La historia de los argentinos detenidos que planeaban "morir por Alá"

A días de la reunión del G20, dos jóvenes fueron detenidos ante la sospecha de que estaban planeando un atentado en nombre del Estado Islámico. Según trascendió, habrían sido reclutados por un contacto en Inglaterra y planeaban un ataque atropellando gente, similar a los ocurridos en Londres y Nueva York.

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Redacción MDZ Online

La historia de los argentinos detenidos que planeaban "morir por Alá"

La historia de los argentinos detenidos que planeaban "morir por Alá"

Tiene 20 años, estudia Enfermería, trabaja de cadete y gana $13.000 mensuales. Vive en Parque Patricios con su padre, que lo mantiene. Una vida sencilla, sin nada que llamara la atención. Pero llevaba meses hablando sobre "morir por Alá" y viendo videos de bombas caseras.

Decía que con poca plata podía hacerse un atentado como el del Puente de Londres y acumulaba información sobre cómo atropellar gente. Estaba entusiasmado porque un contacto de Manchester, sospechado en Inglaterra de ser "reclutador" del Estado Islámico, le había mandado una caja con chocolates y una túnica que le tapaba "hasta las piernas".

Se llama Augusto Barraza y, con un amigo de Dock Sud, César Justiniano Gutiérrez, creó el grupo Islamic State para comunicarse vía Telegram. A Gutiérrez, que aún va al colegio, su madre le preguntó preocupada si andaba "con cosas del terrorismo".

Barraza y Gutiérrez son los jóvenes que activaron las alarmas de los servicios secretos y de seguridad de varios países, incluida la Argentina, en la previa de la cumbre del G-20. Cuando solo faltaban dos semanas para el inicio de la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno en Buenos Aires, los dos eran considerados una amenaza no neutralizada. A tal punto que fueron ellos quienes desataron la creciente tensión, aún no saldada, en la relaciones entre el gobierno argentino y el británico, que emitió un alerta por posibles ataques terroristas.

La medida indignó a la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, y motivó algunos ásperos intercambios entre funcionarios del gobierno nacional y de la delegación diplomática. La cartera de Bullrich hacía varios días que venía tratando el tema con los británicos, al igual que con autoridades de al menos otros tres países, y había pedido tiempo.

Por eso consideró inoportuno el comunicado de los ingleses, difundido como un "consejo a viajeros" que visitaran la Argentina. Barraza y Gutiérrez fueron detenidos por orden del juez federal Rodolfo Canicoba Corral hace ocho días. Los venía siguiendo desde hacía meses y los arrestó dos días después de aquel alerta británico.

El dato que alertó sobre Barraza lo aportó el FBI, al enviarle a la AFI información del teléfono celular del cubano Raúl Gutiérrez Sanchez, detenido cuando estaba a punto de ejecutar un atentado en un bar de Bogotá, Colombia, "en nombre del Islam".

En el teléfono del cubano se encontraron recomendaciones que le había enviado Barraza sobre cómo realizar un atentado, además de un chat que decía: "El hermano de Argentina también anda en algo".

De acuerdo a lo informado por La Nación, la Justicia sospecha que Barraza y Gutiérrez tenían previsto un objetivo inmediato: atentar contra la comunidad LGTB en la marcha del Orgullo Gay que iba a hacerse el sábado 10 de este mes. Un día antes fueron detenidos.

El FBI aportó un video del celular del cubano con una mención a un posible atentado en esa movilización. Además, Barraza, vía Telegram, le dijo que no hacía falta dinero para atentar en nombre de EI y citó como ejemplo tres ataques: el de la disco gay de Orlando y dos atentados con la modalidad de atropellamiento: el del Puente de Londres y uno en Nueva York.

En los documentos que hoy tienen los investigadores está la prueba de una transferencia de dinero del cubano a Barraza, vía Paypal. Le giró la irrisoria suma de tres dólares. Otro elemento que alertó a los investigadores es una escucha telefónica en la que Barraza habla con una persona sobre un camión concreto, al que identifica con modelo y número de patente. Lo rastrearon y era un Mercedes Benz de una empresa en la que trabaja el padre de Barraza.

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