El debate por el aborto nos recordó que la educación sexual integral ya era ley

Aprobado en 2006, recién este año el programa de Educación Sexual Integral (ESI) se aplicará en toda la provincia. El debate por la despenalización del aborto le está dando en todo el país el empujón estratégico que le faltaba para derribar tabúes, prejuicios y temores.
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Rubén Valle

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El debate por el aborto nos recordó que la educación sexual integral ya era ley

El intenso y extenso debate que abrió la despenalización del aborto tiene entre sus muchos efectos colaterales el haber reimpulsado el interés y la atención por la Educación Sexual Integral (ESI) en las escuelas. Uno de los pocos puntos donde coinciden ambos sectores en pugna, los verdes y los celestes, es que este programa aprobado por ley en el 2006 es una base fundamental para evitar llegar a la instancia extrema del aborto. Educar, entonces, más allá de toda grieta. 

En Mendoza, después de 12 años de contar con esta normativa, recién en este ciclo lectivo se logró completar la capacitación de los docentes de toda la provincia. Desde que se creó este plan, su aplicación en todo el país ha sido muy despareja. De hecho, en la provincia las capacitaciones masivas arrancaron en el 2012 y hubo que derribar muchos mitos y prejuicios en el camino. 

Así llegamos a un presente donde ya no hay impedimentos formales para que el programa funcione a pleno. Lo que sigue es una puesta al día para saber dónde y cómo estamos respecto a un contenido que siempre fue incómodo, pero que al lado del aborto hoy se permite abrir con más libertad puertas antes vedadas.

Actualmente, todas las escuelas de la provincia, de todos los niveles (primario, secundario, jóvenes y adultos) y modalidades, de gestión estatal y públicas de gestión privada, están obligadas por ley a la implementación de la Educación Sexual Integral (ESI). 

En cuanto al seguimiento y acompañamiento, en el arranque el programa ESI está haciendo foco en las escuelas públicas antes que en las privadas. La razón, explica Miguel Conocente, titular de la DOAITE (Dirección de Orientación y Apoyo Interdisciplinario a las Trayectorias Escolares), es que se prioriza el trabajo en aquellos departamentos o secciones en donde se registran mayores índices de abuso sexual infantil y de embarazo no intencional adolescente. En esas escuelas es donde se apunta a fortalecer el programa ESI.

La intención es que los contenidos que se trabajan en las aulas no quede ahí. Por eso a partir de este año las escuelas tienen que visibilizar el trabajo que van haciendo en educación sexual con sus alumnos, ya sea con talleres que incluyen a los padres o con materiales que se incluyen en la carpeta de los chicos y que dan cuenta de lo que trabajan. La coordinación central de este programa les pide a las escuelas una agenda para ver en qué momento están trabajando el tema de educación sexual y con qué cursos.

La visita a las escuelas se realiza en función de la agenda que éstas presentan. Por ejemplo, la semana pasada integrantes del ESI estuvieron en escuelas del Valle de Uco monitoreando la implementación del programa. Una condición básica es que cada docente capacitado para desarrollar la temática de educación sexual integral tiene que contemplar las características de su escuela. No se trata aquí de bajar contenidos cerrados y acríticos.

La fuerte polémica que disparó la discusión del aborto en el Congreso nacional tuvo, como era de esperar, rebote en las aulas. Docentes que quieren hablar del tema, otros que le huyen como a una enfermedad contagiosa, chicos que preguntan, chicos que repiten lo que escuchan en sus hogares; una mezcla de opiniones, frases sacadas de contexto y argumentos a mitad de camino. 

Todo este combo no es ajeno a las autoridades educativas que, lógicamente, pretenden tener la mayor claridad posible respecto del aborto para no confundir a los alumnos pero tampoco evadir el desafío de debatir una problemática tan sensible.

Conocente, como parte de la estructura de la Dirección General de Escuelas, es consciente de la repercusión que está teniendo el tema dentro y fuera de las aulas, por eso cuenta en qué instancia está Mendoza y puntualmente el programa ESI: "Con respecto al tema del aborto, estamos a la espera de que la Nación envíe un material que están elaborando. Paralelamente, nosotros preparamos un material propio con algunas recomendaciones para trabajar este tema. En la última reunión del Consejo Federal de Educación se estableció para el nivel secundario, que se trata de un tema a trabajar, cosa que no era así hasta ahora en las indicaciones para trabajar ESI. Es muy importante porque no ha tenido que ver solamente con lo que sucedió en la Cámara de Diputados, sino con todo el movimiento social que ha habido en relación con este tema. Por supuesto, que empezaron a surgir desde diferentes puntos del país la duda de cómo trabajar esto porque ya están sucediendo las preguntas en las escuelas. En el documento del Consejo Federal de Educación establece que hay que trabajar lo legal, lo social, lo ético, lo biólogo, en relación con el aborto, pero no trazan algunos lineamientos de cómo pretenden que lo trabajemos. Por eso es que acá en Mendoza estamos elaborando algunas recomendaciones".

Lagunas, seguimiento & monitoreos 

Mientras el Senado se apresta a iniciar su propio camino a la aprobación o no de la ley de interrupción legal del embarazo y la grieta de los pañuelos volverá a marcar la cancha del debate, crece el consenso de que chicos y adolescentes tienen el derecho de recibir Educación Sexual Integral. 

Según una reveladora encuesta de consultora D'Alessio Irol en la provincia de Buenos Aires, sólo 2 de cada 10 alumnos recibió este tipo de instrucción en las aulas. Lo que es evidente es que todavía persisten muchas diferencias entre las provincias en relación a su aplicación "gradual" y a la cantidad de docentes capacitados para esa tarea.

En virtud de estos lamentables desfasajes y lagunas, y para darle un enfoque educativo a la norma en ciernes, en la media sanción de Diputados a último momento se le sumó un artículo que obliga a los funcionarios de los ministerios de Educación a informar en el Congreso qué obstáculos tienen para aplicar la ley 26.150 de Educación Sexual Integral. Esto significa que deberán presentar informes ante una Comisión Bicameral de Seguimiento de las leyes sobre Salud Reproductiva y Educación Sexual, la cual se formará si es que la ley de aborto legal es aprobada y promulgada.  

Ese será el ámbito para recibir denuncias e informes de las distintas comunidades educativas acerca de los inconvenientes que se presenten para una aplicación efectiva de la ley, como también impulsar nuevas normas o reformas. Sobran los ejemplos de provincias a las que se les enviaba material didáctico y ex profeso no lo bajaban a las escuelas. 

Tampoco serán válidas las excusas relacionadas al presupuesto. Para este año, el Ministerio de Educación de la Nación destinará unos $100 millones, 150% más que los $40 millones asignados a la ESI en 2017. Estos fondos estarán destinados sobre todo a las capacitaciones de los docentes y a la publicación de material didáctico específico.

El compromiso oficial es que ese monitoreo más preciso que hoy no existe se concrete el año próximo a través de una herramienta que prepara la Nación junto a Unicef.