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Malnutrición infantil: alarmantes estadísticas y un lapidario dato de Conin

Dos de cada tres niños presenta algún tipo de malnutrición en Argentina. La pobreza y falta de educación en temas alimentarios son dos factores fundamentales.

Felicitas Oyhenart
Felicitas Oyhenart viernes, 28 de mayo de 2021 · 11:49 hs
Malnutrición infantil: alarmantes estadísticas y un lapidario dato de Conin

La crisis social en Argentina y el consecuente déficit nutricional en miles de niños del país es una problemática ya conocida pero que en estos dos últimos años, debido a la pandemia por el covid-19, se ha incrementado hasta alcanzar números dramáticos.

Según la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas (DEIE) de Mendoza, en la provincia las familias Tipo 2, compuestas por dos adultos y dos menores, deben percibir ingresos superiores a $22.800 mil para superar la línea de indigencia y superiores a $56.800 mil para no ser pobres.  

El 44% de las personas del Gran Mendoza viven en la pobreza, así lo reflejó el Indec.

Tras la falta de ingresos necesarios para garantizar la alimentación adecuada en los hogares, los niños, niñas y adolescentes reciben a diario desde el Gobierno nacional y Gobierno provincial ayuda nutricional a través de la llamada “copa de leche”, el desayuno o merienda que se les brinda en las escuelas y a través de los bolsones de mercadería que se les entrega a las familias para completar la alimentación en el hogar.

Desde el Gobierno provincial en total se entregan en Mendoza 112.000 bolsones mensuales y 160.000 raciones de merienda diarias en 1520 establecimientos (entre escuelas y jardines). Hay una merienda por grupo etario (jardín, primaria, secundaria y simple para los CENS) y una merienda reforzada para algunas escuelas de zonas rurales y urbano marginales. 

Sin embargo, en numerosos casos esta asistencia estatal que se les brinda no es suficiente. Por tal motivo, muchas familias reciben, además, ayuda de Organizaciones y Fundaciones a través de la entrega de mercadería o de los platos de comida que se elaboran en los comedores y merenderos distribuidos en los barrios de la provincia.

En el marco del Día Mundial de la Nutrición, que se celebra el 28 de mayo, es válido traer a colación un informe elaborado por Conin en 2019, el cual se realizó con datos recolectados en los operativos que realizaron en todo el país a través de su Unidad Pediátrica Móvil, demostró que la realidad en la cual se encuentra la población infantil vulnerada de Argentina es alarmante y deja en evidencia las consecuencias de la transición alimentaria en este sector de la población.

Según este estudio, dos de cada tres niños presenta algún tipo de malnutrición, ya sea por déficit y/o exceso. Desde Conin explican que si bien este estudio se realizó en el año 2019, la realidad de estos niños en la actualidad es la misma “o se ha potenciado”.

“En los hogares más pobres, la adquisición de alimentos absorbe una parte importante del ingreso, llegando a la mitad o más, siendo la economía familiar, muy sensible a los precios”, resalta la doctora Gabriela Sabio, directora médico asistencial de la Fundación Conin.

Además Sabio expresa que el costo más alto de los alimentos influye en la cantidad, calidad y continuidad de los mismos. Esto, “sumado al estrés que significa vivir en esta situación y a las adaptaciones fisiológicas que se producen ante la restricción de nutrientes, contribuyen a la coexistencia de desnutrición en todas sus formas, así como sobrepeso y obesidad”.

Malnutrición y falta de información

“La alimentación adecuada y progresiva (en materia de calidad, cantidad y consistencia) en esta etapa, requiere disponer de tiempo, atención y comprensión por parte del adulto referente, idealmente la madre”, expresa el informe elaborado por Conin y agregan: “Por tal motivo, podemos presuponer que la falta de acompañamiento de otro adulto en el hogar, el aumento de niños convivientes menores de 13 años, así como el bajo nivel de instrucción del jefe y/o de la madre, pueden provocar descuidos en la atención del niño y, en consecuencia, alteración en su estado nutricional”.

En relación a este punto la doctora Gabriela Sabio destaca: “Es fundamental el papel activo de la familia en el tratamiento de recuperación del niño, por ello se trabaja (desde Conin) brindando herramientas a través de diferentes talleres de empoderamiento que potencien el bienestar de todos los miembros del hogar, -y agrega- a través de la educación, se busca mejorar los comportamientos interpersonales, las interacciones con el entorno y aumentar los conocimientos que pueden generar ingresos, así como un efecto multiplicador de bienestar en la comunidad a la que pertenecen”.

El nuevo paradigma de alimentación en la población infantil

Otro punto clave a tener en cuenta y del cual también dependerá la nutrición de los niños en Argentina es el establecimiento del nuevo paradigma de patrón alimentario en la población infantil.

Este paradigma prioriza la oferta diaria de alimentos no recomendados, de bajo valor nutritivo y en muchos casos ultra procesados, como golosinas, embutidos, bebidas azucaradas, comida chatarra,  por sobre aquellos considerados fuente de nutrientes esenciales, adecuados y naturales. 

Según el estudio realizado por Conin, el 84.5% de los niños no consumen diariamente alimentos recomendados por las GAPA (Guías Alimentarias para la Población Argentina).

Para mantener la salud se requiere una alimentación adecuada, completa y variada, junto a un entorno sano y afectuoso. Las consecuencias de la malnutrición se ven reflejadas en el estado de salud, crecimiento, desarrollo intelectual, afectivo y social de cada niño, teniendo relación directa con la incidencia en las enfermedades no transmisibles del adulto”, aclara la doctora Gabriela Sabio.

¿Cómo debería ser la alimentación en esta etapa?

Según explica directora médico asistencial de Conin, la buena alimentación de los niños y de sus familias debe contener alimentos de los grupos fundamentales, como son los lácteos y sus derivados, los cereales y legumbres, las verduras, hortalizas, frutas, carnes, huevos, grasas y/o aceites y los frutos secos, “ya que cada uno es fuente principal de uno o más nutrientes”.

Y en este punto es fundamental la información y educación que se les brinde a las familias en relación a una nutrición que se adecue a cada etapa y a la situación de cada hogar. Por ejemplo, CONIN actualmente por temas de logística y operatoria por la pandemia  no está entregando en su asistencia alimentos perecederos; por tal motivo, se acompaña “y se educa a la familia en la compra responsable de estos alimentos, teniendo en cuenta los ingresos que tienen disponibles”, cuenta Sabio.

La nutrición infantil una tarea de diversos actores sociales

Desde Conin resaltan que la malnutrición en los hogares es un problema multifactorial, resultado de circunstancias y determinantes sanitarios, sociales, económicos, ambientales, políticos y/o culturales. 

Esto lleva a considerar que lo adecuado es un abordaje interdisciplinario, transversal y simultáneo, centrando su atención en la calidad y eficiencia de los servicios ofrecidos, y fomentando la participación articulada de los diferentes actores de la sociedad. 

El acceso a una alimentación completa, nutritiva y suficiente para cubrir las necesidades de cada etapa, es un derecho. Siendo la buena nutrición la base fundamental para el crecimiento y desarrollo sostenible”, concluye Sabio.

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