Juan Carlos, el cartonero que no gritó los goles de Argentina

Trabaja hace siete años en la calle. Tiene 10 hijos y vive en un asentamiento junto a su señora. Sueña con tener una casa y un trabajo estable. Su historia de vida mientras la Selección se jugaba la clasificación.
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Mariana Cavagnaro

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Juan Carlos, el cartonero que no gritó los goles de Argentina(Alf Ponce / MDZ)

Juan Carlos, el cartonero que no gritó los goles de Argentina | Alf Ponce / MDZ

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Juan Carlos, el cartonero que no gritó los goles de Argentina(Alf Ponce / MDZ)

Juan Carlos, el cartonero que no gritó los goles de Argentina | Alf Ponce / MDZ

Faltan pocos minutos para que comience el partido, un encuentro decisivo para el futuro de la Selección Argentina en el Mundial de Rusia. Pero a él lo tiene sin cuidado. Mientras las calles de la Ciudad son un desierto y todos (o casi) esperan ansiosos el momento deportivo más importante, él se detiene a revisar la basura y cuidadosamente separa los cartones, los clasifica y los ordena para luego cargarlos en su "carrito" especialmente diseñado con una bicicleta antigua. Es su sufrida herramienta de trabajo, con la que todos los días sale a ganarse el pan.

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Juan Carlos tiene 57 años y vive en un asentamiento de Godoy Cruz. "Vivo a 80 metros del caño negro, en una choza con nailon", explica sin poder precisar su domicilio. Sus ojos reflejan lo que sus palabras no pueden expresar. Su mirada profunda, por momentos perdida, pide ayuda a gritos.

En un día especial, tan argentino y futbolero, donde todo parece estar centrado en un partido, Juan Carlos nos saca del eje, nos obliga a detenernos, a escucharlo, a comprender que la pobreza existe, cerca, muy cerca de la ciudad. Una pobreza que duele, que lastima, que limita.

Mientras su bicicleta con su carrito fabricado por sus manos se cae, sus cartones se desordenan y Juan Carlos intenta mantener el equilibrio, nos acercamos para conocerlo. Ahí nos cuenta que tiene 10 hijos y amablemente nos regala unos minutos para contarnos cómo vive (o sobrevive).

Hace 7 años dice dedicarse a juntar cartones y vidrios. Fue cuidacoche, pero dice que quedó fuera del sistema de estacionamiento medido. Con mucho esfuerzo junta entre $300 y $400 diarios con lo que logra vivir junto a su mujer.   

"He sufrido bastante. La vida me ha enseñado mucho, me ha golpeado. He tenido que aprender a vivir. Me considero pobre, siempre fui pobre. Me gustaría tener una casa de barrio, un trabajo".

Juan Carlos y su familia necesitan de todo. Y esto es literal: comida, ropa, frazadas, un lugar donde vivir. Y trabajo, trabajo, trabajo. Es lo que más dice anhelar para cambiar su vida. A pesar del dolor que refleja su rostro, aún guarda esperanza. 

Quienes quieran ayudarlo pueden comunicarse al 2613292936.