Cada terremoto en el mundo nos recuerda lo mal que estamos en prevención

El terremoto de México es una muestra de lo que es un país preparado para este tipo de catástrofes. Lo que aprendieron después de 1985 salvó muchas vidas. Entendieron que tarde o temprano, tendrían que enfrentar otro terremoto.
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Edu Gajardo

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Cada terremoto en el mundo nos recuerda lo mal que estamos en prevención(Anuario Diario Mendoza)

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Cada terremoto en el mundo nos recuerda lo mal que estamos en prevención

En 1985 México vivió una de sus jornadas más dolorosas. El Distrito Federal fue arrasado por un terremoto de 8.1° Richter. Ese día entendieron algo y lo interiorizaron. Tarde o temprano volveremos a tener otro terremoto y tenemos que estar preparados. El jueves a la medianoche lo que temían sucedió y las alertas funcionaron. Lo aprendido sirvió.

Ahora pongámonos en un escenario hipotético. Un terremoto similar al de enero de 1985 en Mendoza y de noche como el ocurrido en México. ¿Sabemos cómo actuar? ¿Nos sentimos preparados? ¿Tenemos un sistema de alerta y de reacción como el mexicano? En todas las preguntas -desde mi punto de vista- la respuesta es no.

Es que cada terremoto en algún lugar del mundo hace que recordemos dónde vivimos y que en el mismo año que el DF mexicano quedó en el suelo, Mendoza también tuvo un evento sísmico de magnitud importante. Sin embargo, mientras en el país del norte se ocuparon y aprendieron para no repetir los errores, acá parece que vivimos en una burbuja en la que creemos que nunca volverá a suceder.

En repetidas columnas he criticado el accionar de Defensa Civil y su escasa llegada a la población. Mientras acá todavía las autoridades trabajan a paso de tortuga en una app, en otros países se aplican las alertas automáticas en smartphones y medios de comunicación. A eso se suma la efectivas alarmas masivas que se activan antes de que llegue la onda expansiva del terremoto, como la que tiene Mexico con 8.200 sirenas en la capital y que le dan a población valiosos segundos para buscar una zona segura.

Es que, como aprendieron en México, Mendoza vivirá nuevamente un evento sísmico de magnitud. No se puede saber cuándo porque no hay métodos científicos para tener esa información, pero hay que estar preparado si es que fuera mañana o en 20 años. La ciencia no puede indicar cuándo, pero sí puede establecer que en las zonas sísmicas los movimientos fuertes volverán a repetirse.

Lamentablemente, a pesar de los cambios, de los errores y de la ineficacia, Defensa Civil no ha cambiado demasiado su funcionamiento y sigue siendo una institución que no llega al seno de la población cuyo trabajo sigue sin verse en la calle, donde realmente vale.

Hoy si tenés un sismo de magnitud importante no tenés zonas seguras señalizadas en los barrios, la población no está impregnada de las medidas de seguridad y de la acciones antes, durante y después del terremoto. Eso quedó reflejado en la encuesta de MDZ posterior al evento en México, donde el 91% de los participantes reconocieron que tienen presente la prevención sólo cuando ven un sismo importante en algún otro lugar del mundo.

Entonces la pregunta es simple, ¿vamos a aprender o vamos a estar en las mismas condiciones que en 1985?

Claramente algunas cosas cambiaron, los códigos de edificación y otros aspectos técnicos, pero a nivel de población no hay una cultura de prevención permanente, algo fundamental a la hora de enfrentar lo que significa un sismo fuerte. De ahí que sea imperante que la autoridad a cargo se ocupe de cambiar su estrategia y llegar al ciudadano entrenarlo de manera constante para que, en un momento de extrema tensión como un sismo, mantenga la calma o que siga casi instintivamente los pasos para mantenerse a salvo.

Una línea más pidiendo reacción, una columna más apelando a que entendamos algo que los mexicanos entendieron en la desgracias. Tarde o temprano el terremoto vuelve, son ciclos y procesos naturales propios de la parte del planeta en el que vivimos.