Bebés que sufren ACV recuperan el lenguaje en el lado opuesto del cerebro

Un estudio de científicos británicos reveló que los recién nacidos afectados por un accidente cerebrovascular pueden recobrar la función del habla.
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Bebés que sufren ACV recuperan el lenguaje en el lado opuesto del cerebro

Bebés que sufren ACV recuperan el lenguaje en el lado opuesto del cerebro

Bebés que sufren ACV recuperan el lenguaje en el lado opuesto del cerebro

Bebés que sufren ACV recuperan el lenguaje en el lado opuesto del cerebro

Los recién nacidos que sufrieron un accidente cerebrovascular (ACV) recuperan la función del lenguaje en el lado opuesto del cerebro, es decir, el hemisferio derecho, afirma un estudio que publicó esta semana la Georgetown University Medical Center de Estados Unidos.

El hallazgo, expuesto en un simposio especial de la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia, muestra que si bien hay impacto en el área del lenguaje, los daños "se compensan" dada la "plasticidad" del cerebro de los bebés, explicó la neurocientífica cognitiva norteamericana Elissa Newport, que lideró la investigación.

Newport, profesora de Neurología de la Facultad de Medicina y directora del Centro de Plasticidad y Recuperación del Cerebro de esa universidad, demostró que los doce casos analizados en personas de 12 y 25 años que habían sufrido un ACV perinatal en el hemisferio izquierdo, usaron el lado derecho de sus cerebros para el lenguaje.

"A una o dos décadas del incidente vascular, su lenguaje es bueno, normal", afirmó Newport y detalló que "los únicos signos de daño previo eran que algunos cojeaban y muchos utilizaban sus manos izquierdas como dominantes, ya que el trazo de la mano derecha deja de funcionar".

"También tienen algunas deficiencias en la función ejecutiva, por ejemplo, un procesamiento neuronal ligeramente más lento, pero las funciones cognitivas básicas, como la comprensión y producción del lenguaje, son excelentes", destacó.

Los estudios de imágenes, expuso, "revelaron que el lenguaje en esos participantes se basa en el lado derecho, en una región exactamente opuesta a las áreas del lenguaje normal izquierdo".

"Esto también se había encontrado en investigaciones previas, pero los hallazgos eran inconsistentes. Este descubrimiento puede tener implicaciones en la rehabilitación de los sobrevivientes adultos de ACV", indicó la especialista.

El pediatra y neurocientífico Eduardo Silvestre, jefe del Área Ambulatoria del Hospital Garrahan, dijo a la agencia Télam que la importancia del estudio es que "permite documentar a través de imágenes que determinadas áreas del sistema nervioso son capaces de reemplazar en su función a las áreas que se lesionaron".

"Pero esas regiones suplementarias no son cualquiera: parecería ser que están genéticamente determinadas. Es como si la naturaleza hubiese preparado en la otra mitad del cerebro una región accesoria -un muleto- para muchas de las funciones del organismo", enfatizó el también psiquiatra infantil y profesional del Grupo Medihome.

Por su parte Juan Manuel Baldovino, neurocirujano de Grupo Medihome, explicó que "el área del lenguaje está en el hemisferio cerebral izquierdo en el 95% de las personas diestras y en el 50% de los zurdos".

"Eso se llama dominancia izquierda para el habla, que es lo que tiene la gran mayoría de la población. Habiendo un recién nacido sufrido lesión en esa área, no podría hablar normalmente. Sin embargo, en la resonancia se ven áreas del lenguaje en el hemisferio derecho por neuroplasticidad, lo que lleva a una mejoría clínica", comentó.

La neuroplasticidad, explicó, "va disminuyendo con el tiempo. Un bebé tiene mucha y un anciano poca, pero sigue teniendo, y es en definitiva el factor fundamental del que se vale la rehabilitación neurológica".

En tanto, Newport señaló que el estudio demostró que los niños de hasta cuatro años pueden procesar el lenguaje en ambos lados del cerebro. "Luego las funciones se dividen: el lado izquierdo procesa las oraciones y el derecho procesa las emociones en el lenguaje", detalló.

Según estadísticas oficiales, al menos 1 de cada 4.000 bebés sufren un ACV poco antes, durante o después del nacimiento. Pero un derrame cerebral en un bebé, incluso uno grande, no tiene el mismo impacto duradero que en un adulto.

Esos ACV son producidos en general por problemas congénitos y pueden afectar a los vasos sanguíneos -malformaciones vasculares-, al corazón -cardiopatías congénitas-, a la sangre (hipercoagubilidad) o al metabolismo.

Asimismo, un importante número de casos son producidos por dificultades durante el nacimiento, más frecuentes en niños prematuros y que muchas veces no se diagnostican.

"Muchas veces un bebé irritable, que llora todo el tiempo, se alimenta con dificultad o adquiere las pautas madurativas propias del desarrollo (fijar la mirada, adquirir la sonrisa social, sostener la cabeza) en forma retardada, es el resultado de algún evento que le produjo muerte de neuronas en el sistema nervioso", retomó Silvestre.

Esa lesión en el cerebro puede producirse por "falta de oxigenación adecuada (hipoxia), falta de irrigación (isquemia) o hemorragias", puntualizó el especialista y agregó que el diagnóstico "se sospecha por el examen clínico y se confirma por estudios de imágenes, como tomografía o resonancia magnética".