Juan Carlos Pallarols: "La palabra, en vez de un arma, puede ser un bálsamo"

Su trabajo como orfebre lo ha convertido en una personalidad en el mundo, que contrasta con su carácter tímido y tranquilo. Los argentinos, la política, el respeto, y las buenas palabras, en esta charla encantadora con MDZ.
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Federico Croce

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Juan Carlos Pallarols: "La palabra, en vez de un arma, puede ser un bálsamo"(Federico Croce/MDZ)

Juan Carlos Pallarols: "La palabra, en vez de un arma, puede ser un bálsamo" | Federico Croce/MDZ

Juan Carlos Pallarols(Gentileza Alicia Sisteró)

Juan Carlos Pallarols | Gentileza Alicia Sisteró

Juan Carlos Pallarols: "La palabra, en vez de un arma, puede ser un bálsamo"(Federico Croce/MDZ)

Juan Carlos Pallarols: "La palabra, en vez de un arma, puede ser un bálsamo" | Federico Croce/MDZ

Juan Carlos Pallarols: "La palabra, en vez de un arma, puede ser un bálsamo"(Gentileza Legislatura de Mendoza)

Juan Carlos Pallarols: "La palabra, en vez de un arma, puede ser un bálsamo" | Gentileza Legislatura de Mendoza

Juan Carlos Pallarols: "La palabra, en vez de un arma, puede ser un bálsamo"(Gentileza Alicia Sisteró)

Juan Carlos Pallarols: "La palabra, en vez de un arma, puede ser un bálsamo" | Gentileza Alicia Sisteró

Evento social, "momento cool", actrices, modelos, chefs, notas, selfies, videos en vivo, Instagram, vorágine comunicacional. Así estaba yo en el elegantísimo Alvear Palace hotel hace un par de días; a propósito de la presentación del Prix de Baron B - edition Cuisine, un certamen que reconocerá la osadía y excelencia de los mejores proyectos gastronómicos del país y contará entre los jurados al chef Mauro Colagreco (Mirazur - 2 estrellas Michelin) y a Inés Bertón, Andrés Rosberg y Martín Molteni.

Entre tanta excitación, el pasaje tranquilo y suave de un señor entre las copas, los brindis, las charlas y las luces contrastaba. Sereno y parsimonioso, Juan Carlos Pallarols -el responsable de la construcción del premio en sí- observaba a cada personaje y por supuesto, charlaba con quien lo reconocía.  

Nacido en la Provincia de Buenos Aires, este prestigioso orfebre constituye la sexta generación familiar en el oficio. Cincela obras maestras en plata, oro, piedras preciosas y bronce, y su trabajo es reconocido en todo el mundo. Destacadas personalidades extranjeras recibieron sus piezas: el Papa Juan Pablo II, la Princesa Diana de Inglaterra, la Reina Máxima de los Países Bajos y los príncipes herederos de la Corona de España. Desde hace más de 70 años la familia Pallarols confecciona el bastón de mando presidencial de la República Argentina, que se realiza en plata y madera de urunday, un árbol autóctono. 

La charla con el artesano comenzó a propósito del premio que debía crear para el ganador de esta primera edición del Prix Cuisine de Baron B. "Me llamaron, me contaron la idea y me sumé a este proyecto porque pensé que la excelencia hay que premiarla con excelencia. Alguna vez me sentí solo (hace 70 años que trabajo y me inculcaron que debía pelear todos los días por el título del mejor del mundo) y hoy me siento acompañado por muchas empresas y personas que me reconocen; y en la Argentina mucho más. Siento que ahora hay una búsqueda, una intención de llegar a la excelencia haciendo todos los esfuerzos y a mí me gusta trabajar así", nos dijo. 

"Creo que el mundo está necesitando de explosiones, pero no de bombas. Yo estoy trabajando en campañas mundiales en contra de la guerra, y a favor de explosiones de alegría, de disfrute... como el arrebato que se siente con el estrépito de un corcho cuando sale de una botella de buen espumante. Con esas burbujas se celebra el amor, las ideas, la creatividad... haré unos corchos de oro y de plata, que servirán para premiar esta disciplina", adelantó cuando le preguntamos qué tenía pensado para crear la escultura que servirá de trofeo.

Cultor del trabajo y enamorado de Mendoza

Hablando de Mendoza, Juan Carlos recordó con mucho cariño a la vicegobernadora Laura Montero cuando lo recibió en la Legislatura provincial en octubre pasado, para honrar a los caídos de Malvinas, en el marco de los actos conmemorativos del 200º Aniversario de la Gesta de los Andes y el 35º Aniversario de la Guerra de Malvinas. Fue reconocido por su iniciativa "Dos Rosas por la Paz", un proyecto de artesanía colectiva que tiene por objetivo realizar y llevar una serie de ofrendas con material bélico transformado en rosas de bronce, para todos los caídos en la Guerra de Malvinas.

