El nietito y los entenados

Las "Aguafuertes porteñas" de Roberto Arlt marcaron una época con las notas del periodista sobre cuestiones puntuales que observaba en la ciudad. Sin intentar empatarlo, en la búsqueda de tomar nota de muchas realidades que se viven en un segundo plano en la vida cotidiana de Mendoza, aquí Gabriel Conte vuelca sus propios apuntes, muchos de los cuales han sido parte del libro "Los mocosos nos miran", con ilustraciones de Elia Bianchi de Zizzias y el video de Eliana Zizzias. Momentos, historias, anécdotas. ¿Realidad o ficción? Aguafuertes menducas.

REDACCIÓN MDZ ONLINE

El nietito y los entenados

Dos señoras entradas en años, jubiladas ya, pero con un buen pasar económico, toman el té. Es la tarde, el ambiente es propicio para degustar algunos bizcochos frutados –parecen menos calóricos que los de chocolate- en la cafetería de moda. No bien se pasan el parte diario de la vida familiar, viajes de los hijos, hobbies de los nietos, triunfos de los yernos, llega el té. De hierbas para una; negro para la otra. La que recién llega de la peluquería levanta una vez más la mano y pide un agua sin gas. La otra replica el pedido. Se arrepiente. Pide un vaso de “sevenap”. “¿Ligth señora?”. “No no”, responde y le explica a su amiga: “La ligth tiene como un gusto metálico”. Ambas están convencidas que las gaseosas transparentes engordan menos que las de color. Del mismo modo en que muchos creen que cuando está nublado, hace frío, aunque en realidad no lo haga. Percepciones, al fin. Y ambas parecían muy perceptivas, después de años al frente de actividades sociales y profesionales. Una, maestra y directora, pero sobre todo, esposa de un comerciante exitoso que ya murió. La segunda, médica, pero nunca ejerció porque su marido, de buen pasar económico, no la dejó. Le creó una entidad de bien público y allí dejó “todo”, como le gusta repasar, “todo”.

Esperan a la tercera, que llegará con noticias frescas sobre el conflicto en las que se han visto involucradas y que las altera y obliga a esta reunión fuera de agenda. Llega. Y también las noticias. Pero no son tan frescas o, por menos, traen un tufo complicado.

No han preámbulos y ni siquiera esperan que la camarera le proponga algo. Avanzan. “Decime: ¿cómo te fue? ¿Qué te dijeron?”.

“Increíble”, contesta, con mucha solemnidad y amontonando tres suspiros superpuestos la recién llegada.

Se acusa a su entidad de hacer trabajar a niños que tienen bajo su cuidado. De hecho, las mujeres tienen varios hogares, que han logrado fama y difusión, en los que alojan a chicos con discapacidad, abandonados por sus familiares o con problemas de conducta y, en definitiva, ellas les ponen “una vara para que crezcan derechitos”.

Pero han descubierto que, si bien aplican en ellos el concepto botánico, hay otras ramas torcidas que embroman en ese “vivero”. Según los reportes, en al menos tres de esos “hogares” a los pibes se los manda a repartir folletos a cambio de una paga. En un caso, uno de los chicos, “el más bichito”, como lo mencionan las señoras, reparte sistemáticamente viandas para un comercio ubicado al lado de uno de los hogares y regenteado por el marido de una de las cuidadoras contratadas por la entidad “benéfica”.

“¡Qué horror!”, exclama la médica frustrada. No, pero no es por lo que se ha descubierto, sino porque les van a quitar el financiamiento estatal y hasta se las ha denunciado en la justicia.

“¿A nosotras?”, pregunta la peluqueada, con la taza en alto sostenida por una mano y los ojos fijos en la bandeja de bizcochos.

Tras los detalles técnicos, elaboran un verdadero TEG de contraataque. Que “mi marido va a hablar con tal”, que “mi yerno tiene contactos con”, que “mi hija me dice que son todos corruptos”. Y así, víctimas de la sociedad y el Gobierno, la justicia y los medios, que les quieren sacar su entretenimiento y dejarlas “mal paradas” ante el mundo.

-    ¿Por qué no dicen nada de que en Bolivia los chicos pueden trabajar desde los 10 años? Eh, ¿por qué? Comunistas.

-    Ni hablar de lo que pasa en los hornos de ladrillos con esas criaturitas. ¿Allí no van los del Gobierno? ¿No van allí?

-    Lo que quieren es embromarnos porque son “progres”, eso pasa. A nosoooootras que llevamos aññños, pero aññños danto todo, todo.

-    Ya van a caer.

-    El juez es primo del esposo de mi prima, tranquilas.

Más tarde de lo que ella misma calculaba, la última en llegar se da cuenta de que ha salido mucho de su boca, pero no ha entrado, casi, ni aire. Levanta un dedo y ajusta la mirada, con las cejas levantadas hasta acercar un rulo a su nariz. La camarera viene, le ofrece; ella elige, demorosa, pero elige y le traen. Toma y come, sin dejar de mirarse y agitar la cabeza como diciendo “no, no, no puede ser”. Satisfechas, vuelven a hablar.

“Mi hija está co-mo-lo-ca. El nene, el de siete años, empieza no más en la telenovela… y sí, sí, la verdad. Es mucho trabajo, pero ¿sabés el futuro para ese niño? Es hermoso y superdespierto, claro. Se aprende las consignas. Son 6 horas diarias de ensayo… todos lo reconocen en la calle…en la escuela lo vuelven loco y bueno, tiene que tener clases extra en la casa. Si se puede, hay que hacerlo, es lo que yo digo siempre”.

Temas

¿Querés recibir notificaciones de alertas?