De teorías conspirativas a fundamento científico: por qué hay personas que no se quieren vacunar

De teorías conspirativas a fundamento científico: por qué hay personas que no se quieren vacunar

En la Ciudad de Buenos Aires ya se podrán empadronar los mayores de 18 años, aunque no todos quieren recibir la vacuna.

Bautista Otamendi

El plan de vacunación avanza en el país. Cerca del 40% de la población ya recibió al menos una dosis de la vacuna contra el coronavirus y un 13% cuenta con el esquema de vacunación completo. La vacuna es cada vez más accesible para diferentes grupos etarios en todo el país: en Mendoza se anunció la vacunación sin turno y la Ciudad de Buenos Aires ya habilitó el empadronamiento para mayores de 18 años. Aunque a paso lento, cada vez el país está más cerca de llegar a inmunizar a la población. El objetivo será posible siempre y cuando se vacune a casi toda la población, denominándose “inmunidad de rebaño”. Esto sucedió, por ejemplo, con la viruela y otras enfermedades que gracias ya no se propagan en el mundo. 

Sin embargo, alarma el número de personas que no desean vacunarse contra el coronavirus, por diferentes razones, sigue creciendo. Este grupo se ha manifestado en diferentes partes del mundo, incluso en nuestro país. Quienes no pretenden recibir las dosis para erradicar el covid-19, no son únicamente los denominados “antivacunas”, sino jóvenes que creen en ellas, pero no las consideran necesarias o imprescindibles.

En un diálogo con MDZAdolfo Rubinstein, exsecretario de Salud del gobierno de Mauricio Macri, nos cuenta "Hay que promover la vacunación en estos grupos que son más resistentes, y no estoy hablando de los antivacunas. Ellos no son antivacunas, sino que se cuelgan, dilatan las cosas, dicen 'a mi no me va a pasar nada', tiene la percepción de riesgo de la gente joven".

En la ciudad de Mendoza, al menos 1.990.338 personas recibieron una dosis.

Los argumentos de las personas que prefieren no recibir la vacuna contra el coronavirus son varios: las justificaciones van del campo científico al ideológico pasando por diversos lugares. La principal justificación tiene que ver con la posibilidad de padecer efectos secundarios graves. También, especialmente entre los más jóvenes, hay quienes prefieren confiar en su sistema inmunológico, quitándole importancia al virus.

Joaquín, un estudiante de 22 años, nos cuenta “no lo veo necesario, confío en mi sistema inmunológico. Creo que es imposible que me muera a mi edad por coronavirus y tampoco me da miedo contagiarme”. Es muy común que se crea que la enfermedad solo afecta a los adultos. Aunque contraer el virus suele afectar de manera más grave a la gente adulta, la vacuna también sirve para no propagar la enfermedad y disminuir los casos diarios.

Por otro lado, existe una teoría conspirativa por un grupo minúsculo donde creen que las vacunas poseen “chips” y sustancias que podrían modificar el material genético de las personas. Quienes adhieren a este tipo de ideas sugieren que ellos no conocen realmente lo que lleva adentro la vacuna, ni sus orígenes.

Polémica por el pasaporte sanitario: "Es un buen incentivo para que la gente se vacune"

Manifestación antivacuna en Madrid.
Foto: Javier Soriano.

En la Unión Europea, está restringido el acceso para quienes no estén vacunados. En Francia, por ejemplo, se requerirán “pases especiales” con un certificado de vacunación para ingresar a bares, comercios, transportes públicos y restaurantes. Esto provocó a muchos antivacunas a criticar al gobierno de Macron que no puede obligar a la gente a vacunarse y el pasaporte sanitario atenta contra las libertades individuales de la población.

El exsecretario de Salud de la Nación, Adolfo Rubinstein cree que es una muy buena idea y va en el sentido correcto, a lo que añade "Es un buen incentivo para que la gente se vacune. No te obligan a vacunarse, pero sin ella no podes ir a un restaurante, una cancha de fútbol o no podes ir a ver un espectáculo. En Argentina el problema es que no tenés la vacuna todavía, no podés obligar o poner esa barrera cuando todavía no terminó la vacunación. De todas maneras es una medida que va en el sentido correcto. Hay que achicar la brecha entre los que tiene dos dosis y una, pensando en la variante delta que es lo que se viene".

Para concluir la charla Rubinstein habló de la solución para llevar a cabo el plan de vacunación. "El desafío es llegar a la población más joven, que además son los que circulan, van a los boliches, o espectáculos. Además es la población más resistente, porque es la que tiene menor percepción del riesgo. No tienen la percepción de que si se contagian les pasará algo grave. Por ende se cuidan mucho menos, cumplen poco las medidas de prevención. Hay que tener campañas comunicacionales muy segmentadas y dirigidas a estos grupos. Esto hay que tratarlo con mucha rigurosidad y seriedad".

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