"El covid nos dejó huérfanos y desde el Estado hubo negligencia", denuncia una mendocina tras la muerte de sus padres

"El covid nos dejó huérfanos y desde el Estado hubo negligencia", denuncia una mendocina tras la muerte de sus padres

Azul Barberá acababa de tener a su segundo hijo, Santino, cuando el covid puso su vida patas para arriba. Le tocó internar y despedir a sus padres en menos de un mes y ahora lucha para que se haga justicia.

Redacción MDZ Online

"Mis padres conocieron a Santino recién nacido", cuenta Azul Barberá con una sonrisa que denota felicidad, aun cuando ella misma reconozca que todavía se está rearmando del golpe que sufrió. Tiene 34 años, dos hermanos menores -Rocío, de 32, y Luciano, de 23- y un sobrino, Valentino (11) que tiene parálisis cerebral. 

Este año le tocó vivir uno de los momentos más dolorosos de su vida. Sus padres, Adriana Rocca y Daniel Barberá, murieron con apenas unos días de diferencia. Adriana fue la primera en contagiarse, luego de que su hija Rocío, que vivía con ellos presentara los primeros síntomas de anosmia.

"A mi mamá la internaron enseguida, el 18 de abril, en la Clínica de Cuyo. Estuvo dos días en urgencias y recién ahí le dieron cama. Llamaron a mi papá, que también había dado positivo, para que fuera a cuidarla", cuenta Azul y acota que estaban casados hace 36 años. "Papá siempre tuvo una fuerte devoción por mamá. A él le hizo muy bien cuidarla", acota. Más tarde decidieron intubarla pero nuevamente debieron esperar: a principios de abril el sistema médico mendocino estaba colapsado.

Ese mismo día, 22 de abril, a su papá lo enviaron de vuelta a su casa, pero esa misma noche su cuadro empeoró y debió ser internado. Adriana estaba intubada y junto a ella estaba Daniel con una bigotera de alto flujo. Según Barberá la atención fue impecable y además en la clínica les permitían ir a ver sus padres dos veces al día. "Nos dejaban entrar a terapia porque ellos ya no contagiaban. Nos decían que para ellos lo mejor era que sus hijos estuvieran cerca", recuerda Azul que en esa época extremaba cuidados para proteger a su hijo recién nacido y fue la única en la familia que no se contagió el virus. 

Adriana y Daniel llevaban casados 36 años. 

Adriana falleció el 10 de mayo, un mes después de haberse anotado para recibir la vacua, que nunca recibió. Ese fue un momento particularmente crítico para Azul y sus hermanos. Su papá estaba débil, internado en una UTI desde el 2 de mayo. "Cuando le contamos le pedí por favor: ¡Papá no te mueras! y los enfermeros, que estaban fascinados con la historia de amor de mis padres, nos contaron después que él estaba preocupado porque nos quería ayudar a nosotros", cuenta emocionada Azul. Daniel murió el 2 de junio. 

Es injusto que no hayan recibido su vacuna

"Mis padres no tenían ninguna enfermedad", repite Azul que siempre le tuvo respeto a la enfermedad pero nunca como ahora. "Antes no le tenía miedo al covid. Ahora sí: no me quiero morir", exclama y sigue: "El covid nos dejó huérfanos". 

Insiste una y otra vez en que sus padres deberían haber estado vacunados. Si bien consultaron antes a su médico, se anotaron para recibir la vacuna en cuanto tuvieron la posibilidad de acuerdo a su edad. Pero el turno tardó tres semanas en llegar. Ya era tarde. Ambos habían dado positivo de covid. "Cuento la historia porque quiero buscar justicia. Acá hubo negligencia. Las vacunas no se compraron a tiempo. Me indigna que los padres de Massa y su esposa estén vacunados desde enero y la vacuna para mis padres haya llegado tarde", dice y sigue: "Quiero que esto no se olvide. Hubo mucha desidia. Este es un país sin memoria y se desvirtúa la historia. Sin memoria, quienes murieron por negligencia del Estado van a quedar en el olvido. No quiero que la muerte de mis padres sea un número más, sin nombre ni apellido. Nos quedamos sin padre. Nos quitaron lo único que teníamos", confiesa angustiada. 

Los médicos y enfermeros de Clínica de Cuyo estaban fascinados con el amor con que Daniel cuidó a su esposa hasta los últimos días. 

Detalles que sanan el alma

Le preocupa el futuro de sus hermanos. Luciano ya le dijo que tiene ganas de irse del país. Y Luciana debe hacerse cargo de su hijo con PC, razón por la que le resulta imposible trabajar full time. "Mi papá murió dos meses antes de Los amigos de su papá enseguida se dieron cuenta de esta situación y buscaron una forma de ayudar: hicieron una colecta en la que recaudaron más de $100.000. Más allá de que necesitan el dinero para salir adelante, lo que la conmueve es el gesto de amistad, que fue como un homenaje para su padre. 

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