Cuando los que te están socavando son parte de tu misma familia

Macri llegó desde el mundo empresario, el mismo que tiene a muchos actores que cuando el país necesita una mano, son los reyes de la especulación.
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Edu Gajardo

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Cuando los que te están socavando son parte de tu misma familia(Pachy Reynoso / MDZ)

Cuando los que te están socavando son parte de tu misma familia | Pachy Reynoso / MDZ

Cuando los que te están socavando son parte de tu misma familia

Cuando los que te están socavando son parte de tu misma familia

A pesar del discurso optimista del Ejecutivo nacional, la situación para la clase media no se hace fácil y los aumentos no dejan de golpear el bolsillo. Hace algunas semanas mencioné a los "vivos" y a los que hacen que "la viveza" una forma de vida que afecta de una u otra forma al país y esta semana mirando tele y cambiando canales me encontré con "Polémica en el Bar" (programa que prefiero saltar porque no comulgo con los pensamientos de muchos de los panelistas) y hubo una imagen que me hizo detenerme y que confirmó que hay mucho vivo haciéndole mal al país.

Discutían por un video que circula por Youtube (inserto en la nota, mirar el minuto 2:10) y que mostraba como un cliente verificaba que el precio de algunos productos en las góndolas era diferente al que cobraban en la caja. Para eso sacó una de las etiquetas donde están puestos los precios y comprobó que para el código de barra del producto, el verificador -que es el mismo que está en las cajas. mostraba un precio mayor al publicado.

En los primeros meses del años el Gobierno multó por más de 18 millones de pesos a los supermercados por infracciones a las leyes de Lealtad Comercial, de Metrología y de Defensa del Consumidor, principalmente por incumplimiento de normas sobre exhibición de precios y mal funcionamiento de balanzas, algo que está directamente relacionado con los clientes.

La respuesta, por lo menos en Mendoza, es reclamar en Defensa del Consumidor por esta situación y seguir un proceso burocrático que no asegura nada, porque a pesar de las multas (si es que llegan a aplicarse) se vuelve a hacer y los clientes somos los que perdemos siempre.

No es sólo la herencia, también los empresarios

Está muy bien que en el Gobierno reclamen por la herencia, porque es real y muy pesada, pero lamentablemente uno de los principales enemigos que tiene el presidente Mauricio Macri hoy son los empresarios, o sea, los que son de su mismo paño.

Sin duda la especulación es todo un deporte y con el aumento de los combustibles el fin de semana pasado se abre la puerta para que muchos de sus "fanáticos" suban los precios de la mano de una suba que es fundamental y que de paso, demostró una vez más que la comunicación no es uno de los fuertes del Ejecutivo nacional. Es que aunque se justifique la suba, Aranguren (voz oficial) había anticipado que no sería mayor al 3% y finalmente supero el 7%, lo que sorprendió a propios y extraños. Otra mala para el ministro de Energía.

No es algo menor, por que es con esas cosas que se comienza a perder la confianza y se pone en duda todo, como por ejemplo el 0,8% de inflación provincial que difundió la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas (DEIE) en la semana. La cifra oficial contrasta con lo que justamente vemos en los supermercados, donde nos hay un precio igual dos semanas seguidas (voy todos los sábados) y se les remarca sin aumentos de naftas de por medio y ninguno sube menos de un 1%.

Es que una parte del empresariado se aprovecha de los procesos como el que vive la Argentina, donde todo se está acomodando y tienen la excusa perfecta para poder lograr beneficios.

De ahí que no sorprenda que -por ejemplo- las empresas de medicina prepaga (que aumentaron sus planes este mes y subirán también el próximo) quieran lograr una rentabilidad del 3%, contra el 1% que dicen tener de una facturación anual cercana a los 100.000 millones de pesos y donde la mayor empresa del sector facturó casi la mitad de ese monto. Sin embargo, acusan que la rentabilidad es baja y piden aumentos para llegar al "ideal" para ellos, algo que el Gobierno no descarta. 

Esta semana el superintendente de Servicios de Salud, Luis Scervino, justificó el aumento de la cuota de las prepagas en julio y agosto (acumulan un 20% en el año), sin descartar más subas durante 2017. Scervino dijo que "en la Argentina y en el resto del mundo, el aumento del gasto médico está entre un 25 y 30 por ciento por encima de la inflación", por lo que considera válida la suba.

La cuestión es que la única forma que ven estas empresas para "sacar buenos números" es subir precios, no mejorar la estructura interna, ajustar costos y mucho menos tocar las ganancias de los dueños de estas entidades. De vez en cuando, porque el país lo necesita, también seria bueno que estas personas hicieran un esfuerzo y no siempre los costos pasen directos al precio que paga la población.

El mismo Scervino hizo hasta una crítica a los que reclamamos por el precio de este tipo de servicio y dijo que "el que quiere pagarse un plan alto para después internarse en una habitación de 80m2, ¿quién quiere que se lo pague? ¿El pobre? ¿El que va a un hospital público? Tiene que pagar lo que consume. Y lo que consume está aumentando en la Argentina y en el mundo". A este tipo de funcionarios hay que explicarle que si pagamos (más de 6 millones de personas están en prepagas) es porque buscamos algo mejor, pero sin que nos vean la cara, y no digan cuando hay de mala rentabilidad en empresas que no tienen problemas para seguir haciéndose de hospitales u otras inversiones.

Este tipo de funcionarios, como muchos otros, también le hacen mal a una administración nacional que sigue pecando de ingenua o que esperaba más de los que hoy le dan la espalda, los grandes sectores productivos y los empresarios.

Quiero seguir teniendo confianza en que vamos por el camino correcto, porque de verdad creo que es así, pero es necesario que el Ejecutivo de un volantazo ya y salve a la clase media que nunca deja de ser golpeada, y que por lo menos que "no nos caguen en el supermercado".