Biblioteca Popular Alberdi, un faro contra el "aburrimiento"

Ubicada en Luján de Cuyo, es la institución en su tipo más antigua de la provincia y una de las principales referentes en materia cultural.
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Nicolás Munilla

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Biblioteca Popular Alberdi, un faro contra el "aburrimiento"(Pachy Reynoso/MDZ)

Biblioteca Popular Alberdi, un faro contra el "aburrimiento" | Pachy Reynoso/MDZ

Biblioteca Popular Alberdi, un faro contra el "aburrimiento"(Pachy Reynoso/MDZ)

Biblioteca Popular Alberdi, un faro contra el "aburrimiento" | Pachy Reynoso/MDZ

Biblioteca Popular Alberdi, un faro contra el "aburrimiento"(Pachy Reynoso/MDZ)

Biblioteca Popular Alberdi, un faro contra el "aburrimiento" | Pachy Reynoso/MDZ

Biblioteca Popular Alberdi, un faro contra el "aburrimiento"(Pachy Reynoso/MDZ)

Biblioteca Popular Alberdi, un faro contra el "aburrimiento" | Pachy Reynoso/MDZ

Biblioteca Popular Alberdi, un faro contra el "aburrimiento"(Pachy Reynoso/MDZ)

Biblioteca Popular Alberdi, un faro contra el "aburrimiento" | Pachy Reynoso/MDZ

Biblioteca Popular Alberdi, un faro contra el "aburrimiento"(Pachy Reynoso/MDZ)

Biblioteca Popular Alberdi, un faro contra el "aburrimiento" | Pachy Reynoso/MDZ

Biblioteca Popular Alberdi, un faro contra el "aburrimiento"(Pachy Reynoso/MDZ)

Biblioteca Popular Alberdi, un faro contra el "aburrimiento" | Pachy Reynoso/MDZ

Biblioteca Popular Alberdi, un faro contra el "aburrimiento"(Pachy Reynoso/MDZ)

Biblioteca Popular Alberdi, un faro contra el "aburrimiento" | Pachy Reynoso/MDZ

Biblioteca Popular Alberdi, un faro contra el "aburrimiento"(Gentileza escuela Güemes)

Biblioteca Popular Alberdi, un faro contra el "aburrimiento" | Gentileza escuela Güemes

Biblioteca Popular Alberdi, un faro contra el "aburrimiento"(Pachy Reynoso/MDZ)

Biblioteca Popular Alberdi, un faro contra el "aburrimiento" | Pachy Reynoso/MDZ

Biblioteca Popular Alberdi, un faro contra el "aburrimiento"(Gentileza escuela Güemes)

Biblioteca Popular Alberdi, un faro contra el "aburrimiento" | Gentileza escuela Güemes

Biblioteca Popular Alberdi, un faro contra el "aburrimiento"(Pachy Reynoso/MDZ)

Biblioteca Popular Alberdi, un faro contra el "aburrimiento" | Pachy Reynoso/MDZ

Biblioteca Popular Alberdi, un faro contra el "aburrimiento"(Pachy Reynoso/MDZ)

Biblioteca Popular Alberdi, un faro contra el "aburrimiento" | Pachy Reynoso/MDZ

Biblioteca Popular Alberdi, un faro contra el "aburrimiento"(Pachy Reynoso/MDZ)

Biblioteca Popular Alberdi, un faro contra el "aburrimiento" | Pachy Reynoso/MDZ

Las bibliotecas populares son reconocidas por brindar a la comunidad un amplio esquema de servicios relacionados con la lectura y la expresión cultural, bajo una mirada abierta e integradora. Con no pocos desafíos y muchos esfuerzos, estos espacios se afianzan como emblemas de la cultura local que, en numerosas ocasiones, representan una de las escasas plataformas literarias y artísticas libres y desprovistas de prejuicios sociales.

Una de las más importantes en Mendoza es la Biblioteca Popular Municipal Juan Bautista Alberdi. Creada hace más de un siglo por iniciativa de un grupo de vecinos de Luján de Cuyo, se destaca tanto por su historia (de hecho, es la más antigua en su tipo a nivel provincial), como por el impacto y la influencia que ejerció y ejerce sobre las instituciones culturales populares mendocinas, convirtiéndose no solo en el ‘faro' de la cultura lujanina, sino también en un modelo insignia para los proyectos presentes y futuros.

Cada ejemplar está distinguido con un color representativo a su estilo literario, para facilitar su identificación a los socios.

A pocas cuadras del centro de Luján, la biblioteca Alberdi reúne cotidianamente a cientos de socios y vecinos del departamento que pueden disfrutar de múltiples actividades: lecturas, préstamos de libros, talleres artísticos, presentaciones de escritores y artistas de diversos géneros, celebraciones institucionales, cafés literarios y hasta una ‘brigada muralista', entre tantas otras que completan la incesante dinámica de la biblioteca.

