Finde en Chile: las colas, cachetazo de realidad a la diplomacia

Semanas atrás autoridades de ambos países acordaban nuevas medidas para agilizar el paso Cristo Redentor. Quienes sufrimos horas de demoras y falta de servicios comprobamos, sin embargo, que -como siempre- nada cambió.
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Mariana Cavagnaro

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Finde en Chile: las colas, cachetazo de realidad a la diplomacia

Hacer una descripción de lo que ocurrió este fin de semana largo en alta montaña, sería como un deja vú - experiencia que ya hemos vivido antes o por lo menos leído en innumerable cantidad de crónicas. 

Me gustaría escribir sobre los progresos en los trámites aduaneros, las decisiones reflejadas en hechos concretos en el sistema migratorio y de controles, me encantaría que los miles de argentinos que decidieron disfrutar unos días en Chile puedan hacerlo sin considerar la odisea del recorrido, tanto de ida como de vuelta. Me gustaría evitar el llanto de los niños que esperan durante horas sin comprender ningún motivo. Sería bueno pensar en que los ancianos pudiesen obviar tanta espera. Y porqué no ir más allá con mis deseos, que los trámites para cruzar al vecino país pudiesen obviarse a 3000 metros de altura, con una infraestructura escasa y obsoleta para la cantidad de personas que atraviesan la zona.

Desde que nací recuerdo hacer una y otra vez el mismo camino, esperar una y otra vez durante horas, ilusionarme en diversas oportunidades, con anuncios de mejoras e incluso soñar con que algún Gobierno, quizás de ambos países, genuinamente tuviese la voluntad de encontrar una solución a las eternas demoras, sin embargo comienzo a poner en duda mi esperanza.

Es verdad que se han aplicado algunas medidas que agilizan los trámites, que al abrir más cabinas en fechas especiales la espera se agiliza, pero los esfuerzos no son suficientes, y el quejarnos cada vez que viajamos no le llega a nadie. El sistema es el mismo desde hace años, nadie ha planteado un cambio radical que permita un tráfico fluido y permanente como se realiza entre otros países, en otros puntos limítrofes del mundo. 

Mientras este fin de semana, una vez más, argentinos y chilenos se mostraban resignados, algunos planteaban la idea de realizar los trámites antes de viajar y que el alta montaña simplemente revisen en segundos un comprobante o algo por estilo, otros pensaban en la posibilidad de tener un escáner donde pasen los vehículos y que sólo revisen a quienes se les detecte algo prohibido de llevar o traer. 

Ideas que viajan con los que viajan, propuestas que nacen en las largas filas de espera, pero que posiblemente quedan en la nada. Pasan los años y el panorama se repite, la fotografía es la misma y nadie parece estar tener la voluntad de aplicar cambios radicales. Ni siquiera existe una normativa por la cual los niños, mujeres embarazadas y ancianos tengan prioridad para cruzar. 

Puede que estas líneas molesten, o suenen muy pesimistas. Ojalá pronto podamos contar otra historia, donde los túneles y la montaña realmente nos unan y los trámites sean sólo trámites, no barreras para viajar. 

Existe aún una gran oportunidad para acercar a dos países que ya están unidos, pero con una importante traba para llegar.