Motos fatales: están presentes en 4 de cada 10 accidentes

El 2017 representó un año histórico para la venta de estos rodados. Pero también tuvo su correlato trágico: el 39% de las muertes viales en el país se produjeron a bordo de una moto.
Avatar del

Rubén Valle

1/7
1

1

2

2

2

2

2

2

2

2

2(www.diariodecuyo.com.ar)

2 | www.diariodecuyo.com.ar

0

0

Para quien transita por los accesos a la Ciudad y en general por las zonas urbanas, difícilmente pase un día en que no vea un accidente protagonizado por motociclistas.Ya es parte del paisaje y de la crónica roja de cada día. 

Los estudios de siniestralidad vial en la Argentina certifican con cifras escalofriantes un escenario que debería encender las alarmas oficiales porque la cantidad de muertes -sobre todo de jóvenes- aumenta día a día. 

Los defensores de este medio de movilidad remarcan sus virtudes como vehículo sustentable y ágil en un contexto de tránsito por demás caótico. Pero así como destacan que "en la alta conflictividad que hoy presenta la fluidez en el tránsito de nuestras ciudades es una herramienta de alta eficiencia por su excelente relación de ocupantes por superficie de uso dinámico de la calzada frente a otros vehículos de uso privado", también reconocen que "la vulnerabilidad de sus ocupantes, la falta de percepción de ese riesgo y una generalizada displicencia en la habilitación de sus conductores por parte del Estado, generan severas consecuencias en materia de siniestralidad vial".

Más motos + más accidentes = más muertes 

La conclusión es que aumenta la cantidad de motos, crece el riesgo y sin embargo ni las políticas públicas, ni los programas de seguridad de las empresas, ni el cuidado personal, acompañan concienzudamente ese fenómeno creciente. Basta ver las cifras de la cantidad de motos que se venden en el país para dimensionarlo. En el 2017, la venta de motos se disparó un 44,6%, con 687.966 unidades vendidas en el país, según datos de la Asociación de Concesionarios de Automotores de la Argentina (ACARA). Esto representa el 2º mejor año de la historia en materia de ventas.

Este crecimiento ha ido acompañado de una fuerte suba de siniestros. Hasta el 2005 la participación de la moto en la siniestralidad vial grave era del 10% del total (de cada 10 vehículos partícipes en siniestros solo 1 era una moto). Diez años después, esa participación se triplicó y en el 2016 trepó al 30.6%.

Siendo más precisos aún, de 10 accidentes con motos, 8 son en zonas urbanas y 2 en el área rural.

En Mendoza, según el último estudio de siniestralidad vial del 2016, los accidentes con motos representaron el 3,32% del total.

Sin perder de vista que detrás de la maraña de números, cifras y datos hay personas, más dramático aún es concluir que 6 de cada 10 accidentados (no necesariamente víctimas fatales) son jóvenes. 

El año pasado, en siniestros viales en todo el país, fallecieron 2.181 jóvenes de entre 15 a 34 años. De acuerdo con datos de la ONG Luchemos por la Vida, el 39% de las víctimas mortales en Argentina en el 2017 fueron ocupantes de motocicletas y ciclomotores, la mayoría jóvenes menores de 25 años. 

Un dato no menor y hasta cultural: sólo el 65% de los motociclistas usa casco. Una cifra muy por debajo de otros países, como lo refleja la OMS, que cita como ejemplo a Chile (99%), Perú (98%), Colombia (91%) y Uruguay (85%).

Acciones, controles, reacciones 

Para Eduardo Bertotti, director del Instituto de Seguridad Vial (ISEV), hay una serie de pasos imprescindibles para empezar a revertir este trágico escenario. Algunos de esas acciones específicas son: "Más seriedad y responsabilidad en la capacitación y habilitación de los nuevos conductores por parte del Estado. En la venta de motos y ciclomotores, el casco debe ser parte de la unidad. El control en vía pública debe ser permanente y particularmente intensificarlo en las zonas geográficas donde el uso es mayor. Implementar programas especiales de formación seguridad vial para los colectivos profesionales que utilizan la moto en las empresas. Asegurar la provisión básica en las unidades de flota empresaria de cascos para motos, ciclomotores y bicicletas, ropa adecuada de protección y reflectiva, e incentivar su uso. Y en lo personal: asumir responsablemente la revisión y mantenimiento del vehículo y conducir respetando todas las normas de tránsito, y asegurarnos que nadie viaje en nuestro vehículo sin utilizar el casco".

Luchamos por la Vida también hace hincapié en poner el foco en la prevención: "La educación de los conductores y el incremento de controles y sanciones a este grupo resultan medidas urgentes para revertir estas pérdidas de vidas y salud, absolutamente evitables".