Andamos a los patinazos

Andamos a los patinazos

El especialista en tránsito, Héctor "Bubdy" Roitman despeja dudas respecto a accidentes que podrían prevenirse de tener en cuenta aspectos claves a la hora de conducir un vehículo.

Héctor

Héctor "Buddy" Roitman

El Juez Vial levantó el expediente y leyó el descargo del Conductor “A”:

“El día del accidente yo circulaba atrás de otro vehículo y había entre los dos una distancia de varios metros. De repente, cuando íbamos llegando a la esquina, el de adelante frenó bruscamente. Alcancé a clavar los frenos pero había arenilla sobre la calzada y el auto se corrió. Considero que la culpa es del de adelante porque frenó de repente y yo había dejado la distancia correcta entre ambos. Si no hubiera sido por la arenilla, el auto habría frenado perfectamente”.

El magistrado echó una mirada al croquis, y no necesitó mirar mucho más. Anotó en un papelito: “Condenar al Conductor “A” y lo pegó en el frente del expediente.

Todos los días se presentan conductores en los juzgados viales que ponen como causa de la colisión la presencia de arenilla en la calzada, o de aceite, o gas-oil, o agua, o…Y siempre alegan una frenada brusca del vehículo que circula adelante, o el cruce apurado del peatón, o circunstancias similares para no sentirse responsables de su accionar, ya que la calzada en condiciones de anormalidad es, al parecer, un problema de otros.

Todos los conductores saben que, para reducir la velocidad, se debe apretar el freno pero son muchos menos los que saben que si hay arenilla sobre asfalto, o mucho peor aún, sobre hormigón, las pequeñas piedritas obrarán como bolillas de un gigantesco rodamiento y con ello disminuirá enormemente la fricción de la rueda contra el piso. Además aumentará notablemente la distancia de frenado.

En definitiva, si bien algunos conductores informados saben que circulando a 40 Km/h se requiere de 7,50 metros para frenar a cero sobre asfalto limpio y seco, sólo unos pocos saben que esta distancia se aumentará a 21 metros, si se frena sobre hormigón en presencia de arenilla fina. Es decir, casi tres veces más...

Este tipo de conocimiento debería formar parte de la instrucción teórica y práctica de todo conductor previo a lanzarse a la calle a conducir un “arma” que puede producir graves daños y lesiones. Si el aprendiz alguna vez pasó por la experiencia de frenar sobre arenilla y vio cómo el automóvil se desliza como patinando sobre hielo, es muy probable que ese conductor comience a prestar más atención al estado de la calzada cuando se aproxima a cada intersección, especialmente si marcha con algún vehículo por delante. Y circulará con especial cuidado, dejando tres veces más de espacio con el de adelante, el día posterior a una lluvia que deja las calles con arenilla sobre la calzada.

Por la misma razón, también deben los conductores monitorear en todo momento la calzada para detectar la presencia de manchas de aceite o gas-oil o la acumulación de agua sobre la misma, ya que estos fluidos obran a modo de lubricante entre la rueda y el suelo haciendo que la distancia de frenado sea considerablemente mayor.

Lamentablemente, la escasa preparación de los conductores en nuestro país es ya una cuestión archisabida. Y los resultados están a la vista. La licencia inicial se otorga en el mejor de los casos luego de demostrar que el aspirante puede dar una vuelta alrededor de la manzana. Y muy frecuentemente el conductor solo tiene que mostrar que es capaz de traer el vehículo desde el estacionamiento hasta al lado del inspector.

Tal vez por conformarnos con poco y no exigir conocimientos y habilidades básicas (incluyo en ello el desempeño de muchos funcionarios) estamos como estamos.

 

*Héctor “Buddy” Roitman es Ingeniero Electro-Mecánico y Laboral. Consultor en accidentología vial y laboral. Consultas, comentarios y sugerencias: ingroitman@gmail.com

Temas

¿Querés recibir notificaciones de alertas?