El contundente informe que revela el déficit alimentario por la crisis

El contundente informe que revela el déficit alimentario por la crisis

Desde el Centro de Estudios sobre Políticas y Economía de la Alimentación destacan que la canasta básica tal como está planteada ha dejado minimizados alimentos con un alto valor nutricional. Aseguran que una dieta saludable cuesta 60% más cara y recomiendan ingerir más frutas, verduras y legumbres.

Zulema Usach

Zulema Usach

En un contexto de crisis económica e inflación como el actual y cuando el rubro de los alimentos y bebidas encabeza la lista de los productos que más aumentaron, según los datos oficiales, la realidad diaria de miles de familias no ha tardado en complejizarse, incluso a la hora de planificar qué alimentos llevarán a la mesa.

La dieta en Argentina (y en Mendoza en particular), que para una gran parte de la población ya venía estando basada en alimentos ricos en hidratos de carbono, sodio, grasas y azúcar refinada, ha perdido importantes porcentajes de frutas, verduras, legumbres y lácteos; todos productos que, de acuerdo a las investigaciones realizadas por especialistas, suelen ser restringidos por la población en momentos en que el dinero no alcanza.

En el fondo, advierten expertos en nutrición, este hecho no está alejado de los patrones culturales de alimentación ni de las políticas alimentarias aplicadas en el país a lo largo de los años. Sergio Britos es nutricionista, director del Centro de Estudios sobre Políticas y Economía de la Alimentación (CEPEA) y profesor en carreras de nutrición de Buenos Aires y Entre Ríos y de Posgrado en Mendoza. Destaca, en función de los análisis propuestos desde el centro de investigación, que el patrón alimentario de la dieta actual de los sectores más empobrecidos guarda una notable diferencia en materia de costos en comparación con una canasta saludable, con mayores proporciones de alimentos de alta calidad nutricional. La diferencia, entre una y otra, es de hecho, del 60%,

Las diferencias en los precios de la canasta básica y las saludables, con y sin carne. 

"Desde Cepea hemos elaborado dos versiones de canastas saludables; una con presencia de carnes y otra versión sin carnes. Ambas tienen un costo significativamente más caro que el valor de la canasta básica. La canasta básica es una canasta mínima de supervivencia que no reúne los requisitos de la alimentación saludable", recalca Britos al referirse a las deficiencias alimentarias que ya parecieran estar "naturalizadas" en los hábitos de más de la mitad de la población empobrecida, pero que también son replicadas y establecidas desde las áreas de planificación de las políticas alimentarias en el país, donde las mediciones para determinar los valores de la canasta básica de alimentos excluyen en un gran porcentaje a los alimentos de mayor contenido nutricional.

Cuestión cultural agravada por la crisis

En ese sentido, el especialista destaca que desde un análisis económico-nutricional, la inflación viene más bien a agravar los problemas alimentarios- nutricionales de la población, entre los cuales los principales son la malnutrición por sobrepeso, las brechas en la calidad de la dieta y las deficiencias de nutrientes. Comparando porcentajes, en relación al incremento de los precios de los alimentos, desde CEPEA se ha advertido que los que más ganan terreno, son justamente, los de mejor calidad nutricional, en tanto que los panificados, harinas y feculentos como así también los alimentos con azúcar refinada, presentan valores inferiores.

"En un contexto altamente inflacionario, lo que más aumenta en relación con los precios, es justamente lo que mejor nutre. Por eso es fácil deducir cómo esta realidad está impactando en la alimentación", destaca Britos en uno de sus informes.

En ese contexto, los alimentos a promover, destaca, son por ejemplo, las legumbres, hortalizas, frutas, verduras y lácteos. En ese sentido, el especialista detalla que por lo general, las políticas de precios cuidados "cuidan" alimentos que no suman nutrición de calidad y que por el contrario agravan los problemas alimentarios y nutricionales de la población. Por eso justamente, el experto menciona algunas estrategias posibles a la hora de planificar desayunos, almuerzos, meriendas y cenas en las que sea posible ahorrar algo de dinero y a la vez mejorando la calidad de la nutrición a nivel familiar.

La ingesta de alimentos a base de harina e hidratos conforman la base de la dieta en los sectores más vulnerables de la provincia. 

En ese sentido, Britos destaca la importancia de preferir los alimentos estacionales (frutas y verduras) que tienen un costo significativamente más económico. Otro recurso tiene que ver con aprovechar al máximo los alimentos a la hora de preparar las comidas. Se pueden utilizar tallos u hojas, de manera de disminuir los desperdicios de los alimentos frescos. "El porcentaje de carnes por legumbres también es un punto a revisar. El argentino promedio consume tres veces más la cantidad de carne recomendada aún en los hogares con bajos recursos. Por eso es importante empezar a acostumbrarnos a comer más legumbres o combinarlas con cereales, de manera de mejorar la calidad de las proteínas saludables", apunta el nutricionista.

Bajar la ingesta de carnes e incrementar la de legumbres

Britos detalla que de este modo, además de abaratar costos, será posible mejorar la calidad nutricional. ¿Qué cantidad de carne es la recomendada para quienes la consumen? Britos aclara que la proporción aconsejable es de dos veces por semana, en tanto que aclara que una forma muy saludable para equilibrar las necesidades nutricionales con las posibilidades económicas consiste en aprovechar las virtudes de las legumbres (porotos, garbanzos o lentejas) para apelar a alimentos versátiles, que pueden prepararse como relleno de empanadas o pasteles. 

"El secreto está en priorizar los alimentos que tengan mejor calidad nutricional, en sus versiones más económicas; buscar precios, promociones y preferir siempre los productos estacionales. Mantener el consumo de leche y yogures, si se puede hacer en casa cuidando las buenas prácticas al momento de su preparación, es un muy buen alimento para los niños", recomienda Britos. 

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