El deplorable estado del cuerpo de Maradona antes de su muerte

El deplorable estado del cuerpo de Maradona antes de su muerte

El informe de los peritos sobre la muerte de Diego Maradona revela todas las enfermedades que padeció. Su corazón pesaba 503 gr, cirrosis, un posible Parkinson y sin pleno uso de sus facultades mentales.

MDZ Sociedad

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La junta médica emitió el informe de los peritos sobre la muerte de Diego Armando Maradona, este mismo informa todos los padecimientos que tuvo hasta su muerte. Sale a la luz las malas decisiones del cuerpo médico y enumeran las enfermedades que afectaron sus órganos.

“El actuar del equipo de salud que atendía a Diego Armando Maradona fue inadecuado, deficiente y temerario. Fue abandonado a su suerte” afirmaron los peritos oficiales convocados por la Fiscalía General de San Isidro, para determinar si la muerte de Maradona puede ser evitada. 

 El equipo médico tratante de Maradona estaba a cargo del médico neurocirujano Leopoldo Luque y la psiquiatra Agustina Cosachov.

Para determinar si la muerte  del astro mundial del fútbol fue un delito el fiscal general de San Isidro, John Broyad, coordina un equipo especial de investigadores. Este equipo es integrado por Iribarren y Patricio Ferrari, y la fiscal de Benavídez Laura Capra.

El expediente tiene siete imputados: Luque, Cosachov, el psicólogo Carlos Díaz, la enfermera Dahiana Gisela Madrid, el enfermero Ricardo Almirón, la médica coordinadora Nancy Forlini y el coordinador de los enfermeros, Mariano Perroni.

Los peritos afirman que “Maradona comenzó a morir, al menos, 12 horas antes de las 12.30 del día 25 de noviembre pasado. Presentaba signos inequívocos de periodo agónico prolongado, por lo que concluimos que el paciente no fue debidamente controlado desde las 0.30 horas del día de su muerte”

Señalan que "Maradona hubiera tenido chances de vida aumentada de haber sido internado en una institución de salud polivalente. A las claras está que ese no fue el caso. Fue una decisión deliberada y conociendo los riesgos que tomó el equipo de salud. En este punto es donde surge un conflicto de intereses, quien dirigía al equipo de salud tratante es quien gozaba plenamente de la confianza del paciente”.

También hay que tener en cuenta la mala salud por la que pasaba Diego en ese momento, mas que nada su corazón, ya que este tenía hipertensión arterial, una aterosclerosis leve en la carótida, el tabaquismo, la obesidad, el sedentarismo y su enfermedad renal crónica. Los peritos afirman que “falleció de una insuficiencia cardíaca congestiva luego de un período agónico prolongado”. Su corazón pesaba 503 gramos, esto significa que tenía una cardiopatía hipertrófica ventricular izquierda, agrandamiento de aurícula izquierda y disfunción diastólica asociadas a los sedimentos acumulados por años de consumo de cocaína y alcohol.

Además de todo esto, los peritos señalan que sufría “enfermedad de miocardio”, “patología del ritmo cardíaco” y una “coronariopatía”. Con tantos problemas de corazón los otros órganos de su cuerpo comenzaban a deteriorarse, como sus riñones ya que tenía diuresis positiva y nicturnia, un síntoma de patología cardíaca. También padecía insuficiencia renal e infecciones urinarias. Además de “glomeruloesclerosis, fibrosis, necrosis tubular aguda y congestión venosa”. Su riñón derecho pesaba 213 gramos y el izquierdo, 183.

En su sangre se detectó anemia crónica, asociada al déficit de fólico B12 e hierro y también dislipemia (hipertrigliceridemia, concentración elevada de grasas). El último análisis de colesterol, hecho el 3/9/20, dio 156 mg/dL. Sus pulmones se encontraban deteriorados por los efectos del tabaco.

El informe hace hincapié en los padecimientos del cerebro de Diego, ya que la Junta Medica explica que el hematoma subdural crónico no ameritaba una neurocirugía de urgencia. Los peritos afirman que “se hallaba evolucionando un cuadro compatible con una abstinencia alcohólica”.

Además su cerebro indicaba hipoperfusión a nivel frontal bilateral, en lóbulos temporales con predominio izquierdo y en parietales y occipital derecho. Con esto afirman que “debería haberse dispuesto un seguimiento con controles y estudios cardiológicos, más aún con la medicación que se había indicado por sus abstinencia y dependencia alcohólica, que poseen efectos cardiotóxicos”.

En el informe aseguran que Diego “no se encontraba en pleno uso de sus facultades mentales, ni en condiciones de tomar decisiones sobre su salud”. Afirman que Maradona “era un consumidor problemático de sustancias, dependiente, con múltiples episodios auto y heteroagresivos, polimedicado psicofarmacológicamente al momento de la externación de la Clínica Olivos donde el equipo médico y la familia decidieron una ‘internación domiciliaria en

 

 

 

 

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