momentos alegres y las negras, los tristes. Así, vamos componiendo la melodía de nuestra historia, combinando ambos. Porque todos tenemos esos momentos en los que nos sentimos invencibles, capaces de todo. Y otros en los que nos abate la tristeza y no tenemos ganas de nada.

En el trastorno bipolar (TB) esto también ocurre. Pero los estados son mucho más acentuados y se sucenden cíclica y crónicamente.

El psiquiatra Juan Ignacio Bacha nos explica que el TB es una alteración crónica del ánimo que implica cambios cíclicos de fases maníacas y fases depresivas, y que tiende a “correr en familias”, es decir que, tiene mayor probabilidad de padecerlo quien cuente en su historia familiar con parientes con esta afectación.

Es una enfermedad relativamente frecuente. Según la OMS, es la sexta causa de discapacidad a nivel mundial, con una cifra que asciende a los 60 millones de afectados.

Existen dos variantes. La primera, conocida por TB tipo 1 se caracteriza por la presencia de uno o más episodios maníacos acompañados por episodios depresivos mayores. En cambio, el TB tipo 2 se define por la presencia de uno o más episodios depresivos mayores acompañados de por lo menos un episodio hipomaníaco.

El episodio maníaco se caracteriza por :

* Sentirse muy animado y feliz

* Sentirse “acelerado”, queriendo hacer varias cosas a la vez

* Dificultad para dormir (a veces pasan días sin hacerlo)

* Hiperactividad

* Hablar muy rápido, saltando de un tema al otro

* Irritabilidad, hipersensibilidad

* Sentir que los pensamientos se suceden muy rápido

* Elevada autoestima

* Someterse a situaciones arriesgadas que pueden poner la vida en peligro, como conducir muy rápidamente

* Gastar mucho dinero

El episodio depresivo mayor está marcado por :

* Sentirse decaído o muy triste

* Incapacidad para disfrutar de las cosas

* Sentirse “vacío”

* Alteraciones del apetito y del sueño

* Sentirse sin energía o cansado constantemente

* Baja autoestima

* Sentimientos de incapacidad

* Ideas o pensamientos de muerte

El doctor Bacha enfatiza que, por el solo hecho de vivir, todos estamos sujetos a cambios de ánimo, pero el TB es una afectación grave que implica marcadas diferencias entre períodos de inmensa alegría y actividad y estados de profunda tristeza y desesperanza.

Es muy importante remarcar que los cambios de humor no pueden controlarse voluntariamente. Hay que tener en cuenta que los pacientes no pueden manejar sus cambios de humor, dato importante a tener en cuenta cuando se convive con estos pacientes.

¿Afecta el TB a nuestras funciones cognitivas?

Se sabe que más de la mitad de estos pacientes padecen alteraciones en la capacidad de atención, sobre todo, para focalizar y para seleccionar los estímulos. Se habla de una atención lábil y fluctuante, que implicará dificultad para recordar información.

En efecto, como la información no ingresa de manera adecuada, luego no se puede recordar adecuadamente. Por eso, hablamos de déficit en la codificación de información, que conducirá a problemas para aprender información nueva, por lo tanto, para recordar eventos recientes.

También debemos tener en cuenta que, al estar alterada la motivación, los pacientes hagan “poco esfuerzo” para recordar.

A nivel motor, en la fase depresiva nos encontraremos con personas sumamente lentas, con dificultad para iniciar los movimientos. En períodos maníacos, ocurrirá lo contrario: sujetos exaltados, rápidos, verborrágicos.

Se ha detectado seria dificultad para tomar decisiones en ambos estados.

A la hora de cuantificar el impacto cognitivo, debemos tener en cuenta la edad de inicio de la enfermedad, la cantidad de episodios que ha tenido y otros síntomas concomitantes, como abuso de sustancias.

Bacha aclara que el TB puede cursar con otras enfermedades, como crisis psicóticas, consumo y abuso de sustancias, etc.

¿A qué síntomas debemos estar atentos?

* Oscilaciones en el estado de ánimo por períodos mayores a dos semanas.

* La persona actúa de manera diferente a su forma habitual de ser.

* De repente está muy activo, desinhibido y hablador (como si hubiera tomado algo)

* De pronto se siente muy infeliz, incapaz de hacer nada, cree que todo le sale mal, pierde las esperanzas

El tratamiento incluye cuatro patas fundamentales: psiquiátrico (sobre todo que apunte a prevenir que se repitan los episodios), psicológico, apoyo familiar y estimulación cognitiva para rehabilitar las funciones cognitivas.

La contención desde el ambiente familiar y social resulta vital. Aún existe ignorancia frente a este tema. Muchos piensan que son pacientes peligrosos e incontrolables. Obviamente, de la estigmatización al rechazo y aislamiento hay un solo paso.

Los pacientes con TB tratado adecuadamente pueden llevar una vida laboral, familiar y social normal, asumiendo responsabilidades y vinculándose afectiva y satisfactoriamente con los demás.

Lic. Cecilia C. Ortiz / Mat.: 1296 / licceciortizm@gmail.com

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