Cómo llegó y qué grupos difundieron en la Argentina la falsa teoría que vincula al coronavirus con el 5G

Cómo llegó y qué grupos difundieron en la Argentina la falsa teoría que vincula al coronavirus con el 5G

Esta teoría conspirativa, que no tiene sustento científico, empezó en Europa. Su circulación en la Argentina es aún más difícil de entender dado que la tecnología no se usa aún en el país. Acá te contamos la historia detrás de esta desinformación y revelamos quiénes son los grupos que la promueven.

Olivia Sohr y Celeste Gómez Wagner

La pandemia de la COVID-19 trajo consigo una ola de desinformación asociada a distintos aspectos del virus, como su origen, la forma en la que se contagia y supuestas y falsas curas, entre otras. Una de las falsedades que se difundió en el mundo y en la Argentina es que las antenas de 5G están vinculadas con la propagación del virus SARS-CoV-2 que provoca la COVID-19. Esta teoría conspirativa, que no tiene sustento científico, empezó en Europa. Pero su circulación en la Argentina es aún más difícil de entender dado que la tecnología no se usa aún en el país. ¿Cómo llegó a circular esto? Acá te contamos la historia detrás de esta desinformación y revelamos quiénes son los grupos que la promueven.

Qué es el 5G

El 5G es la siguiente generación de conexiones móviles a Internet, luego del 4G. Al igual que las tecnologías previas, son ondas de radio que se transmiten de una antena o torre al teléfono, como se explica (en inglés) en esta nota. Estas ondas son parte del espectro electromagnético, y el 5G usa frecuencias más altas que las anteriores tecnologías, y aunque son nuevas para la telefonía celular, ya se usan para otras aplicaciones, como los escáneres corporales en los controles de seguridad, como explica la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Por la forma en la que funciona el 5G, son necesarias más torres de transmisión que en el pasado, aunque éstas pueden ser mucho más pequeñas. Lo que permite es la conexión de una mayor cantidad de dispositivos a más velocidad.

Sobre los riesgos que presenta, la OMS señala que “hasta la fecha, y luego de muchas investigaciones, ningún efecto adverso para la salud se ha relacionado de manera causal con la exposición a tecnologías inalámbricas.” Y aclara que la mayoría de los estudios se han hecho sobre el espectro radioeléctrico completo y sólo algunos estudios se hicieron con las frecuencias que serán utilizadas por el 5G, dado que se encuentra en una etapa temprana de implementación.

En la Argentina, la tecnología no está disponible. “Ha habido pruebas muy pequeñas en el país, pero falta mucho para que se pueda implementar la tecnología”, señaló a Chequeado Enrique Carrier, analista del mercado de telecomunicaciones. Y agregó que aún quedan por definir las frecuencias que se van a utilizar, para luego poder licitarlas y recién después se podrá desplegar. La tecnología no estará disponible para uso común antes de 2022, estimó el especialista. El Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom) señaló también a Chequeado que aún no se han desplegado redes que utilicen 5G.

Los temores sobre el 5G no son nuevos. El año último, antes de que se registrara el primer caso del nuevo coronavirus, hubo protestas en contra de la implementación de esta tecnología en Suiza, Australia y el Reino Unido, entre otros lugares. En ese momento las preocupaciones iban desde que podría generar problemas en la salud de las personas, hasta que podría matar a los pájaros, entre muchas otras, ninguna de las cuales tiene evidencia para sostenerlo.

¿Por qué se lo asoció al nuevo coronavirus?

La primera asociación entre el 5G y el nuevo coronavirus la hizo un médico belga, el 22 de enero, según publicó la revista especializada en tecnología Wired. El médico, Kris Van Kerckhoven, dio una entrevista al diario belga Het Laatste Nieuws, que desde entonces borró la nota de su sitio web dado que no había evidencia para lo que sostenía el profesional. En la entrevista, Van Kerckhoven afirmaba que desde 2019 se habían construido algunas torres de 5G en Wuhan, la ciudad china donde se inició la pandemia de la COVID-19, y sugería que podía haber un vínculo entre ambas cosas “aunque no lo he chequeado”, aclaró.

De ahí, el supuesto vínculo pasó a grupos que se oponen al 5G y a videos en YouTube. Como suele ocurrir con las teorías conspirativas, salieron de los grupos relativamente pequeños que las sostienen gracias a amplificadores, personas famosas, con muchos seguidores, que las difundieron, como fue el caso del cantante Miguel Bosé en el mundo hispanohablante.

Las desinformaciones llevaron en los casos más extremos, a quemas de antenas en varias ciudades del Reino Unido. En la Argentina hubo manifestantes que protestaron en contra de esta tecnología.

Cómo se expandió en la Argentina una teoría que asocia el virus a una tecnología que no se usa en el país

Las desinformaciones cruzan fronteras y muchas veces se repiten, con pequeñas adaptaciones locales. Las desinformaciones sobre el 5G circularon en varios países de la región, como México, Colombia, Ecuador y Chile. En la Argentina, las primeras menciones aparecieron en febrero último, con notas que analizaban estas teorías conspirativas en otros países y señalaban su falsedad.

A diferencia de lo que ocurría en otros países, no había en la Argentina una actividad fuerte en contra del 5G antes de la pandemia. Hasta febrero de 2020, un análisis de las búsquedas de Google (a través de la herramienta Google Trends) muestra relativamente poco interés en el 5G. Hacia fines de febrero se registra un mayor interés, pero la mayor cantidad de búsquedas sobre el tema vino hacia mediados de abril, cuando se vieron protestas en otros países en contra de esta tecnología -especialmente la quema de antenas en el Reino Unido- y el tema fue cubierto por varios medios nacionales.

