Escribe Jaime Correas: Adiós Vivi

El director general de Escuelas, Jaime Correas, recuerda en esta nota a Viviana Le Donne, la colaboradora de la DGE fallecida el viernes.
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Jaime Correas

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 Las frías crónicas periodísticas dijeron el viernes que había fallecido la directora de Tecnologías de la Información de la Dirección General de Escuelas, Viviana Le Donne. Me resulta un deber recordar a la Vivi, como todos la conocíamos, porque su labor está marcando la actual gestión y su temprana partida nos ha producido una desolación enorme, un vacío que no tiene consuelo.

Tenía 44 años, dos hijos adolescentes y un marido que fue su novio desde los 18 años. A ellos y a toda su familia, los que la conocimos los acompañamos en su desconsuelo. Era inteligente, formada, trabajadora, talentosa y buena compañera. Además, y esto es lo que la comunidad debe saber, era una funcionaria política en un área técnica y llevó adelante su tarea con idoneidad y honestidad. Se trata del tipo de funcionarios que siempre querríamos tener y cuya presencia puede cambiar la vida de muchos.

Voy a contar una anécdota reciente que demuestra la potencia de su hacer diario. El día antes del fallecimiento de la Vivi, cerca del mediodía llamaron a DGE de la guardia policial de Casa de Gobierno para avisar que había llegado un niño de unos 6 años, acompañado de dos jóvenes mujeres. Lo trasladaron allí tras bajarse con él de un micro que no lo había querido llevar porque no tenía dinero para el boleto. Las chicas advirtieron, por lo pequeño del muchachito, que algo anormal pasaba y decidieron ir a Casa de Gobierno porque estaban cerca. Los policías se comunicaron con la privada y la jefa de Gabinete empezó una pesquisa una vez que Jerónimo (no es su nombre, pero lo llamaremos así) estaba comiendo algo y tomando gaseosa. Las chicas que lo acompañaban habían rastreado por la zona donde lo encontraron alguna maestra que lo estuviera buscando porque el jovencito dijo que se había escapado. En DGE empezaron con todos los pasos para estos casos llamando a los organismos pertinentes.

En minutos la jefa de Gabinete se comunicó con la Vivi y ella inició con el nombre de pila del chico, que no decía su apellido ni daba otros datos para identificar de dónde había huído, un rastreo a través del GEM (Gestión Educativa Mendoza). En un ratito, como en las películas, fue acotando la búsqueda por zona geográfica y trajo una selección pequeña de apellidos para dilucidar el enigma y así lograron dar con el nombre buscado y pudieron reconstruir la historia del chico.

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El GEM es la gran creación de la Vivi, un sistema informático que está en construcción y que cada día permite gobernar mejor el sistema educativo mendocino con información de buena calidad. Tenemos un sistema que durante años se ha movido en las tinieblas de la falta de información o con infomación de mala calidad. Ese sistema consiguió que el BID se fijara en él y convenciera a un fondo japonés para que diera a la provincia U$S 700 mil no reembolsables para desarrollar con mayor prontitud lo que la Vivi, con su equipo, fueron construyendo. Una tarea sin descanso desde que asumimos con todos los problemas que la gestión estatal conlleva. Así como día a día nos sirve para mejorar la relación con cada escuela y dar un mejor servicio, porque a través del GEM se están gestionando los abonos del transporte, el suministro del gas y con su avance podremos tener contacto con los padres de cada alumno, entre muchos otros servicios que el desarrollo nos proporciona, a horas de que la Vivi se fuera de este mundo su creación sirvió para dar con la identidad y el drama de un niño de 6 años que hoy tiene muchas más posibilidades de mejorar su vida. Porque el chico tenía razones para escaparse. Para esto, nada más y nada menos, sirve lo que Viviana Le Donne nos dio a todos, le dio al Estado mendocino con su trabajo, pero también a cada uno de los habitantes de esta tierra con su creatividad y entrega.

Querida Vivi: descansá en paz, tenés nuestro compromiso de honrar tu memoria con mucho trabajo para darle continuidad al tuyo.