Educación

La razón que explica por qué la baja natalidad golpea a las escuelas privadas en el AMBA

Desde la década de 1980 en la Argentina se viene produciéndose una baja pronunciada de la natalidad, agudizándose estos últimos 15 años.

Juan Manuel Ribeiro martes, 11 de junio de 2024 · 08:45 hs
La razón que explica por qué la baja natalidad golpea a las escuelas privadas en el AMBA
Los cambios en la tasa de natalidad no necesariamente están atados a las crisis económicas, ya que acontecen también en países desarrollados y con alto PBI. Foto: MDZ

En 1980, la tasa de natalidad era de 3,3, mientras que en 2019 se ubicó en 1,8. Esto representa una disminución del 45,5% entre 1980 y 2019. Según datos oficiales del Indec la tasa de natalidad en Argentina en 2021 fue del 13,9, y el índice de fecundidad (número medio de hijos por mujer) fue de 1,89. Esto significa que la tasa de fecundidad en Argentina es inferior a 2,1 hijos por mujer, lo que indica que no se garantiza una pirámide de población estable.

La tasa de natalidad ha disminuido, siendo del 14,13 en 2020 y del 17,81 en 2011.

Sumado al hecho de la baja natalidad hay que agregar que, desde la aprobación de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo hasta octubre de 2023, se realizaron 245015 abortos legales en el país solo en instituciones públicas, lo impacta en disminución de nacimientos. Por lo tanto, la tasa de natalidad en Argentina ha disminuido en los últimos años y se encuentra por debajo del nivel de reemplazo. Estas tendencias demográficas tienen implicaciones importantes para la estructura de la población en Argentina. Esto significa que cada generación tendrá menos de la mitad del tamaño de la generación anterior. La caída en los nacimientos impactará directamente sobre el sistema previsional pero también en distintos sectores de la economía, como la educación privada. 

La tasa de natalidad ha disminuido, siendo del 14,13 en 2020 y del 17,81 en 2011. Foto: MDZ.

Los cambios en la tasa de natalidad no necesariamente están atados a las crisis económicas, ya que acontecen también en países desarrollados y con alto PBI pero es verdad que la situación económica lo agudiza en especial en sectores medios. Fenómenos como la pandemia COVID-19 lo ha agravado en todo el mundo y la Argentina no escapa de esta tendencia. Este descenso de la tasa de natalidad se hace más pronunciado en las grandes urbes argentinas en especial en CABA y AMBA. Solo un ejemplo, la tasa de natalidad en CABA bajo un 46% del 2010 al 2022. Mientras que en el resto del país un 34 % entre 2014 y 2020 lo que significó en promedio nada más ni nada menos que 250.000 nacimientos menos cada año en Argentina. 

La caída en los nacimientos impactará directamente sobre el sistema previsional

Por otra parte, un dato curioso sobre las costumbres de los porteños es que según datos estadísticos, hay información precisa que indica que en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires hay más perros que niños. La Encuesta Anual de Hogares (EAH) de 2022, reveló que la población de perros y gatos en la Ciudad de Buenos Aires asciende a 861,852, mientras que los menores de 14 años son 460,696, y los niños de cero a cuatro años son 124,020. Estos números muestran que en la CABA hay tres perros y dos gatos por cada niño menor de cinco años.

Retomando la relación entre economía y demografía podemos afirmar que son directas, así lo afirmaba de Livi Bacci (2012, pág. 107) en “Historia Mínima de la población mundial”: “el progreso económico está asociado al crecimiento demográfico; una sociedad más populosa puede organizarse mejor, especializar el trabajo y las funciones, encontrar los medios para sustituir recursos fijos y generar estructuras que serían insostenibles con una población dispersa y de dimensiones modestas”. Es decir, el crecimiento poblacional con políticas económicas correctas trae aparejado crecimiento económico. 

La tasa de natalidad en CABA bajo un 46% del 2010 al 2022

A la vez resulta innegable el vínculo economía, demografía y educación. La baja natalidad impacta de lleno en las escuelas tanto de gestión estatal como privadas, pero de un modo particular a estas últimas. Durante la pandemia de COVID-19, se observó un crecimiento en la matrícula de las escuelas estatales y una disminución en las escuelas privadas en Argentina. Según datos del Observatorio de Argentinos por la Educación, la matrícula en las escuelas privadas creció hasta 2018, pero después la tendencia se revirtió. Para muchas escuelas privadas, en particular del AMBA se complica mantener las ofertas pedagógicas, tanto con aporte estatal o sin aporte. La baja de la natalidad influye de manera directa en la matrícula y, por lo tanto, en la supervivencia de la institución. 

La baja de la natalidad influye de manera directa en la matrícula y, por lo tanto, en la supervivencia de la institución. Foto: MDZ.

Algunas escuelas ensayan soluciones de diversa índole como, por ejemplo, ampliar la oferta diaria de las horas de clases con jornadas completas, extendidas o talleres extraprogramáticos a contra turno. La jornada completa no siempre es la solución, a veces agrava el problema, haciendo insostenibles los gastos fijos. Aunque las comunidades suelen demandar jornadas con mayor amplitud horaria, no siempre las familias están dispuestas a asumir que sus hijos permanezcan tantas horas en la escuela o el costo económico que ello supone. Además de que la creciente oferta de jornada completa en el sector estatal genera una competencia difícil superar. 

Por otra parte, las jornadas como talleres extraprogramáticas tampoco parecen ser la solución por los costos fijos que significan con el paso del tiempo a las instituciones y podrían ser apuestas riesgosas. Otra estrategia que esgrimen las escuelas privadas son las políticas de becas, pero sin una matrícula suficiente por la baja natalidad y el aumento de los costos de los servicios educativos puede ser una política agresiva para captar inicialmente alumnos que puede rápidamente venirse abajo.

El papa Francisco también opinó sobre este hecho global y lo calificó como “invierno demográfico”, sin embargo, creo que recién estamos entrando en el “otoño demográfico” y la tendencia a la baja natalidad se seguirá profundizando y acelerando en occidente y en particular en nuestro país y las grandes urbes.

La baja natalidad impacta de lleno en las escuelas tanto de gestión estatal como privadas, pero de un modo particular a estas últimas.
Foto: MDZ.

Quizás haya que imaginar, por mucho que nos pese a quienes trabajamos en el sector privado, un futuro con menos escuelas y más pequeñas, tanto de gestión estatal como privada. La baja natalidad golpeará en tiempos venideros a escuelas de ambas gestiones. Lo que parece un invierno es un otoño y habrá que prepararse para un duro invierno en claves de lo que significará para la educación y los demás sectores de la sociedad y economía. Vuelvo a repetirlo, el futuro nos deparará menos escuelas y más pequeñas. 

¿Qué hacer entonces? ¿Administrar la decadencia? o ¿repensar y reestructurar el sistema educativo y las escuelas para que respondan a una nueva realidad?

* Mg. Juan Manuel Ribeiro, especialista en educación.

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