¿Qué ocurre en nuestro cerebro con la marihuana?

Tema controversial si los hay. Unos aprueban su uso. Otros no. ¿Qué nos dice nuestro cerebro? Enteráte, seguí leyendo.

REDACCIÓN MDZ ONLINE

¿Qué ocurre en nuestro cerebro con la marihuana?

“Es natural, así que no hace daño”, “No genera adicción”, “No daña a los pulmones”, “No provoca daño cerebral”, estas y tantas otras frases escuchamos por ahí. No me cabe duda que quienes las pronuncian creen realmente en lo que dicen, pero es necesario desmitificar y desmentir.

La marihuana es una mezcla de flores secas, tallos y semillas provenientes de la planta cannabis sativa. Puede fumarse enrollando las hojas sueltas (el bien conocido “porro”) o en pipa (bong). Puede incorporarse mezclada con alimentos (los famosos “brownies felices” de los que he escuchado seguido) o beberse en infusión, como un té. También pueden usarse vaporizadores eléctricos.

Sabemos que una sustancia genera adicción cuando causa deseo de búsqueda y consumo compulsivo e incontrolado a pesar de los efectos adversos sobre la salud y las relaciones interpersonales. Aunque algunos salgan a protestar contra esto, la marihuana cumple con estos requisitos. Es más, estudios realizados en ratas demuestran que esta sustancia causa dependencia física y, provoca síndrome de abstinencia.

El doctor Daniel Santiago, quien tiene una larga trayectoria en adicciones, enfatiza que la marihuana sí genera adicción, esto significa que la persona necesita consumir esta sustancia para funcionar en ciertos aspectos de su vida.

Quienes la consumen lo hacen porque sumerge en una sensación gratificante de relajación. Pero, paralelamente, se produce un aumento de la frecuencia cardíaca, sensación de desconfianza o miedo, alteración en la percepción del tiempo, reacciones lentas y falta de coordinación y aumento exagerado del apetito.

De hecho, el doctor Santiago nos cuenta que las personas que usan altas dosis de esta droga durante un tiempo prolongado pueden experimentar episodios de tipo psicóticos, con alucinaciones, espejismos y alteración de la identidad personal.

¿Y qué ocurre en nuestro cerebro? La principal sustancia activa de la marihuana, conocida como tetrahidrocannabinol (THC) o también delta-9-tetrahidrocannabinol ( 9-THC), interfiere con la actividad normal de circuitos neuronales que se encargan de varias funciones mentales, entre ellas, la atención, la memoria y las actividades ejecutivas.

Atención:
Diferentes estudios han encontrado que la capacidad para focalizar y filtrar la información irrelevante se encuentra alterada en consumidores asiduos de cannabis. El compromiso se acentúa en función de la historia de consumo.

También se ven dañados la velocidad de procesamiento de la información, el tiempo de reacción en tareas de exploración visual y la coordinación. Por esto, la capacidad de conducir vehículos de forma segura resulta significativamente perturbada.

Memoria:
El uso crónico de marihuana afecta la capacidad para aprender información nueva. Esto es porque la THC genera deterioro neuronal en el hipocampo, estructura cerebral encargada de consolidar información.

También se observa dificultad para recordar información a largo plazo.
En numerosos estudios se ha corroborado que la alteración de memoria a corto plazo es objetivable y crece a medida que aumenta la frecuencia de uso de la droga.

Funciones Ejecutivas:
La flexibilidad cognitiva (habilidad para adaptar la conducta a situaciones cambiantes) y la capacidad de organizar, planificar, tomar decisiones y resolver problemas se ven significativamente perturbadas con el consumo de cannabis.

Por otro lado, un importante estudio longitudinal llevado a cabo en Nueva Zelanda y conocido como Dunedin, estudió a un grupo de 1.037 jóvenes con uso frecuente de marihuana. Se objetivó una pérdida de 8 puntos de coeficiente intelectual.

En general, existe evidencia que apoya la relación entre grado de déficit e historia de consumo. Se han encontrado diferencias significativas en cuanto al rendimiento cognitivo en pacientes con 5 a 10 años de consumo y sujetos que llevan utilizando marihuana por más de 10 años.

El THC activa el sistema de gratificación del cerebro, estimulando a las neuronas a liberar dopamina, neurotransmisor vinculado a la sensación de placer. Este circuito es el que lleva a seguir consumiendo, a pesar de las consecuencias negativas que implica.

La buena noticia en esto es que, una vez abandonado el consumo, y a través de terapias de estimulación, pueden recuperarse casi totalmente las funciones comprometidas.

Históricamente el ser humano ha buscado agentes que lo hagan sentir bien. Somos, por naturaleza, buscadores de placer.

En esa búsqueda, tenemos que tener en claro que hay cosas que nos hacen bien y otras no. Los datos que aporta la ciencia a través de estudios serios deben darnos los fundamentos para elegir conciente y libremente sobre nuestras vidas.

Lic. Cecilia C. Ortiz/mat.: 1296/licceciortizm@gmail.com

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