Sentarse a la mesa, mucho más que comer: recomendaciones y tips

Sentarse a la mesa, mucho más que comer: recomendaciones y tips

Comer es un hábito que desde la antigüedad los humanos hemos hecho en grupo, momento donde no solo se compartían los alimentos sino también las experiencias y lo vivido durante el día. Reunirse a “compartir el pan” es un buen hábito para fortalecer vínculos y favorece la socialización.

Dr. Federico Di Gennaro.

Participar en un ámbito que invita al dialogo presencial y alrededor de la mesa son costumbres, valores y tradiciones que podemos preservar en nuestra sociedad. Educar a nuestros hijos en la prevención, la alimentación saludable, respetando los horarios y las cuatro comidas recomendadas, evitando en lo posible la influencia de “las pantallas” en esos momentos de encuentro familiar.

La pandemia Covid-19, que aún estamos transitando ha traído otras consecuencias más allá de la enfermedad causada por el virus. Quienes atendemos pacientes cotidianamente en consultorio vemos un significativo incremento de exceso de peso (sobrepeso y obesidad), aumento del consumo de bebidas con alcohol, trastornos emocionales, diabetes, hipertensión arterial, colesterol elevado entre otras consultas clínicas.

Todas estas situaciones son un conjunto de factores de riesgo que pueden aumentar la incidencia de enfermedades cardiovasculares, asociadas también al sedentarismo, cambios en los hábitos de alimentación y falta de controles médicos  durante la pandemia.

Por estos motivos resulta fundamental el trabajo en conjunto con los médicos de cabecera para adoptar las medidas necesarias de prevención centradas en el cuidado de la salud de los pacientes.

Una mención aparte merece el notable incremento de trastornos de la conducta alimentaria como la anorexia nerviosa, especialmente en adolescentes. Ante la sospecha de la presencia de algún trastorno alimentario es fundamental buscar ayuda profesional en forma inmediata.

¿Cómo podemos recuperar un estilo de vida saludable?

Podemos iniciar y consensuar con cada uno de nuestros pacientes un conjunto de medidas entre las cuales se describe la dieta mediterránea. Este tipo de alimentación saludable demostró beneficios tanto en la prevención como en el tratamiento de las enfermedades cardiovasculares (infarto de miocardio, insuficiencia cardíaca, accidentes cerebrovasculares), que continúan siendo una de las principales causas de mortalidad a nivel global.

Proponer metas concretas, simples y sostenibles en el largo plazo. Pequeños cambios en el estilo de vida brindan grandes beneficios en la salud.

 Algunas sugerencias para retomar hábitos y alimentación saludables:

  1. Comer en forma organizada. Intentemos respetar las cuatro comidas: Desayuno-Almuerzo-Merienda-Cena. 
  2. Evitar los picoteos entre las principales comidas. Muchas veces, lo que comemos fuera de horario no lo registramos e incorporamos sin darnos cuenta alimentos de elevada concentración calórica y ultraprocesados (galletas, snack y cereales envasados, golosinas).
  3. Intentar comer en buena compañía (familia, amigos). Si esto no es posible no reemplazarlos por TV, celular, Internet. Mejor sentarse a la mesa, comer y luego retomar la actividad que estaba haciendo.
  4. Preparar los platos del almuerzo y la cena con una generosa porción de vegetales (ensaladas, verduras grilladas o saltadas, hortalizas, legumbres).
  5. Incorporar grasas de buena calidad. Preferir aceite de oliva y frutos secos (almendras, nueces, maníes).
  6. Consumir con moderación carne roja y aumentar el consumo de pescados frescos de agua fría (salmón, atún, caballa); tres veces a la semana ya que sus grasas tienen propiedades protectoras. 
  7. Evitar el exceso de sal de mesa y alimentos ricos en sodio (quesos duros, enlatados, ahumados, embutidos).
  8. Como postre podemos elegir frutas frescas de estación.
  9. Para una adecuada hidratación, la mejor bebida es el agua. 
  10. Evitar el exceso de bebidas con alcohol. Hasta una copa de vino tinto por día forma parte de la dieta mediterránea.
  11. Realizar actividad física regular y si es posible en forma diaria. Adaptar el tipo de actividad física de acuerdo a la edad y a las preferencias individuales. Evitemos el sedentarismo. Se recomiendan 150 minutos de actividad física moderada por semana. Caminar activamente, subir escaleras, moverse en nuestras actividades cotidianas son simples y efectivas medidas de prevención.
  12. No fumar y evitar el uso de tabaco.
  13. La calidad y cantidad de horas de sueño también forman parte de los hábitos saludables.
  14. Gestionar las emociones. Trastornos emocionales agudos y crónicos, estrés y depresión pueden relacionarse con enfermedades crónicas. Consultar con el médico de cabecera y establecer una buena relación médico-paciente contribuye a retomar con  las medidas de prevención y el cuidado de nuestra salud psico-física.
Hacia una alimentación saludable

Compartamos un mensaje positivo y alentador en nuestros hogares, en el ámbito educacional, laboral y recreativo para promover una conciencia social con buenos hábitos.

Una buena estrategia es empezar desde la infancia a enseñar que podemos prevenir enfermedades con medidas cotidianas simples y posibles. Empatizar con la situación individual de cada persona y empoderarlos para que cada uno pueda elegir cambios de vida con hábitos más saludables.

*Dr. Federico Di Gennaro es médico clínico (MN 97.707) y trabaja en el Departamento de Medicina Interna del Hospital Alemán.

Temas

¿Querés recibir notificaciones de alertas?