De las calles al Congreso: el año en que el aborto estuvo cerca de ser ley

El aborto legal, seguro y gratuito, consigna emblemática que acompaña al movimiento feminista desde hace años, llegó en 2018 por primera vez al Congreso -donde no fue ley por siete votos-, y generó un debate que atravesó a toda la sociedad, con voces a favor y en contra.

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Redacción MDZ Online

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"Esa noche salí del recinto a la calle, hacía un frío terrible y vi a todos esos jóvenes. Volví y le dije al resto: 'No podemos desilusionarlos'", recordó el diputado del PRO, Daniel Lipovetzky a Télam, a más de seis meses de aquel 14 de junio en el que la Cámara baja dio media sanción al proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) con 129 votos a favor, 125 en contra y una abstención.

Y continuó: "La repercusión del debate en toda la sociedad, pero en especial en la juventud, hizo que no fuera una derrota, a pesar de que no se haya conseguido la ley".

En la otra cámara del Congreso, donde el proyecto fue rechazado en la madrugada del 9 de agosto por 38 votos negativos, 31 armativos y 2 abstenciones, la senadora del Frente para la Victoria, Norma Durango, también consideró que la sensación no es de derrota: "El tema del aborto se instaló en la sociedad, hemos logrado visibilizar la clandestinidad en la que mueren mujeres en todo el país por no ser atendidas".

La legisladora aseguró que "la movilización de las mujeres a lo largo y ancho del país, previa al tratamiento de la ley que posibilitó que el aborto llegara al recinto, se potenció y multiplicó durante el debate generando una inmensa energía social que instaló el tema en la agenda pública de un modo que ya no permite marcha atrás".

La instalación del debate en la sociedad fue innegable: a favor y en contra de la ley, las conversaciones se desparramaban en las calles, pero también ingresaron a las casas, a las comidas familiares y de amigos.

Conforme aumentaba la exposición del tema se iba consolidando otro espacio opositor a la ley reunido en torno al pañuelo celeste que se autoreferenció como "Pro-vida" y levantó la consigna: "Salvemos las dos vidas", conformado principalmente por las iglesias, tanto la Católica Apostólica Romana como -y fundamentalmente-las evangelistas.

"No somos ajenos a la profunda grieta que este debate produjo en las entrañas de nuestra sociedad, y que necesitamos curar para construir un futuro para todos. Aún con miradas distintas, compartimos la preocupación por la salud y la vida de las mujeres", expresaron desde Unidad ProVida en un comunicado emitido el mismo 9 de agosto.

A la hora de hacer una evaluación a mayor distancia, Raúl Magnasco, de "Más Vida"-que desde hace cuatro años se venía organizando en torno a combatir al aborto-, aseguró a Télam que "el debate generó más visibilidad del agelo del aborto y permitió que se involucraran más personas con la defensa de la vida".

Magnasco, quien detalló que en "Más Vida" confluyen personas de distintos credos e incluso agnósticos, reflexionó que "el freno a la ley representó una victoria no sólo para Argentina sino para todo América Latina" y agregó que "el aborto ya pasó por su apogeo y ahora creemos que vendrá su momento de declive".

En el otro extremo, Laura Salomé, comunicadora y miembro de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, sostuvo a modo de balance que la llegada del tema al Congreso "implicó el reconocimiento de un derecho que es una deuda de la democracia con las mujeres y las personas con capacidad de gestar". 

"Los poderes tradicionales tuvieron que dignarse a prestar atención a las décadas de demandas, lucha y construcción política del movimiento feminista en nuestro país; eso generó una profunda interpelación hacia las agendas de las instituciones de la democracia, que en todo el mundo legislan a espaldas de la ciudadanía", sostuvo.

María Florencia Alcaraz, periodista y autora del reciente libro Que sea Ley  -en el que plasmó el recorrido del movimiento de mujeres hasta la llegada del aborto al Congreso- sostuvo que "las iglesias evangélicas y cristiana no permitieron que se sancionara la ley porque sabían que detrás nuestro se iba a legalizar en otros países de América Latina".

"Lo que logramos -continuó- fue una discusión transversal con argumentos científicos y políticos y pudimos dejar en claro que se trata de una cuestión de salud pública, de derechos humanos y de justicia social. Además hemos fortalecido la democracia, logrando que muchísimos jóvenes conozcan incluso cómo funciona el Congreso".

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