Con ustedes, una genuina y extraordinaria maravilla

Todo parece haber sido contado. Sin embargo, cada tanto, aparece alguna maravilla que nos llena de estupor. Preparate para lo sencillo y lo majestuoso, lo hermoso y lo inolvidable.
Avatar del

Ulises Naranjo

1/5
Con ustedes, una genuina y extraordinaria maravilla

Con ustedes, una genuina y extraordinaria maravilla

Con ustedes, una genuina y extraordinaria maravilla

Con ustedes, una genuina y extraordinaria maravilla

Con ustedes, una genuina y extraordinaria maravilla

Con ustedes, una genuina y extraordinaria maravilla

Con ustedes, una genuina y extraordinaria maravilla

Con ustedes, una genuina y extraordinaria maravilla

Con ustedes, una genuina y extraordinaria maravilla

Con ustedes, una genuina y extraordinaria maravilla

"Todas las historias son ficciones. Lo que importa es en qué ficción crees", Orson Scott Card.

>

"Fácilmente aceptamos la realidad, acaso porque intuimos que nada es real", Jorge Luis Borges. 

Le creemos a la ficción, porque no es cierta; le creemos porque parece que no es cierta. O mejor: le creemos a la ficción porque es la única vía transitable para hacer más soportable la verdad: somos leves criaturas estúpidas rodeadas de ausencia y de la inmensidad del tiempo, que apenas nos concede un bocado antes de arrojarnos, malolientes y fríos, a una fosa del olvido.

Por eso, buscamos abrigo en la ficción, consuelo en ese montón de mentiras ordenadas con estilo y somos, en el fondo, tan ingenuos, que en estas fantochadas encontramos el asombro que ofrecen las historias, aunque no sean ciertas, especialmente, si no son ciertas.

>

Es así: todo parece haber sido contado y, no obstante, nos predisponemos del mejor modo a escuchar y leer de nuevo las tramas ficcionales, porque es un hecho que necesitamos de ella para no enloquecer.

Sin embargo, y he aquí la maravilla, hay ocasiones en que la ficción y la realidad se potencian en un entramado que combina lo insólito, lo hermoso, lo genuino y lo verdadero.

Es el caso del extraordinario video filmado -hace unos años- por unos niños chilenos, mientras juegan a hacer saltos relatados con bicicletas. La grabación se volvió viral y muchos la disfrutaron.

No diremos más, para que lo vean y disfruten, si es que no lo conocen, especialmente, y si lo conocen, para que vuelvan a disfrutarlo.

Aquí les va: 

Como se observa, "Tarro se sacó la chucha" es una pieza admirable y grandiosa; al mismo tiempo es tan real y tan ficcional, que supera las posibilidades protocolares de análisis.

El video lo tiene todo: un héroe, un dramatismo inusitado, una puesta impar, personajes encantadores que evolucionan sin perder credibilidad, filmación en una sola toma -cámara en mano- ajustada al dramatismo, diálogos ajustados, desenlace inespereado y dramático y epílogo jubiloso.

"Tarro se sacó la chucha", filmado en Talca, Chile, además, nos comunica con lo mejor que tenemos, nuestro mayor tesoro: la infancia, ese paraíso perdido, ese territorio de desafíos, generador de cicatrices y negador del olvido.

En menos de cinco minutos, estos hermosos niños chilenos enarbolaron una verdadera pieza de arte, que debiera ser estudiada en escuelas, círculos y universidades, por todos aquellos que aman las ficciones y las historias, la verdad y los ornamentos, el amor y la amistad.

La vida es hermosa, porque niños como Tarro y sus amigos siempre están corriendo riesgos para dejar el mundo mejor que como lo hallaron.

Ulises Naranjo.

Pd.

Lo que vino después...

La publicidad de Tarro y sus amigos

El informe periodístico de Tarro