¡Dejá de tirar las colillas de cigarro en mi patio, hijo de...!

Los vivos que nunca faltan, los que le hacen mal al país, los que creen que son mejores por serlo y cómo se relacionan con cada uno de los problemas que tenemos. Están tras la corrupción, los accidentes y los que te hacen doler los bolsillos.
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Edu Gajardo

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¡Dejá de tirar las colillas de cigarro en mi patio, hijo de...!(MDZ)

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Vivir en la planta baja de un edificio tiene dos caras. Por un lado tenés el beneficio del patio, pero por el otro sufrís a los "vivos" de los vecinos de arriba que lanzan las colillas de sus cigarrillos y lo convierten en su cenicero. No cuesta nada tomarse el trabajo de tirarlas en un basurín, pero es mejor que otro lo haga o lanzarlas sin importar donde terminen.

El edificio es como un país, donde están los "vivos" de las colillas y los que se preocupan de cumplir con sus obligaciones para que las cosas funcionen bien. Por eso estos personajes marcan la vida de las personas para mal en todos los ámbitos, desde lo más simple y cotidiano hasta las más altas esferas del país.

La semana pasada me putearon a más no poder porque escribí una columna señalando que por unos momentos extrañé a Guillermo Moreno, porque veía como la clase media está desprotegida ante especuladores, aumentos y la falta de señales del Ejecutivo. El viernes, el ministro de Producción, el mendocino Francisco Cabrera, confirmó que el 21% de las infracciones a los supermercados son por las balanzas adulteradas. En un sólo control ya encontraron "vivos" que afectan a toda la población, lo que demuestra que hay empresarios que se merecen un Moreno y que quizás no está tan mal controlar.

Pero no se limita a eso, sino que la "viveza" va más allá. Hace algunas semanas, a pocos días que un camión y un vehículos con turistas chocaran en alta montaña con un saldo de cinco muertos, la imagen de una camioneta de Vialidad adelantando en doble línea amarilla fue publicada en MDZ.

La infracción era clarísima, pero un porcentaje importante de los comentarios de los lectores justificaban la acción porque "había buena visibilidad", "porque no venía nadie" y muchas otras opciones. A veces hay que entender que la ley no es para interpretarla, sino para cumplirla, porque tiene la misión de regir ciertos aspectos para entregar seguridad y darle una vida mejor a los ciudadanos. Si hay línea amarilla está prohibido, sin interpretaciones, porque como justificamos eso, justificamos cualquier cosa.

Las "interpretaciones" que se hacen de la ley son también las que llevan a casos, por ejemplo, de corrupción. Los "vivos" de las altas esferas ponen a prueba los límites de la ley, aprovechando cada vacío para robarte, sucedió con muchos personajes durante 12 años y seguro sigue pasando (aunque quizás a menor escalar), pero es esa "viveza criolla" que tanto se celebra para algunas cuestiones, la que hace que el país sufra casos de corrupción que termina con daños irreparables y robos a las arcas fiscales.

A este tipo de "vivo" no le basta con estar al límite de la ley, va más allá y usa una frase muy común, "¿Viste algún político preso por corrupción en Argentina?". Es que las mismas picardías que se celebran y que puede ser válidas para cuestiones deportivas o de índole coloquial, llevadas a otros planos son las que hacen que pase lo que pasa en el país.

Las leyes, las instituciones y el respeto son las únicas cuestiones que pueden sostener un país, pero cuando se corrompen o se hacen cuestiones tan simples como pasar por encima de otros por "viveza", estamos alimentando ese círculo vicioso que nos hace daño.

Por eso, a los de los departamentos de arriba les pido que dejen de tirar sus colillas, a los supermercados que no me roben con la balanza y no especulen con los precios, a la clase política que no siga "estrujando" al Estado y a vos, que intentemos cambiar la "viveza" por el trabajo duro y el respeto.