"Siempre hemos tratado de ser una biblioteca que no sea aburrida, que rompa con el estigma del aburrimiento", aseguró a MDZ la directora Rosa Ruiz Huidobro. Con más de dos décadas al frente de la institución, Rosa refleja en sus palabras la emoción y el orgullo de pertenecer activamente a ‘la Alberdi', como así también su visión de cómo la biblioteca municipal se inserta cada vez más en los corazones de los lujaninos, un sentimiento de pertenencia que adquiere relevancia en un departamento que ve nacer y crecer a grandes artistas y, especialmente, escritores.

La directora Rosa Ruiz Huidobro conoce la biblioteca desde pequeña, cuando aún la institución funcionaba en un pequeño galpón. Hoy la Alberdi posee su propio edificio rodeado por una plaza en calle República del Líbano, cerca del centro de Luján de Cuyo.

Para Ruiz Huidobro, la biblioteca Alberdi "se va transformando cada año en un espacio que la gente se va apropiando, donde desmitificamos la lectura pensada como algo aburrido y cambiamos paradigmas preestablecidos". De esa manera, acota, "se ha ido insertando muchísima gente y lectores", tanto niños como jóvenes y adultos.

En esa línea, las actividades literarias y los talleres culturales son herramientas fundamentales que cumplen con un doble objetivo: enriquecer la actividad del espacio y captar más socios, sin perder la esencia de una biblioteca abierta a la comunidad. "Todo lo que hacemos lo relacionamos con el libro, la lectura y la biblioteca. Por ejemplo, quienes vienen a los talleres tienen que ser socios, o se pueden asociar", formuló Ruiz Huidobro.

Actualmente la Biblioteca Popular y Municipal Alberdi cuenta con unos 800 socios activos, pero su registro histórico que data desde 1975 revela que más de 8.500 personas se asociaron en algún momento. En su mayoría son oriundos de Luján de Cuyo, a los que se suman algunos de otros departamentos del Gran Mendoza, el Este y el Valle de Uco. Estas cifras demuestran que el arraigo de la biblioteca cabecera en la comunidad lujanina es muy fuerte y atraviesa generaciones de familias.

Para motivar a los jóvenes, la biblioteca Alberdi implementa el programa Libros viajeros: son 26 cajas que contiene ejemplares de diversos géneros para distintas edades, son entregadas en cursos escolares del departamento, con el objetivo de fomentar los hábitos de lectura en los pequeños.

"Hay una fuerte empatía con los socios, ellos son los dueños de la biblioteca", aseguró Ruiz Huidobro argumentando, por ejemplo, que la institución cobra cuotas voluntarias que oscilan entre 30 y 200 pesos, puestas a pedido de los propios vecinos, y la gran mayoría de ellos abona la tarifa durante todo el año. 

Al igual que otras bibliotecas populares, en la Alberdi se hace mucho hincapié en los niños y adolescentes. En consecuencia, se desarrollan numerosos proyectos en conjunto con las escuelas primarias y secundarias de Luján, como visitas guiadas, préstamos masivos de libros a cursos escolares y actividades culturales coordinadas. Independientemente de esas estrategias, los espacios de la institución también están adaptados para los bebés y escolares: desde Internet libre hasta sitios de juegos, que son muy aprovechados por los chicos.

"Si la biblioteca se encierra en sí misma y espera que venga el socio, es un fracaso; por el contrario, hay que salir a buscarlo: invitando a los niños, promocionando la lectura y generando talleres culturales de interés para toda la comunidad. Tenemos que lograr que la gente viva el espacio", reflexionó Ruiz Huidobro.

Existen rincones especialmente adaptados para determinados grupos etarios. Los niños más pequeños sienten atracción por este espacio dedicado exclusivamente para ellos.

Libros abiertos 

Más allá de sus actividades de extensión cultural, la Biblioteca Popular y Municipal Alberdi centra su fortaleza en la literatura. Posee un acervo bibliográfico de 32.000 libros catalogados, más cantidades sustanciales de materiales sin inventariar, como revistas. Todo está disponible bajo el concepto de ‘biblioteca abierta': el libro al alcance del lector sin ningún tipo de barreras, tanto para su lectura en sala como bajo préstamo. Así, en sintonía con la construcción de una identidad cultural plena, se busca fomentar la difusión del conocimiento y la adquisición de hábitos de lectura.

Es destacable la colección de libros de autores mendocinos en la Alberdi, y los socios son muy demandantes de esos ejemplares.Además de las adquisiciones, la biblioteca recibe donaciones de los escritores. Incluso, aseguran allí, el lujanino Rodolfo Braceli quiere que su obra completa forme parte del acervo.

En ese sentido, la biblioteca Alberdi se destaca por la "actualización" de su material, según su directora: "Lo que busqués en esta biblioteca, lo encontrás siempre". Siguiendo ese camino, se está armando un catálogo virtual centrado en las obras de autores lujaninos y mendocinos, lo cual también permitirá avanzar en la revalorización de la literatura local, otro de los objetivos primordiales de la institución.

