La velocidad de procesamiento y el cerebro

¿Por qué hay personas que tardan más que otras en dar una respuesta? ¿Tiene que ver la arquitectura cerebral? Te lo contamos en esta nota.
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Cecilia Ortiz

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La velocidad de procesamiento y el cerebro

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La velocidad de procesamiento y el cerebro

La velocidad de procesamiento y el cerebro

"Cuando se apunta a la Luna, el tonto se queda mirando al dedo", proverbio chino.

¿Podría sacar mentalmente, y lo más rápido que pueda, el siguiente cálculo: 45+12-10? ¿O decir, también lo más rápido posible cuánto es la raíz cúbica de 75? ¿Y podría recitar, lo más rápido que pueda el abecedario al revés, o los meses del año al revés?

Vamos por la calle, el semáforo se pone en rojo e inmediatamente apretamos el freno del auto. Estamos resolviendo un problema, nos hacen una pregunta, respondemos rápidamente y seguimos con lo que nos ocupaba.

Nuestro cerebro requiere tiempo para procesar la información que recibe desde afuera y dar una respuesta adecuada.

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La velocidad de procesamiento (VP) es una medida de eficiencia cognitiva que se define como la capacidad que nos permite captar una información y reaccionar en consecuencia. Tiene que ver con la rapidez o la lentitud con la que podemos tardar en responder y es uno de los elementos claves para aprender y razonar.

Implica poder realizar con soltura tareas ya aprendidas, procesando casi automáticamente la información que ingresa a nuestro cerebro (meses, letras, números, etc.).

Hay personas que tienen velocidad de procesamiento lenta, y esto, si bien no dice nada acerca de la inteligencia, impacta directamente en la atención y en el aprendizaje, contribuyendo con dificultades como el déficit atencional, la dislexia, la discalculia, etc.

El neurocientífico alemán F. A. Schrank, comenta que la VP varía en función de dos variables:

  • Modalidad en la que se presenta el estímulo (hay personas que son más rápidas para reaccionar ante estímulos visuales que auditivos, por ejemplo).

  • Modalidad en la que se ejecuta la respuesta (verbal, motora).

Por ende, una misma persona podrá demostrar diferentes VP, de acuerdo al formato de entrada y salida de la información.

Teniendo en cuenta esto, Schrank estipula que existen cuatro tipos de personas de acuerdo a sus velocidades para procesar la información: rápidos-exactos, rápidos-inexactos, lentos-exactos y lentos-inexactos.

Ahora, ¿Qué hace que algunos sean más rápidos y otros más lentos? Hay diferentes teorías al respecto:

Teoría del espacio entre las neuronas: Hay científicos que piensan que el espacio que separa a las neuronas es más grande que lo habitual, lo que provoca que los mensajes que viajan a través del cerebro tarden más.

Teoría de la vaina de mielina: La mielina es una sustancia blanquecina que cubre algunas partes de las neuronas protegiéndolas. En ciertas investigaciones se ha visto que si el grosor de esta sustancia no es el adecuado, la transmisión de información también se vería ralentizada.

Teoría de la química cerebral: Los neurotransmisores, que son sustancias encargadas de transportar la información entre neurona y neurona, pueden estar alterados en cantidad, lo que modificará la velocidad de reacción.

Teoría de la localización cerebral: Se sabe que los lóbulos frontales son los encargados de regular la velocidad de procesamiento. Se éstos se encuentran dañados, obviamente, se alterará la VP.

La VP actúa directamente en el proceso de aprendizaje. Por ello, resulta muy útil detectar, dentro del aula, cómo procesan los alumnos, para poder administrar información teniendo en cuenta los tiempos individuales.

Desde luego, hay personas que, tras haber padecido alguna enfermedad, pueden sufrir enlentecimiento en su velocidad para procesar la información. Las causas más comunes son:

Alteraciones Psiquiátricas (depresión, angustia, fobias, ansiedad)

Esquizofrenia.

Enfermedad bipolar

Esclerosis múltiple

Esclerosis lateral amiotrófica (ELA)

Enfermedades neurodegenerativas (Alzheimer, Parkinson)

ACV

Traumatismo de cráneo

Procesos infecciosos cerebrales

HIV

Ingesta de sustancias (alcohol, marihuana, antidepresivos, ansiolíticos)

Insomnio

Disminución de vitamina B12, ácido fólico y/o vitamina D

Hoy se sabe que el mismo proceso natural de envejecer conlleva a un enlentecimiento en la velocidad de procesamiento. Es así, a medida que nos hacemos viejos, nos ponemos, en general, más lentos para reaccionar y responder rápidamente.

Las neurólogas Carme Junqué y M.M. Jodar, de la Universidad de Barcelona, dirigieron un estudio en los que se compararon dos grupos de 26 sujetos con similar coeficiente intelectual. Un grupo era de personas mayores de 50 años y el otro de 30 a 50 años. Llegaron a la conclusión de que la velocidad de rastreo o "scanning" se ve significativamente reducida con el envejecimiento. Esta teoría se basa en conclusiones similares a las que arribaron otros importantes neurólogos y neurocientíficos, como Ardilla y Rossell, Damasio, etc.

A través de una evaluación neuropsicológica puede conocerse, de manera eficaz y fiable la velocidad de procesamiento y, como todas las habilidades cognitivas, puede mejorarse y estimularse, fortaleciendo las redes neuronales que la sustentan.

Lic. Cecilia C. Ortiz / mat.: 1296 / [email protected]