El drama de una familia mendocina separada por la cuarentena

El drama de una familia mendocina separada por la cuarentena

Una familia mendocina le pide al gobierno provincial que deje regresar a un hombre desde Córdoba y le permita realizar la cuarentena obligatoria en su casa, dado que forma parte de los “grupos de riesgo” y tiene autorización para cuidar a su hija de 8 meses y a su esposa con prescripción médica.

Nicolás Munilla

Nicolás Munilla

Una familia mendocina separada por la cuarentena desde hace dos meses, le pide al gobierno provincial que deje regresar a un hombre desde Córdoba y le permita realizar la cuarentena obligatoria en su casa, dado que forma parte de los denominados “grupos de riesgo” y tiene una autorización para cuidar a su hija de 8 meses y a su esposa con prescripción médica, debido a que recientemente le rechazaron la solicitud y tuvo que abandonar la provincia.

Belén Dies tiene a su marido Lucas varado en Córdoba desde hace ocho semanas, donde tuvo que viajar en abril para continuar con un tratamiento médico coronario. Desde que comenzaron las medidas de aislamiento social, Lucas pudo cumplir con sus obligaciones en la provincia mediterránea, donde tiene a su médico de cabecera, y había podido retornar a Mendoza sin complicaciones y siempre portando los documentos exigidos por las autoridades.

Sin embargo, con las nuevas restricciones impuestas para los viajeros que regresaban a Mendoza, incluyendo la obligación de realizar cuarentena absoluta por 14 días en un hotel, la situación de Lucas se complicó, dado que se encuadra como persona de riesgo (tiene cinco angioplastias) y no podía quedarse dos semanas encerrado lejos de su esposa e hija, que requerían su asistencia dado que Belén tiene otra prescripción médica. La falta de información inicial, interminables intercambios de email e incluso un intento frustrado por entrar a la provincia extendieron la espera por varias semanas.

Finalmente, Lucas consiguió el certificado correspondiente de asistencia familiar e incluso se sometió a un test serológico privado de coronavirus en Córdoba, que dio negativo. Con todos los documentos pero sin respuestas concretas, el 24 de junio regresó a Mendoza, tras viajar interminables horas y atravesar todos los controles de seguridad, y arribó a la Terminal de Ómnibus para dar aviso de su situación.

“Mi marido llegó el miércoles hasta la Terminal en su auto y presentó todos los papeles y el test de COVID-19 con resultado negativo que pagó en forma particular, pero no lo dejaron ir a nuestra casa y le exigieron que hiciera cuarentena en un hotel, cuando por su situación médica y la mía le es imposible, además que está exento por la normativa nacional”, explicó Dies a MDZ.

La mujer intentó comunicarse en ese momento con el director de Calidad y Servicios Turísticos, Marcelo Reynoso, y si bien le expresó lo que estaba pasando, sostuvo que nunca le respondió las llamadas ni los mensajes. “Sin otra opción, mi marido tuvo que volverse a Córdoba escoltado por la policía y yo me quedo sola con nuestra beba. Ni Reynoso ni las médicas que lo atendieron en la Terminal tuvieron en cuenta absolutamente nada, ni las prescripciones médicas ni el certificado de asistencia. Es una vergüenza”, aseguró Dies.

La indignación de Belén creció cuando dos días después leyó una nota de MDZ en la que Reynoso explicaba los procedimientos que los viajeros debían cumplir cuando regresan a Mendoza, en donde aclara que están exceptuados de la cuarentena en hoteles quienes tengan una prescripción médica. “Le mandé otro mensaje para que me explicara por qué el caso nuestro no se puede resolver, y directamente me bloqueó”, señaló.

“No están respetando el decreto nacional que autoriza viajes por asistencia familiar, no están teniendo en cuenta que si tiene que asistirme a mí por cuestiones de fuerza mayor no puede hacer cuarentena en un hotel, y tampoco consideraron la prescripción médica de mi marido ni la mía”, indicó.

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