La increíble hazaña de Théo Curin, el nadador paralímpico que cruzó nadando el Titicaca

La increíble hazaña de Théo Curin, el nadador paralímpico que cruzó nadando el Titicaca

Théo Curin es un joven de 20 años que, tras ganar una medalla de plata en los Juegos Paralímpicos de Río de Janeiro en 2016, se convirtió en la primera persona en cruzar el lago Titicaca nadando.

Giza Almirón

Théo Curin, a quien le amputaron las extremidades cuando era chico debido a una meningitis, es el medallista paralímpico francés que completó una hazaña precedentes: se convirtió en la primera persona en nadar 122 kilómetros entre Bolivia y Perú. Esta es la travesía más larga de la historia realizada en el Titicaca, el lago navegable más alto del planeta.

Este nadador francés ganó una medalla de plata en los Juegos Paralímpicos de Río de Janeiro 2016 y ante las dificultades para clasificarse para Tokio 2020, Curin se vio impulsado a cruzar a nado el lago Titicaca; un modo de ampliar sus horizontes, probar su capacidad en otros escenarios y lograr algo único.

La hazaña de Curin, finalizada el pasado 20 de noviembre, incluyó un recorrido por las aguas heladas a 3.800 metros sobre el nivel del mar. El francés estuvo acompañado por otros dos nadadores: Malia Metella (la cinco veces campeona de Europa y medallista olímpica en Atenas 2004) y por Matthieu Witvoet (un aventurero que recorrió 17 países en bicicleta en 2017).

Para poder completar el recorrido que les tomó once días, debieron arrastrar entre los tres una balsa, que les sirvió para poder dormir y comer a lo largo de esos días. El desafío formó parte de una campaña creada por la asociación sin fines de lucro de Curin, que tiene por objetivo promover distintos proyectos de concientización sobre la discapacidad y sobre la protección del planeta.

La meta final fue Uros, un conjunto de islas flotantes sobre las aguas del lago Titicaca frente a la bahía de Puno. A pesar del cansancio, los tres osados nadadores demostraron su felicidad al arribar a Uros. Théo Curin estalló de alegría y rompió a llorar tras haber nadado el último tramo entre los ánimos de la población aymara que habita en las islas de la zona. "No pensé que sería tan difícil. A veces creí que íbamos a morir, pero aquí estamos, la gente está ahí, lo hicimos. Con sinceridad, gracias a todos porque eso es hacer que los sueños se hagan realidad. Sin mis dos compañeros no habría tenido éxito. Gracias a los dos. ¡Lo logramos!", dijo eufórico Curin, el joven de 20 años, tras cumplir el desafío.

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