La emperatriz que se rebeló contra el mundo

"Sissi, emperatriz rebelde", de la estadounidense Allison Pataki, revaloriza la figura de Isabel de Baviera a través de la ficción histórica, en una novela íntima y melancólica.
Avatar del

Nicolás Munilla

1/3
La emperatriz que se rebeló contra el mundo(Wikimedia Commons)

La emperatriz que se rebeló contra el mundo | Wikimedia Commons

La emperatriz que se rebeló contra el mundo(Me Gusta Leer)

La emperatriz que se rebeló contra el mundo | Me Gusta Leer

La emperatriz que se rebeló contra el mundo(Wikimedia Commons)

La emperatriz que se rebeló contra el mundo | Wikimedia Commons

Con una personalidad culta, inteligente e indómita, sumada a su belleza física y emocional, Isabel de Baviera, más conocida como 'Sissi' (o 'Sisi'), se convirtió en un ícono de admiración y culto, tan vigente como el día que fue coronada emperatriz del Imperio Austríaco (que luego pasó a denominarse Austrohúngaro) hace más de 160 años, e incluso su 'aura' aumentó después de su asesinato en 1898. A lo largo de las décadas, Sissi ha sido una figura predilecta para las artes plásticas, audiovisuales y literarias, que influyeron enormemente en la idealización popular de la noble de origen alemán.

Lejos de las caracterizaciones 'rosa' propuestas por las películas (como la trilogía Sissi, del director Ernst Marischka) y series animadas, la literatura de ficción se aproxima más a la verdadera Isabel, una mujer que llegó al poder sin desearlo y se vio atrapada en el asfixiante y fastuoso protocolo austríaco. En esa línea reivindicatoria, sustentada con abundante información bibliográfica, la escritora estadounidense Allison Pataki lanzó dos novelas referentes a la monarca: Sissi, emperatriz accidental, y su continuación Sissi, emperatriz rebelde, esta última recientemente traducida al español y editada por el sello Grijalbo.

A diferencia de su antecesora, Sissi, emperatriz rebelde es una novela más madura, oscura y melancólica, que retoma la vida y los sucesos que marcaron a la soberana bávara desde los años posteriores al Compromiso austrohúngaro hasta su violenta muerte en Ginebra. Expone una Isabel ansiosa de encontrar su libertad, ávida en conocer nuevas experiencias, asqueada de la encorsetada corte de Viena y desencantada de su familia imperial.

Pataki centra la narración en los pensamientos, sentimientos y reacciones de Sissi, basándose en el renovado enfrentamiento con su suegra, la archiduquesa Sofía; las dificultades afectivas con sus hijos mayores Gisela y Rodolfo; y el desenamoramiento hacia el estoico emperador Francisco José, que la alejaron de la residencia imperial de Hofburg para refugiarse en su querida Hungría donde mantiene un romance cortés y apasionado con el conde idealista Gyula Andrássy.

>

"Ya no era la muchacha ingenua con la que Francisco José se había casado, la inocente provinciana de dieciséis años que había confundido el enamoramiento con el amor verdadero y las promesas con hechos", expresa el texto en sus primeras páginas. Sissi corta su ensueño de cuentos de hadas y toma consciencia de una realidad más cruda y cruel, obligándose a dejar atrás a la niña del palacio de Possenhofen para mutar en una emperatriz de carácter fuerte y escurridizo que busca romper sus cadenas, acabar sus tormentos y alcanzar la felicidad.

La emperatriz austríaca es retratada como una mujer demostrativa, contradictoria, quimérica y emocional, cuyo autocontrol no termina de imponerse ante quienes la conmueven. "Luce sus emociones en la cara con rebeldía. [...] Ofrece destellos de lo que se oculta detrás". Su temperamentalidad ante situaciones críticas se contrapone a sus encantadoras formas cortesanas que, junto a su inteligencia, la ayudan a sobrellevar los angustiosos días en la mordaz corte imperial. De todos modos, Sissi esboza por momentos cierta racionalidad que le permite tomar decisiones acorde a lo que sucede alrededor, impidiéndole caer en la paranoia y la locura.

Las relaciones de Sissi con Andrássy (que la autora explota más allá de los rumores que circulan en la biografía real de la emperatriz) y el emperador, como también sus vínculos con su excéntrico primo Luis II de Baviera y el huraño capital Bay Middleton, hablan de una heroína afligida y atormentada, de alguien que se refugia en el amor prohibido para intentar olvidar aquel amor sufrido. También su hija Valeria es un elemento central en su estabilidad emocional, sobre la que deposita ese amor maternal que le negaron dedicar a sus otros vástagos.

En cuanto a la casa Habsburgo, la naturaleza libre y moderna de Sissi no encaja en una familia encorsetada con reglas estrictas y conservadoras, que la emperatriz simboliza en la figura de la archiduquesa Sofía. De hecho, en la dinastía austríaca, "las costumbres, el orden y la tradición dictaban una rutina inquebrantable diaria, la maquinaria imperial funcionaba sin sobresaltos y cada uno sabía qué se esperaba de su persona". Su profundo enojo hacia su tía y suegra explicaría en buena parte esa obsesiva repulsión a la corte vienesa plagada de fastuosidad inconmensurable, rigurosidad exasperante y cotilleos revulsivos.

Por otro lado, las descripciones del contexto histórico en Sissi, emperatriz rebelde son de gran calidad historiográfica, transportando a los lectores a esplendorosos palacios con exuberantes jardines, paisajes europeos rebosantes de energía pura y magnetismo visual, y ciudades vibrantes y ambiciosas de tecnología, cultura y humanidad.

Allí se encuentra Viena, que en el siglo XIX era una de las capitales más pobladas y ricas del mundo, sede de los avances científicos más prominentes de la época y nicho de las corrientes culturales de la vanguardia y la exquisitez artística. La urbe austríaca vivía ensimismada en una bella burbuja que no le permitía percibir lo que sucedía en el resto de Europa, algo que la protagonista (gracias a sus viajes), empieza a vislumbrar: "¿En qué punto se hallaba Viena? ¿Se balanceaba al borde de una efímera cúspide? ¿Dependía todo el imperio de ese frágil momento, hermoso, glorioso y bello, pero a punto de transformarse en podredumbre y decadencia? ¿Acaso alcanzar la perfección siempre conducía a un declive inevitable? [...] (Sissi) se preguntó quién pagará el precio de semejante esplendor, hedonismo y frívolo abandono, quién estaría preparado cuando las fuerzas de la inevitabilidad se cobraran su precio".

A través de la ficción histórica, Sissi, emperatriz rebelde abre nuevas perspectivas sobre una de las reinas más hermosas y fascinantes de la realeza occidental.

Nicolás Munilla