Hay quienes miran, pero no ven

Frente a la Plaza Independencia, en la vereda del Colegio Normal la postal de personas que duermen en las veredas, algunos niños, es imperceptible para muchos.
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Mariana Cavagnaro

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Hay quienes miran, pero no ven

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Hay quienes miran, pero no ven

Hay quienes miran, pero no ven

Hay quienes miran, pero no ven

Caminaba rápidamente hacia la peatonal, eran las 11.45 de la mañana y necesitaba llegar a tiempo para finalizar un trámite. Iba a paso de hombre por calle Rivadavia, mientras que miraba la Plaza Independencia, las personas que aguardaban el colectivo, observaba el ritmo de una mañana sofocante de calor, cuando frente al Colegio Normal Tomás Godoy Cruz, veo unos piecitos que sobresalen de la vereda...avanzo un par de metros disminuyendo el ritmo, cuando me detengo y vuelvo a mirar con atención. Otros piecitos, quizás más pequeños, aparecen frente a mis ojos.

Dos segundos fueron necesarios para descubrir una imagen que contrastaba con una bella provincia. Frente a la principal plaza de la Ciudad de Mendoza, mientras algunos turistas sacaba fotos con uno paisaje referencial, a metros de algunos comercios y cafés llenos de gente, ellos estaban allí, tirados en el piso, seguramente muertos de calor, sofocados de indiferencia.

Puede que esto lo hagan a diario, o de vez en cuando. Que utilicen ese espacio para descansar algunas horas, mañanas, tardes o días enteros, pero lo hacen a la luz de todos, claramente lejos de todo tipo de comodidad. 

Se tiran a dormir en el piso, protegidos del sol por la estructura del frente de la Escuela Normal, mientras  la mañana transcurre con un ritmo "normal".

Luego de mi asombro, quizás no sólo por ver a cinco personas tiradas, entre ellos un niño, sino por la indiferencia de quienes circulan sin ni siquiera notarlo, intento conversar con ellos, pero duermen profundamente. 

Decido entonces, regresar una hora y media más tarde, cuando me encuentro a dos de ellos en el mismo lugar, con la misma posición. 

Nuevamente, al acercarme, no logré conocer nada de ellos, menos aún poder ayudarlos en algo, no sé sus nombres ni logré reconocer sus edades, pero si pude ver que están ahí, pude verlos y me dolió.

Lo curioso es que a pocos metros del lugar funcionan algunas dependencias de la DINAF previstas para brindar alojamiento a personas en situación de calle.  

No pude dejar de detenerme, de observar una postal que también es Mendoza, frente a la principal plaza de la provincia ellos estaban allí. A pesar de ser una zona muy transitada, muchos tal vez miraron pero pocos, muy pocos los pudieron ver.