Fue también entonces cuando aparecieron muchos de los grupos en Facebook que difunden desinformaciones sobre el tema identificados por Chequeado. Estos grupos son en su mayoría pequeños, con menos de 5 mil miembros. Sin embargo, hay otras cuentas que replican sus contenidos, que no están dedicadas sólo al tema anti 5G. Éste es parte del problema con las desinformaciones, que aunque en un inicio pueden circular entre pequeños grupos marginales, sus teorías luego son retomadas por otros, con audiencias más amplias, y les dan difusión. Y la falsedad se repite y se repite, y así algunos empiezan a creer en ella.

La asociación entre el 5G y el nuevo coronavirus toma distintas formas en los diferentes grupos, y en algunos casos los argumentos que utilizan son contradictorios entre sí. Algunos señalan que el 5G está vinculado con la aparición del coronavirus, otros hablan de un vínculo entre el 5G y las vacunas para el coronavirus, que tendrían microchips (como tuiteó Miguel Bossé). Y en algunos casos refieren a la “falsa pandemia” al mismo tiempo que advierten sobre los riesgos del 5G, como un grupo que señala que “las antenas 5g contaminan, matan y son radioactivas, envenenan el planeta y al ser humano. En este grupo pensamos que la pandemia es una mentira y que obligan al mundo a hacer una cuarentena absurda” (sic).

Entre los grupos que se oponen a la implementación del 5G en la Argentina, hay personas vinculadas a los movimientos ambientalistas, que plantean una preocupación porque no se han considerado los efectos que esta tecnología podría tener sobre el cuerpo, algo similar a lo que pasa con los agroquímicos, según explican. Expresan también preocupación de que el Estado no protege lo suficiente a los ciudadanos y tiene en cuenta intereses comerciales antes que potenciales problemas de salud. En estos casos, no siempre publican desinformaciones.

Es el caso de Kanki Alonso, quien administra una página de Facebook en contra de la implementación del 5G y participa también de la Asamblea Paren de Fumigar Mar del Plata, movilizada para limitar el uso de agroquímicos. Sobre el 5G, dijo a Chequeado que las regulaciones actuales están basadas en tecnologías anteriores, que los análisis no son exhaustivos a todos los potenciales problemas que podrían generar y que los entes reguladores no controlan de forma efectiva. Alonso señala que las contaminaciones ambientales, como la que genera el 5G, “menoscaban las respuesta inmunes de los organismos ante los agentes etiológicos ambientales”, afectando la respuesta del cuerpo ante enfermedades como la COVID-19 y muchas otras. Hasta el momento, contrariamente a lo que indica Alonso, la evidencia disponible no muestra que el 5G pueda generar daño a los organismos.

Otros grupos tienden a asociar más a la pandemia con un “nuevo orden mundial”, que incluye a diferentes líderes mundiales y están más asociados a corrientes nacionalistas que se oponen al seguimiento de las recomendaciones de organismos internacionales, como la Organización Mundial de la Salud (OMS). Entre ellos, hay algunos que propagan también desinformaciones sobre el 5G, como es el caso de “Noticias Ocultas X”, que tiene videos en YouTube con más de 100 mil vistas, entre los cuales incluye algunos con desinformaciones sobre 5G en los que afirma que “nos enferman y nos matan con su alta radiación”.

Existe también otra línea de movimientos antivacunas que, en general, cuestionan los hallazgos de la Ciencia, y difunden activamente desinformaciones sobre 5G. Es el caso de una cuenta de Instagram sobre crianza, que tiene más de 40 mil seguidores y se define como un perfil a que promueve “el nacimiento, la crianza, la salud y el pensamiento conscientes” y que divulga contenidos contra las vacunas. Ahora, entre los contenidos que difunde hay posteos sobre el 5G y la relación con el coronavirus, en los que además se señala que fue creado por humanos y en otros posteos indica que la pandemia es un “relato”. Aunque esto puede parecer contradictorio, no es raro que las teorías conspirativas sostengan ideas incompatibles entre sí.

Más allá de estas diferentes líneas entre quienes se oponen al 5G, y que en muchos casos difunden desinformaciones sobre el tema -grupos ligados a los movimientos ambientalistas, otros a corrientes nacionalistas y al movimiento anti vacunas-, hay miembros que se superponen y pertenecen a varias de estas líneas, y en algunos casos los argumentos de unos son utilizados por los otros.

En cuanto a las plataformas, más allá de las políticas que adoptan, se observan desinformaciones sobre este tema al menos en Facebook, Instagram, Twitter y YouTube. En el relevamiento realizado por Chequeado, ninguno de estos grupos estaba publicitando con fondos los mensajes desinformantes.

La naturaleza de las teorías conspirativas

Uno de los problemas para desmentir las teorías conspirativas es que, a veces, existen conspiraciones. Pero cuando las hay, éstas se pueden probar con evidencia, mientras que en el caso de las teorías conspirativas quienes las creen se blindan ante la información y no la aceptan, como lo distinguen Stephan Lewandowsky y John Cook en su Guía para las teorías de la conspiración.

“Muchas veces las personas que creen en una teoría creen también en otras teorías conspirativas y se construyen negando o tergiversando la evidencia. Si no se puede confiar en nada y todo es resultado de una conspiración, no hay manera de desmentirlas”, explicó a Chequeado Pedro Bekinschtein, investigador del CONICET y director de investigación de INECO.

Hay distintas razones por las que las personas pueden creer en teorías conspirativas. En el caso del coronavirus, es posible que una de las razones sea explicar un evento improbable. “Las teorías conspirativas son una forma de manejar la incertidumbre y también funcionan en muchos casos para personas que se sienten fuera del sistema y encuentran grupos de pertenencia entre quienes creen en teorías conspirativas”, explicó Bekinschtein.

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