La esquizofrenia, el temido mal

Durante siglos se torturó, se encerró y hasta se sentenció a muerte a estos pacientes. ¿En qué consiste esta enfermedad? No huyas, te lo contamos

REDACCIÓN MDZ ONLINE

La esquizofrenia, el temido mal

“Y a la gente le gusta reírse de ti, porque ellos son todos iguales”, dice Mirana, la reina blanca en Alicia tras el espejo. Y eso pasa con los pacientes esquizofrénicos, nos muestran una realidad que nos cuesta entender y aceptar.

De hecho, en los siglos XIII y XIV, los esquizofrénicos iban a la hoguera porque se los consideraba poseídos o practicantes de brujería. Con el advenimiento de los manicomios, se reemplazó el fuego por el encierro, aunque el motivo continuó siendo el mismo: separar lo “normal” de lo “anormal”, y, mientras esto último fuera menos visible, mejor aún.

Esquizofrenia proviene del griego schizein (dividir, escindir) y phren (mente, razón). Haciendo referencia a que la enfermedad separa a la persona de “la realidad”, para sumirla en “otra realidad”.

Cuando hablamos de esquizofrenia, nos referimos a una enfermedad compleja que se caracteriza por un funcionamiento defectuoso en los circuitos cerebrales que conlleva a un desequilibrio de neurotransmisores. Afecta a millones de personas en el mundo, sin tener preferencia por nivel socioeconómico, cultura ni sexo.

No existe una sola causa que conduzca a esta enfermedad, más bien se habla de una interacción de factores como predisposición genética y estresantes ambientales (acontecimientos vitales, consumo de sustancias, etc.). Es crónica y suele evolucionar por brotes (períodos de sintomatología activa intercalados con períodos asintomáticos).

Suele comenzar con una primera fase (que puede durar días, meses o años) que se caracteriza por un cambio significativo en la forma habitual de ser, con afectación del carácter, disminución del rendimiento, aumento de ansiedad y aislamiento social. Luego viene un período de remisión, en el que, si el tratamiento es efectivo, el paciente puede readaptarse a su vida familiar, laboral y social. No es extraño que durante el período de remisión persistan ciertos síntomas de la enfermedad.

Es importante destacar que en la etapa de eclosión de los síntomas, el paciente pierde la conciencia de enfermedad, con lo cual cree fehacientemente en lo que le ocurre. Si nos esforzamos en hacerle pensar que eso no es así, podemos generar agresión.

La esquizofrenia se expresa a través de síntomas positivos, como delirios, alucinaciones, desorganización del pensamiento y alteraciones de conducta (o comportamientos bizarros).

Por otro lado, los síntomas negativos son pérdida de la iniciativa, aislamiento, lentitud o bloqueos en la comunicación, descuido en la apariencia personal.

En la actualidad se sabe que la esquizofrenia también altera las funciones cognitivas, de hecho, son una característica de la enfermedad que puede persistir en el tiempo y determinar la evolución.

Existen alteraciones evidentes en :

* Atención: sobre todo en la capacidad de focalizar o concentración.

* Memoria: se hace evidente la dificultad para retener información, es decir, hay compromiso de la memoria a corto plazo. Este rendimiento mejora si existen facilitadores (como anotadores, recordatorios, etc.).

Funciones Ejecutivas : existe dificultad para diseñar un plan de acción, para evaluar y corregir errores durante la realización de una tarea y en la flexibilidad cognitiva, es decir, la capacidad de cambiar patrones de conducta según las exigencias del medio. A esto se suma una tendencia al empobrecimiento del juicio social y falta de empatía.

Hoy, además del tratamiento farmacológico, se trabaja con técnicas de estimulación cognitiva para mejorar el rendimiento.

¿Cómo actúo si tengo un familiar con esquizofrenia?

En primer lugar, si observamos que un ser querido se comporta de manera extraña, dice incoherencias, se aísla, hay que consultar con un médico especialista.

Una vez obtenido el diagnóstico de esquizofrenia, resulta útil buscar información, para poder comprender el trastorno y saber qué esperar y cómo actuar. Muchas veces, desde el afecto, llevamos a cabo acciones que empeoran situaciones.

Resulta fundamental mantener una buena comunicación que permita explicarle lo que sucede, y, que, además nos acerque a entender sus inquietudes y sentimientos para poder ayudarlo.

Hay que tratar de reducir los factores estresantes, como conflictos familiares, cambios, etc.

Controlar la ingesta de medicación y el cumplimiento del tratamiento.

Tratar de entender la realidad del paciente, sin enjuiciar ni burlarse. El no hace las cosas a propósito.

Buscar contenerlo, entender cómo se siente.

Las familias que pueden convivir con un paciente esquizofrénico son aquellas capaces de tolerar los cambios, manejar un estilo comunicacional abierto y percibir la enfermedad no como castigo, sino como posibilidad de crecimiento.

Que es difícil, no cabe la menor duda. Pero no imposible si tenemos en cuenta que “la realidad” es como un caleidoscopio, que puede adoptar formas hermosas según cómo la miremos. Después de todo, lo distinto no es malo, simplemente, es distinto.

Lic. Cecilia C. Ortiz / mat.: 1296 / licceciortiz@hotmail.com

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