Le dieron prisión domiciliaria porque no le gustaba la comida de la cárcel

Un hombre coreano había bajado 14 kilos mientras estuvo detenido. Deberá volver a prisión.
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MDZ Policiales

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Le dieron prisión domiciliaria porque no le gustaba la comida de la cárcel

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Le dieron prisión domiciliaria porque no le gustaba la comida de la cárcel

 La Justicia de Puerto Madryn ordenó que un ciudadano coreano que había bajado 14 kilos porque no le gustaba la comida que le daban en la comisaría vuelva a prisión y se le prepare una vianda especial.

Según informaron ayer fuentes judiciales, la medida fue dispuesta por la jueza Stella Eizmendi, quien hace alrededor de un mes le había concedido el arresto domiciliario al detenido, identificado como Hwang Doo Jim y acusado de intentar matar a su ex pareja.

A través de su defensor, el preso dijo tener problemas de salud vinculados a las viandas que le entregaban en la comisaría y porque no se podía comunicar con los policías.

Por eso, se lo envió a seguir cumpliendo la detención a su domicilio, pero ayer la fiscal del caso, Alejandra Hernández, presentó la acusación para elevar la causa contra el imputado a juicio oral por "tentativa de femicidio agravado por el vínculo y por ser cometido mediante violencia de género" contra su ex pareja.

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Además, Hernández solicitó que vuelva a cumplir la prisión preventiva en una comisaría, a lo que la jueza hizo lugar en base a que el imputado ya se encuentra en buen estado de salud.

El hecho del que se lo acusa ocurrió el 17 de febrero último en el barrio Solana de Puerto Madryn, cuando Jim se presentó vestido con ropa oscura y guantes de cuero negro en el domicilio de su ex pareja y luego la empujó hacia el interior haciéndola caer en el piso.

Luego, según la fiscalía, comenzó a pegarle a la mujer en forma desmedida, agarrándola de la cabeza en reiteradas veces y golpeándola contra el piso, tras lo cual la arrastró de los pelos hacia la cocina y el baño mientras intentaba ahorcarla con sus manos.

Ante los gritos de auxilio y al estar la puerta abierta, un vecino observó a la mujer bañada en sangre e intentando huir de su domicilio mientras el hombre la sostenía de un tobillo.

Finalmente, el vecino la ayudó, llamó a la Policía y el agresor quedó detenido.

Al poco tiempo, su defensor particular, Oscar Romero, planteó a la jueza que la vianda que se le entregaba no era el tipo de comida que él consumía habitualmente, lo que lo llevó a no ingerir alimentos y bajar 14 kilos.

Télam