En Equilibrio: cerrando un ciclo

Creemos oportuno hacer una pausa, dejar un espacio que permita apreciar y valorar el camino recorrido.
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M. Girolamo y C. Saracco

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En Equilibrio: cerrando un ciclo

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En Equilibrio: cerrando un ciclo

En Equilibrio: cerrando un ciclo

Hoy es una columna especial, luego de 74 semanas ininterrumpidas de escribir en nuestra "columna de psicología de los lunes" las que se transformaron, sin intención consciente, en el tiempo de gestación de un libro que ya está naciendo: "En Equilibrio. Una puerta de entrada a las emociones y los sentimientos". Una obra escrita de manera profunda, pero sencilla en su lectura, sin términos complejos de comprender, con una intención de búsqueda de soluciones a problemas de la vida cotidiana o caminos posibles para encontrarlas.

Creemos oportuno hacer una pausa, dejar un espacio que permita apreciar y valorar el camino recorrido. Dejar lugar, de merecido lucimiento, a este primer retoño. Tomar un descanso, que sirva de impulso para volver renovados, con diferentes temas y nuevos abordajes.

"En Equilibrio" nace como un proyecto conjunto que pretende aunar una variedad de conceptos que, sin estar estrictamente concatenados unos con otros, son un compendio de algunos aspectos psicológicos que nos atraviesan en la vida de manera cotidiana. A través de la temática de cada uno de los capítulos, se pretende tocar la realidad de los lectores, evocando circunstancias que de una manera u otra puedan ser disparadores de nuevas perspectivas.

Haciendo equilibrio es que se transita por la vida, apuntando al dinamismo constante del movimiento oscilante, habilitando el crecimiento y desarrollo de nuevos modos de ver y afrontar la realidad. Una especie de hoja de ruta que intenta trazar el camino que nos acerque al conocimiento de aquello que nos sucede internamente.

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La intención de base sobre la que se apoya este libro, es aportar nuestro conocimiento y experiencia a la sociedad, respaldados por las neurociencias que sustentan de manera científica nuestros argumentos, en la interacción entre la teoría y la práctica. Lo entendemos como una manera de retribuir lo que tanto nos han enseñado los mismos pacientes, plasmando en este manuscrito, los conceptos que desarrollamos a diario en nuestro trabajo.

De esta manera, intentamos trascender los límites del consultorio y sembrar una semilla en la experiencia de cada lector, para que brote, a través de su lectura, una idea, un cuestionamiento o una acción que lo lleve a emprender un camino de reflexión ante aquello que sea de su interés o lo esté aquejando. "Una puerta de entrada a las emociones y pensamientos", que transporte a quien se encuentre con este texto, hacia su mundo interno, en un camino personal que sirva de disparador de su particular forma de ir "haciendo equilibrio".

Queremos agradecer a todos los que de alguna manera hicieron posible este producto. En especial a MDZol por el espacio brindado, verdadero puente entre nuestro consultorio y la sociedad.

No es sencillo tomar distancia, cuando el placer es grande, de nuestra tarea de escribir semanalmente sobre temas que trascienden a todo ser humano, pero es parte de cuidar y valorar lo alcanzado. Reconocer los límites es valioso a la hora de enmarcar lo importante, para que no se pierda el sentido. Es nuestra intención volver pronto, con mayor fuerza y nuevas ideas que sigan aportando a nuestra comunidad un espacio de reflexión.

Haber compartido estas setenta y cuatro semanas con MDZ ha sido sumamente gratificante. Con la libertad de elegir nuestras temáticas, con el libre albedrío de graficar en los textos nuestro saber, nuestras creencias, nuestros conceptos, en lo aprendido y dialogado con los pacientes durante largas horas. Escribir es una tarea tremendamente fascinante, intentar describir emociones, plantear ideas, bajarlo a ejemplos prácticos, hacerlo amplio y llano para todos. Aportar un grano de arena para la construcción personal de cada lector, abrir una luz de esperanza o percibirse comprendido en su sentir, es un desafío que, si se logra, da la satisfacción de la misión cumplida. Y cuando estas acciones tienen su retroalimentación, podríamos decir que es el placer de haber tocado un corazón ajeno o despertado la reflexión de alguien.

Nos despedimos por ahora. Porque las cosas bien hechas requieren pausa, descanso y redefiniciones de nuevos objetivos. Un ciclo se cierra para que se geste el próximo y de este modo volver a soñar de la mano de MDZ. Las despedidas son dolorosas pero a la vez indispensables como preparación para el reencuentro. Nos marchamos con el corazón lleno y el gusto inmenso de un diálogo virtual con los lectores durante un largo año y medio, semana tras semana. Nos vamos con más responsabilidad y mayor compromiso de devolver lo que tanto nos dieron. Gracias. Hasta pronto.