Las estanterías rebosan de libros de todos los estilos: novelas, cuentos, poemarios, antologías, diccionarios, libros académicos y escolares. Además de los espacios dedicados a los autores mendocinos y la literatura infanto-juvenil, uno de los pequeños ‘tesoros' de la Alberdi es la colección completa de las obras del creador del psicoanálisis Sigmund Freud, un ‘lujo' que pocas bibliotecas pueden otorgarse. También sobresalen los catálogos de Historia del Arte, las colecciones de enciclopedias y hasta un espacio para el género de Autoayuda.

Lejos de cualquier 'elitismo', en la Alberdi se respira un ambiente cálido y abierto a las mentes. "La biblioteca te enseña a no tener prejuicios y respetar todos los gustos, porque lo que para uno puede ser horrible, a otro le encanta", destacó Ruiz Huidobro.

Con miles de libros a disposición del público, en la Alberdi no faltan las actividades relacionadas con la literatura. Una de ellas es el café literario, donde la biblioteca literalmente ‘sale a la calle' emulando a una cafetería, para que los lectores pueden disfrutar de una rica merienda mientras interactúan con escritores, músicos y artistas plásticos invitados.

Otro espacio importante es el Club del lector, formado por más de una veintena de vecinos apasionados por la literatura, que desde hace una década se reúne todos los jueves a la tarde en la biblioteca lujanina para hablar sobre libros y autores varios. De hecho, el desarrollo del club ha sido tan exitoso que éste ha sobrepasado las paredes de la Alberdi para difundir la lectura en otros sitios del departamento.

En línea con su política de 'puertas abiertas', la biblioteca popular lujanina hace partícipes a sus socios en la diagramación de adquisiciones de libros. Para ello, los encargados les preguntan qué les gustaría leer y anotan las sugerencias en un cuaderno.

Autosustentación y subsidios, un equilibrio para la supervivencia

Su carácter ‘popular' y ‘municipal' le permite a la biblioteca Alberdi acceder a varias fuentes de financiamiento que, pese a su variedad, son relativamente exiguas y, en algunos casos, su fluidez depende de los ‘humores' de las autoridades gubernamentales de turno. Con ese panorama volátil, los administradores de la institución adoptaron una estrategia de maximización de la utilidad de los recursos mediante el ingenio propio y la colaboración de socios, voluntarios y vecinos.

Los subsidios, que representan la mayor parte de los ingresos económicos de la biblioteca Alberdi, provienen de tres organismos de carácter gubernamental: la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (CONABIP), la Comisión Provincial de Bibliotecas Populares (CoProBip) y la Comisión Lujanina de Bibliotecas Populares (CoLuBip). Con estos fondos, la institución administra la compra de libros y materiales, las reparaciones y recambios de mobiliarios, el mantenimiento del inmueble y los pagos de servicios y gastos corrientes, entre otros.

Alrededor de una docena de personas trabaja en la biblioteca, formando un equipo muy cohesionado que apuesta a la integración comunitaria y la difusión cultural enfocada en la literatura.

Por su parte, la Municipalidad de Luján de Cuyo es la encargada de abonar los sueldos del personal de la biblioteca y de facilitar algunos recursos en caso de alguna necesidad, como así también puede cooperar en materia cultural y difusión literaria.

Además de los subsidios y las contribuciones municipales, la Alberdi posee una comisión directiva integrada por doce personas, encargada de gestionar los fondos que ingresan a la biblioteca mediante el pago de cuotas y los talleres tarifados. En este caso, el dinero es utilizado para cubrir algunos gastos y avanzar en proyectos. De hecho, por ejemplo, recientemente con ese dinero se adquirió una fotocopiadora moderna con escáner, la cual será utilizada para digitalizar obras de autores locales.

Esta combinación de ingresos monetarios y maximización de recursos le ha permitido al equipo de la biblioteca obtener cierta "autonomía" para tomar decisiones y ejecutar proyectos, sin depender de los funcionarios de turno.

La Alberdi centra sus esfuerzos en garantizar la comodidad de los usuarios, afianzar la diversidad literaria y profundizar el desarrollo de su agenda de extensión bibliotecaria.

‘Pajaritos volando'

En su carácter multifacético, la biblioteca Alberdi alberga desde hace dos años un interesante proyecto artístico-social denominado "Pajaritos volando", encabezado y coordinado por la artista lujanina Luisa Olguín, en el marco de las campañas de lucha contra el cáncer infantil.

Esta iniciativa consiste en la instalación de murales con mosaicos en diferentes puntos de la provincia, cuyas artesanías son creadas por padres y niños internados en el área de Hematología y Oncología del hospital Notti, a base de materiales reciclables. También brinda su apoyo la ONG Fundavita.

Tal como indica el nombre del proyecto, los murales reflejan figuras de niños y pajaritos, ya que ambos representan la esperanza y libertad, dos claves trascendentales en la lucha contra las enfermedades oncológicas infantiles.

La ‘brigada muralista' lleva realizados dos murales, en Luján y Junín, y próximamente quedará inaugurado el tercero en Godoy Cruz. El objetivo propuesto es plasmar una obra en cada uno de los departamentos de Mendoza, al menos una vez al año por municipio.

Fotografías: Pachy Reynoso