Sociedad Detalles de la condena

Condenan a la DGE a pagar más de $300.000 a un chico abusado por un compañero

El hecho ocurrió en 2009 en una escuela de Maipú. Un niño de tercer grado fue violado por uno de séptimo en el baño de la institución.
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Kevin Maroto

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Condenan a la DGE a pagar más de $300.000 a un chico abusado por un compañero(Alf Ponce / MDZ)

Condenan a la DGE a pagar más de $300.000 a un chico abusado por un compañero | Alf Ponce / MDZ

Condenan a la DGE a pagar más de $300.000 a un chico abusado por un compañero(Alf Ponce / MDZ)

Condenan a la DGE a pagar más de $300.000 a un chico abusado por un compañero | Alf Ponce / MDZ

Condenan a la DGE a pagar más de $300.000 a un chico abusado por un compañero(Alf Ponce / MDZ)

Condenan a la DGE a pagar más de $300.000 a un chico abusado por un compañero | Alf Ponce / MDZ

Condenan a la DGE a pagar más de $300.000 a un chico abusado por un compañero(Alf Ponce / MDZ)

Condenan a la DGE a pagar más de $300.000 a un chico abusado por un compañero | Alf Ponce / MDZ

La Justicia condenó a la Dirección General de Escuelas (DGE) a pagarle $307.680 (más intereses) de indemnización a la familia de un chico de 8 años que fue violado por un compañero en el baño de la escuela primaria a la que asistía. El hecho ocurrió el 12 de agosto de 2009 en un colegio de Maipú, cuando el niño fue abusado por un chico de 11 años en el baño de la institución.

De acuerdo con el testimonio que reproduce la sentencia de primera instancia, el chico de tercer grado que fue víctima del abuso se encontraba en la clase de Informática cuando pidió permiso para ir al baño. Al mismo tiempo, un compañero de séptimo grado solicitó permiso para ir a tomar agua y lo siguió. Fue entonces cuando lo amenazó con un cuchillo, lo obligó a bajarse los pantalones y lo violó.   

Cuando la madre de la víctima se enteró de lo ocurrido, fue inmediatamente a la escuela a pedir explicaciones a la directora, que se limitó a labrar un acta. Ese mismo día se radicó la denuncia del hecho en la subcomisaría de Fray Luis Beltrán y de inmediato se derivó a la Fiscalía de Rodeo del Medio, siendo el niño enviado al Cuerpo Médico Forense, donde le realizaron los exámenes correspondientes para constatar lo ocurrido.

Los padres del chico decidieron que no fuera más a la escuela donde ocurrió el abuso por consejo de la psicóloga de la Asociación de Víctimas del Delito. Asimismo, decidieron demandar a la DGE por no cumplir con su rol de "garante de la integridad física" del chico, que se vio vulnerada por el accionar de otro alumno. Además, extendieron la demanda al Gobierno de la Provincia de Mendoza en forma subsidiaria, es decir que será el Estado provincial quien se hará cargo de la indemnización en caso de que la DGE no pueda afrontarla.

La sentencia justifica la responsabilidad de la escuela en que el art. 1117 del Código Civil, reformado por la ley 24.830, establece que "los propietarios de establecimientos educativos privados o estatales serán responsables por los daños causados o sufridos por sus alumnos menores cuando se hallen bajo el control de la autoridad educativa, salvo que probaren el caso fortuito". Para hacer frente a esta responsabilidad, los institutos educativos tienen la obligación de contratar un seguro de responsabilidad civil.

"El instituto de enseñanza debe realizar lo necesario para reintegrar al menor en las mismas condiciones en que se lo entregaron sus padres. Se ha dicho que el colegio tiene un deber de vigilancia establecido por el artículo 1117 y para eximirse de él debió haber probado que no pudo impedir el daño causado, ni con el ejercicio del cuidado ni con el de la autoridad", indica la sentencia a la hora de atribuirle responsabilidad a la institución. 

El insólito ofrecimiento de la DGE

A la hora de contestar la demanda en 2012, desde la DGE consideraron a través de sus letrados que "$5.000 es más que suficiente para compensar los efectos dañinos del evento" y agregaron que "con dicha suma el niño puede adquirir una bicicleta o una computadora o algún juego electrónico o realizar algún paseo que sea de su agrado". Esta suma más los intereses acumulados desde setiembre de 2012 (fecha de la contestación) ascendía a $11.752,52, algo que fue considerado casi una "burla" a la hora de establecer el monto definitivo.

Las secuelas de la víctima

En la sentencia también se reproduce el testimonio de la psicóloga que atendió al niño abusado, Verónica Corvalán, integrante del Programa de Asistencia al Maltrato Infantil. "Empezó a tener miedo de ir a la escuela porque quien lo había abusado era compañero del colegio. Como no se tomó una medida contundente con el otro niño, lo tuvieron que cambiar a él de colegio, perdió a los compañeritos y la escuela a la que iba. Tenía miedo de salir solo, tenía que ir con la mamá. Perdió otro tipo de actividades como el fútbol, porque tenía miedo de encontrarse con su agresor, o porque pensaba que los demás chicos de la zona sabían lo que le había pasado. Además comenzó a bajar mucho las notas, porque la otra escuela era más exigente y le trajo más problemas con el padre, que lo retaba por esta situación", señaló la profesional.

A la hora de determinar la indemnización que corresponde por daños morales y psicológicos, adquirió especial relevancia la evaluación psicológica-psiquiátrica efectuada por el Cuerpo Auxiliar Interdisciplinario. "Se detectan sentimientos de vergüenza, angustia, ansiedad, enojo e impotencia vinculados a la vivencia. Refiere dificultades para dormir, miedos, pesadillas, observándose una modalidad simbiotizante con relación a las figuras parentales. Actualmente relata dormir con su madre", señala el informe.

Y concluye: "De la evaluación psicológica-psiquiátrica realizada surgen indicadores psíquicos compatibles con haber vivido una experiencia de contenido sexual, traumatizante, en el ámbito escolar. El niño desarrolla sintomatología psicológica que en caso de persistir podría derivar en un cuadro de estrés post traumático. Se sugiere la continuidad del tratamiento psicológico que lleva a cabo" 

La sentencia

Finalmente, la Justicia condenó a la DGE a pagar $307.680 (más intereses) como indemnización. Entre los fundamentos toman en cuenta la corta edad de la víctima al producirse el abuso (8 años); las consecuencias que éste le ocasionó y ocasiona en su vida; el hecho de haber tenido que cambiar de escuela y hábitos por temor al atacante o a la burla de sus pares; y la necesidad de que continuar con el tratamiento psicológico que le recetaron.