Sociedad El caso de maltrato que conmovió a Mendoza

No entregan a las hermanas de Luciana a su familia

La información trascendió ayer y hay tensión política por el caso. Dicen que la Justicia de Familia no le daría la guarda de las dos hermanitas de la nena asesinada a su abuela Claudia Rivas. Habrá una batalla judicial.
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No entregan a las hermanas de Luciana a su familia(Alf Ponce / MDZ)

No entregan a las hermanas de Luciana a su familia | Alf Ponce / MDZ

Claudia Rivas, la abuela de Luciana.(Alf Ponce / MDZ)

Claudia Rivas, la abuela de Luciana. | Alf Ponce / MDZ

Las derivaciones del crimen de la nena Luciana Rodríguez, asesinada a golpes presumiblemente por su madre y su padrastro, son cada vez más complejas. Además de la causa por el crimen y del proceso a funcionarios de la Dinaf que intervinieron en el expediente de la criatura masacrada a golpes, aparece ahora una controversia judicial de proporciones. Según fuentes judiciales, la jueza de Familia Elsa Galera no le otorgaría la custodia de las dos hermanas menores de Luciana, de dieciocho y de seis meses de edad respectivamente, a su abuela Claudia Rivas, la mujer que viene desarrollando una intensa campaña contra funcionarios del gobierno y organizando marchas, y que pide además la cesión de las criaturas. Aparentemente, las numerosas pericias ambientales, familiares y psicológicas que se hicieron a la mujer no conformaron aún a la Justicia. Por lo tanto, las dos nenas permanecerían bajo la custodia de una familia cuidadora o en la Casa Cuna, de la Dinaf. Desde el crimen de Luciana, la abuela de las tres nenas no ha podido ver a las dos nietas hermanas de la nena asesinada.

En caso de confirmarse esta novedad, el caso Luciana pasaría a un nivel de complejidad importante. En la Dinaf y en el propio ministerio de Desarrollo Social, los organismos más golpeados por la incompetencia estatal que terminó favoreciendo el asesinato de la nena, con varios funcionarios imputados por incumplir sus deberes, nunca le tuvieron confianza a la abuela Claudia Rivas. Y aunque no han hecho públicas sus sospechas, han tendido en la justicia un efectivo manto de dudas sobre el modo de vida de Rivas y la relación con sus hijas, una de ellas es una tía de Luciana que en algún momento tuvo la custodia de la nena aunque luego se la quitaron, y la otra, la madre de Luciana acusada como coautora del crimen.

La Dinaf y la familia de las tres nenas vienen manteniendo una dura disputa judicial. La abuela de las criaturas ha ido subiendo el tono de las denuncias. Ayer directamente culpó de la muerte de Luciana al ex ministro de Desarrollo Social Guillermo Elizalde. Antes, había despellejado uno a uno a los funcionarios de la OAL y de la Dinaf. También dio una conferencia de prensa junto a su abogada Graciela Cola, reiterando todo tipo de acusaciones. “Quiero ver a mis nietas” insiste Rivas, quien ha pulseado antes por la tenencia de la criatura -cuando estaba viva- y ha perdido, aunque por esta causa hay procesamientos e imputaciones, funcionarios renunciados, sumarios, y un decreto de ordenamiento del cuidado de los niños en riesgo. El caso Luciana ha impactado muy duro en la forma en que se abordan este tipo de abusos. Los “agujeros negros” en el sistema y la desidia son los que posibilitaron la muerte de Luciana.

En tanto, los funcionarios de la Dinaf han hecho lo imposible por no entregar las otras dos hermanitas de Luciana a su abuela Claudia Rivas y han conseguido la semana pasada una resolución importante de la jueza Elsa Galera, que hasta ahora no había trascendido. La jueza dio por válida la decisión de la Dinaf de entregar a los dos hermanitas a la Casa Cuna, que depende de la Dirección de Restitución de Derechos de la Dinaf. Esto ocurrió hace exactamente diez días atrás, el lunes 13 de este mes. Para la jueza, la medida de resguardo que tomó la Dinaf al aislar a las nenas de su abuela “cumple con los requisitos de legalidad de la ley 26.061 y su decreto reglamentario 415/6”. En las mismas fojas, la jueza Galera pidió que profesionales del Notti hicieran distintas pericias a las nenas, inclusive ginecológicas. Pidió además que se determine si las nenas fueron víctimas de abusos intrafamiliares, sexuales, violencia familiar; y solicitó las pericias psíquicas y ambientales de la “familia extensa” de la niña. Es decir, de su abuela y su tía.

En el gobierno daban por descontado que las pericias que se realizaron durante todos estos días y hasta ayer, no habrían conformado a la Jueza Galera, y que por lo tanto las dos hermanitas de Luciana no serían entregadas a su familia, sino a una familia cuidadora que deberá además ser supervisada por la Dinaf. Todo un embrollo cuyo resultado final será que la abuela, que reclama de manera furibunda y que acusó a muchos funcionarios con una cantidad de datos apabullantes y muy comprometedores, podría no obtener la custodia de las dos hermanitas.

Las dos nenas que se disputan la Dinaf y la abuela de Luciana son hijas de Rita Evelin Rodríguez (24), y de Jorge Gabriel Orellano (36), madre y padrastro y ambos presos por el crimen de Luciana. La nena asesinada era hija de Evelin y de otro hombre, que semanas atrás cayó preso por un crimen en el Este, y media hermana de las nenas que quedaron en medio de la disputa. La otra consecuencia judicial del caso es la imputación de media docena de funcionarios de la Dinaf por incumplimiento de los deberes de funcionarios públicos. Pero ambas causas quedaron separadas. Si bien la semana pasada se dijo que la fiscalía de Claudia Ríos concentraría todo, el fiscal que subroga a Ríos, Daniel Carniello, devolvió el expediente por el asesinato de la nena a la fiscalía de Capital conducida por Daniela Chaler.

El crimen de Luciana ha provocado además fuertes peleas políticas. La UCR se queja amargamente de que el gobierno no contesta ni entrega los numerosos informes pedidos para saber exactamente en qué falló el Estado en este caso. Y los funcionarios se han cerrado a brindar información invocando el secreto de sumario de las dos causas penales que se tramitan.

En el medio quedaron las dos nenas. Una tiene 18 meses y la otra es una beba de apenas 6 meses de edad. Una tiene el nombre de un cuerpo celeste que vemos cada noche, y la otra, de una actriz muy famosa de Hollywood. Ahora están entre la Casa Cuna y una familia cuidadora. Su familia “de sangre”, la abuela, podría perder la batalla por su tenencia según las fuentes consultadas por este medio. Pero habrá que esperar la palabra de la jueza Galera, apoyada en las pericias ambientales y psicológicas a una familia sobre la que el gobierno tiende sospechas.

La batalla –por la justicia, por los derechos de las nenas, por cambiar un sistema esencialmente ineficiente e indolente- recién empieza.