Sociedad Mató en su casa y puede ir preso

La historia del "Chocobar mendocino"

El sargento Santiago Ochoa mató a un presunto ladrón en la puerta de su casa en 2013. Fue condenado a 17 años de prisión por homicidio bajo emoción violenta. Su libertad pende de un hilo y depende de que la Corte Suprema de la Nación revise la sentencia.
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Kevin Maroto

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 Un policía llega a su casa tras una larga jornada laboral. Escucha gritar a su esposa y a su hija. Apura el paso y ve a dos presuntos delincuentes saltar el portón de su hogar y salir corriendo. El hombre no duda, desenfunda su arma reglamentaria y dispara dos veces. Uno de los disparos va a parar a la nuca de uno de los ladrones, que dos días después muere en una cama de hospital. A partir de ese momento comienza el largo peregrinar judicial del efectivo, cuya libertad pende de un hilo a casi 5 años del hecho. Mendoza tiene su propio Luis Chocobar: es el sargento Santiago Ochoa, condenado a 17 años de prisión por el homicidio bajo estado de emoción violenta de Cristian Videla (25).

El episodio que colocó a Ochoa cara a cara con la muerte ocurrió en las primeras horas del 28 de julio de 2013, cuando el sargento llegaba a su casa ubicada en la lateral norte del Acceso Este, en las cercanías del Mendoza Plaza Shopping. 

El caso Ochoa aún genera polémica y, si bien fue sentenciado a 17 años de prisión, permanece en libertad porque la condena no está firme y su actual abogado, Pablo Cazabán, efectuó una presentación para que la misma sea revisada por la Corte Suprema de la Nación.

Consultados al respecto, los abogados defensores de Ochoa se mostraron reticentes a comparar el caso del sargento mendocino con el de Luis Chocobar, quien abatió a un delincuente que huía tras apuñalar a un turista estadounidense para robarle en el barrio de La Boca el pasado 8 de diciembre.

"Los dos casos son muy distintos. En el caso Ochoa hubo una agresión inicial, porque los delincuentes le dispararon cuando huían", resalta Pablo Cazabán, actual abogado defensor de Ochoa. Sin embargo, cuando Ochoa fue juzgado no se pudo acreditar ante la Primera Cámara del Crimen que estos disparos hayan existido.

"Ochoa disparó dos veces y hubo dos testigos que escucharon más disparos y percibieron el ataque. Para nosotros sí estaba acreditado que los delincuentes le dispararon", recordó Eduardo De Oro, quien defendió al sargento cuando fue condenado.

"En el caso Chocobar ya había cesado la agresión a un tercero y el medio utilizado tal vez fue excesivo. Ya no había un acometimiento en curso y no había peligro contra la víctima. Su obligación de intervenir como parte de la fuerza de seguridad a la que pertenece debía ser razonable", explica Cazabán, y agrega: "En el caso Ochoa el robo estaba en curso y está el atenuante de la emoción violenta, al ver en riesgo a sus seres queridos".

 "Hay una tendencia garantista que permite justificar todos los actos de los delincuentes, es gravísimo", señaló Eduardo De Oro.

En el mismo sentido, De Oro también defendió el accionar del sargento mendocino en comparación con el de Chocobar. "Ochoa dispara dos veces y con el atenuante del desequilibrio emocional de ver a sus más íntimos afectos en peligro. Chocobar por lo que he leído disparó como 8 tiros", apuntó el abogado, y agregó: "los dos disparos de Ochoa dejan marca en las paredes, uno a 50 cm del suelo y otro a un metro. Jamás quiso dispararle a la cabeza. Lo que puede haber sucedido es que el delincuente huía agazapado, disparando para atrás, y era muy bajo, creo que medía 1,65".

De Oro atribuyó la dura condena para Ochoa a una "tendencia abolicionista del derecho penal" entre los jueces que lo juzgaron. "El fallo fue increíble, no puedo entenderlo. Sólo se explica si el presidente del Tribunal es parte de esta doctrina abolicionista. Esta tendencia garantista permite justificar todos los actos de los delincuentes, es gravísimo", se quejó.

El caso Ochoa

Inicialmente, Ochoa fue imputado por homicidio agravado por uso de arma de fuego. En julio de 2016, se realizó el respectivo juicio ante la Primera Cámara del Crimen. El fiscal de Cámara, Javier Pascua, alegó un cambio de calificación a homicidio agravado y pidió una pena de 24 años de prisión para el sargento. El abogado defensor de Ochoa en ese momento, Eduardo de Oro, solicitó la absolución de su cliente por tratarse de un caso de legítima defensa o que se lo condenara por homicidio bajo emoción violenta. Finalmente, este último pedido fue el que prosperó y el tribunal condenó a Ochoa por homicidio bajo emoción violenta a 17 años de cárcel. La sentencia fue casada por De Oro y la Suprema Corte de la provincia la confirmó.

Con la firma de los jueces Omar Palermo y Jorge Nanclares (Mario Adaro estaba de licencia), la sala penal de la Suprema Corte consideró que la Primera Cámara del Crimen evaluó correctamente las pruebas y que la sentencia era razonable y fundamentada. Añadieron que no se trató de un tiroteo entre el sargento y los presuntos ladrones, a raíz de que la agresión contra Ochoa no pudo acreditarse porque no se encontró un arma junto al cuerpo de Videla y la prueba de dermotest no mostró rastros de pólvora en las manos del fallecido.

Por otra parte, Ochoa tenía un antecedente que tampoco lo ayudó: en 2000 había matado por accidente a un pasajero de un colectivo cuando disparó para evitar un robo.

El último recurso de Ochoa para evitar la cárcel

El pasado 1 de febrero, el actual abogado defensor de Ochoa, Pablo Cazabán, presentó un recurso extraordinario para que la sentencia sea revisada por la Corte Suprema de la Nación. Estos recursos deben ser aprobados por la Corte Provincial antes de ser enviados pero el máximo tribunal rechazó el pedido de Cazabán. A pesar de la negativa, el abogado presentó un recurso de queja y la Corte Suprema de la Nación deberá resolver si acepta revisar la sentencia del polémico caso Ochoa.

La libertad del sargento está garantizada al menos hasta que la Corte Suprema de la Nación decida si deja firme la sentencia. Si esto sucede, Cazabán anticipó que pedirá el mantenimiento de libertad para su defendido. "No existe el riesgo procesal porque se ha presentado cada vez que lo llamaron y al debate llegó libre", explicó el letrado.