Pequeña charla con un "admirador del tiempo"

- Juan Carlos... ¿Cómo se inserta en este mundo ajetreado y vertiginoso un hombre cuya profesión tiene que ver con la soledad, la minuciosidad y el tiempo?

- Me amalgamo perfectamente bien. Es simple: yo defiendo los derechos de los tiempos. Yo no quiero convencer a nadie de cómo vivir ni como trabajar. Mi trabajo es seducir. Con buenas palabras, le muestro a la gente que hay una vida diferente, y para mí, mejor. 

Te cuento una anécdota: justamente en Mendoza fui a visitar a una mujer de conocida familia que había sufrido por la guerra de Malvinas acompañado de un militar inglés. Ella me dijo "en mi casa no entran ingleses". A partir de esto, nos pusimos a hablar de los perjuicios de la guerra y los beneficios de la paz, de la importancia del perdón, del entendimiento y del intercambio de opiniones... y para mi sorpresa luego de esto me dijo: "Está bien, tráigalo". Lo llevé, hablaron, se abrazaron, hicieron un minuto de silencio y rezaron. Esta mujer reconocida por su lucha y por sus convicciones a partir de haber perdido nada más y nada menos que un hijo en esa horrible guerra; me dijo "gracias a las buenas palabras de un hombre que cree en la paz, mi familia pudo modificar, después de muchas décadas, el indeclinable sentido del honor". Eso me pareció fantástico.

Tenemos que hablarnos bien, más dulcemente, más tranquilamente. El poder de la palabra es fuerte, y puede ser un bálsamo en vez de un arma.

- ¿Y cómo se maneja con los "apurados", con los que quieren "todo ya"?

- Cuando viene alguien a encargarme un trabajo con el pedido "hacémelo en dos días", yo muchas veces le contesto: "Esto necesita dos meses". Además... ¿Para qué correr y apurarse en hacer algo en un par de días si podemos disfrutar de la vida, de un proceso, de hacer algo bonito? En definitiva, el resultado final yo lo disfrutaré unos momentos, pero ellos el resto de su vida. Por suerte, la gente me entiende rápidamente, y bien.

- Imagino que el tiempo también se lo toma para analizar la vida. ¿Cómo ve a la Argentina hoy?

- La veo viviendo un cambio importantísimo. Espero que no se equivoque otra vez el camino. Es un país rico en todo sentido y veo un potencial increíble en cualquier lado hacia el que miro. Es rico en productos, en cada una de sus regiones, en la tierra... y también en cuanto a la gente. El argentino es gente buena: solamente tenemos que dejar de pelearnos. Tenemos que caminar un solo camino, entendiéndonos todos, aceptándonos todos.

Pienso que el camino a la paz es la unidad en la diversidad. Eso es Dios para mí: la unidad en la diversidad, y la diversidad en la unidad.      

- Si no hubiera sido orfebre, artesano... ¿Qué hubiera sido? ¿Fantaseó con otra vida?

- He trabajado y trabajo en otros rubros pero siempre de forma artesanal. He sido artesano de la música, y de las huertas, cultivando. Hoy estoy intentando con la pintura -al óleo-. Jamás me tentó tener una multinacional. Lo mío es lo pequeño.

- ¿Qué opina de la política argentina?

- En la política se ha perdido el sentido de la conversación y de la charla. Yo solo veo intereses para convencerte de que votes a uno u a otro.   

 - El mensaje que me llevo luego de esta charla y el que siento que usted quiere entregar es la importancia de valorar el tiempo y de tomarse el tiempo que cada uno necesita para decidir, para pensar, para disfrutar...

- Absolutamente. El tiempo es lo único que no podemos reproducir ni recuperar. El segundo que se pierde en vano, no vuelve nunca más. Soy muy feliz de acostarme, apoyar la cabeza en la almohada y antes de quedar dormido y disfrutar de un sueño, saber que ese día utilicé mi tiempo de la mejor manera.

Tenemos que respetar nuestros tiempos, y el tiempo de los demás. Me lo planteo también al comienzo de cada jornada, muy temprano, cuando me levanto y me miro al espejo. Planeo el nuevo día y me sale inmediatamente una sonrisa, al pensar el tiempo que le voy a dedicar a cada cosa. Aprovechar cada segundo para uno mismo y para los demás, comprometerse en vivir al máximo los momentos personales y de entrega para el otro, es lo que haría a la Argentina una potencia de espíritu, de amor y de entendimiento.

- ¿No se cansa de trabajar?

- Yo comencé a aprender el oficio con mi padre y mi abuelo cuando tenía 5 años, y lo escuchaba a mi abuelo decir siempre: 'Cuando estés aburrido; trabajá; cuando estés triste, trabajá; si estás feliz, no dejes de trabajar'. Era como una letanía. Disfruto enormemente de mi trabajo, como si fuera un juego.   

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