Advierten que es "urgente" la vuelta a clases en las escuelas argentinas

Advierten que es "urgente" la vuelta a clases en las escuelas argentinas

La negativa de las autoridades nacionales a la reanudación de las clases presenciales generará un impacto negativo en el desarrollo cognitivo y emocional de los niños. Apoyándose en la experiencia internacional y los informes científicos, especialistas advierten la "urgencia" de reabrir las escuelas

Redacción MDZ

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En Europa, que vive una segunda ola de contagios de coronavirus que se desarrolla de forma muy virulenta y preocupante, uno de los pocos sectores que no cerró sus puertas fue la educación presencial, ya que líderes como la alemana Angela Merkel o el francés Emmanuel Macron han advertido sobre las serias consecuencias sociales que se producen cuando los chicos y adolescentes no concurren a las escuelas. 

Al mismo tiempo, el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) advirtió sobre una posible "generación perdida" de niños producto de las restricciones a la educación por la pandemia de covid-19. En ese sentido, considera que "las escuelas no son el principal factor de transmisión en la comunidad" y que "los niños tienen más probabilidades de contraer el virus fuera del entorno escolar", por lo que "los beneficios netos de mantener las escuelas abiertas superan los costos de cerrarlas".

Pese a estos antecedentes, en la Argentina el regreso presencial a las escuelas en 2021 aún es cuestionado por dirigentes políticos como la vicegobernadora de Buenos Aires, Verónica Magario, que hace dos semanas reconoció que "dudamos mucho que las clases vuelvan a empezar en marzo en forma presencial".

Su visión es compartida, en mayor o menor medida, por otros funcionarios como el ministro de Educación de la Nación, Nicolás Trotta; el gobernador bonaerense Axel Kicillof; el ministro de Salud de la Nación, Ginés González García; e incluso el presidente Alberto Fernández, quienes en distintos momentos advirtieron sobre la "inconveniencia" de reabrir las escuelas para el regreso de las clases por el "riesgo epidemiológico" que existe en el país. Esta postura es acompañada por los sindicatos docentes, que han planteado una férrea resistencia a otros intentos de normalización de la educación presencial en jurisdicciones como la Ciudad de Buenos Aires y Mendoza.

Luego de un año entero en el que solo el 1% de los estudiantes argentinos pisó un aula para hacer algún tipo de actividad educativa, según el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec), el futuro todavía es incierto. "Al principio de la pandemia se creyó que los niños eran grandes contagiadores, pero luego se demostró que esto no es así. Los chicos tienen formas leves o asintomáticas de cursar el virus y la carga viral está relacionada a la gravedad del cuadro. Los chicos no son bombas biológicas, los colegios no fueron grandes focos de contagio. Esto es distinto al virus de la gripe. Hay que hacer lo posible por volver a las aulas", sostuvo al diario La Nación Ángela Gentile, jefa de epidemiología del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez.

La especialista aseguró que, en muchas jurisdicciones de la Argentina, las condiciones para el regreso a las aulas están dadas desde hace tiempo, como sucedió en el interior del país, en donde la situación epidemiológica fue estable durante buena parte del año. "Tendríamos que tratar que en 2021 las clases sean totalmente presenciales, por supuesto, trabajando en burbujas y con protocolos adecuados. El Área Metropolitana de Buenos Aires estuvo complicada, pero hubo otras provincias que tuvieron la gran oportunidad de dejar las aulas abiertas, de marcar el camino. Hubiera sido importante que lo hicieran", remarcó.

Por su parte, Guillermo Goldfarb, pediatra del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, también señala que los chicos cursan casos leves o asintomáticos de coronavirus, aunque sostiene que desconocen la causa por la cual el coronavirus suele ser "benigno" en los chicos en edad pediátrica. "Los virus de la gripe o los respiratorios en general, tienen un alto impacto en la edad pediátrica y hacen formas más sintomáticas, pero esto no suele suceder con el coronavirus. De todos modos, no es que los chicos no pueden contagiar, aunque aparentemente sí contagian menos, más allá de que aún no sea posible saber con certeza por qué esto es así", explicó.

En ese sentido, señaló que es muy importante que los estudiantes asistan a clases para garantizar otros aspectos del desarrollo infantil. "Visto esto, la OMS y la mayoría de los países están jerarquizando la reapertura de las escuelas. Hemos tenido muchas consultas en el hospital debido a distintas manifestaciones de estrés y ansiedad que se hacen visibles de distintas maneras según la edad. En los más chicos, hay regresiones en el lenguaje o en el control de esfínteres, mientras que en los más grandes, se ven trastornos del sueño, de la conducta, hasta la falta de motivación, inhibición. Todo esto se hizo más frecuente con el correr del año".

Incertidumbre y preocupación por el impacto de la cuarentena

Henrietta Fore, directora ejecutiva de Unicef, señaló que aunque los niños pueden enfermar y propagar el virus, esto es sólo la punta del iceberg de la pandemia. Las interrupciones en los servicios básicos y el aumento de la pobreza representan "la mayor amenaza para los niños" y, cuanto más tiempo dure esta crisis, "más profundas serán sus consecuencias sobre la educación, la salud, la nutrición y el bienestar de los niños".

Marcelo Miniati, director ejecutivo de Fundación Cimientos, una ONG que promueve la equidad educativa mediante programas que favorecen la permanencia y el egreso de la escuela secundaria, aseguró que, incluso antes de la pandemia, la situación de la educación argentina era crítica. Ahora, pronostica, será mucho peor. "El número de abandono o de chicos que no terminaban el secundario era alarmante, pero no existía un gran problema para el acceso a la educación. Sin embargo, la pandemia hizo que se complejizara el acceso por la falta de conectividad. Cuando vuelvan las clases, creo que nos vamos a encontrar con un panorama muy difícil. La necesidad de retomar las clases presenciales es urgente, nosotros estamos convencidos de que es necesario", dijo.

Juan María Segura, educador y fundador de Circus.edu, una organización dedicada a proveer soluciones educativas, brinda dos panoramas para el año que viene. "Lo que a mí me gustaría, y creo que hay condiciones y recursos para que esto suceda, es que se tome nota de lo que pasó este año y que eso se convierta en un plan efectivo para afrontar el año que viene. Porque la modalidad de volver en burbujas y con protocolos harán que la virtualidad siga teniendo un rol importante".

Aunque, según Segura, eso no es lo que sucederá: "Lamentablemente, creo que nadie va a tener un sistema de enseñanza digital. Creo que todos, incluyendo a los docentes, van a terminar el año agotados y van a terminar planificando un año parecido al que planificaron para febrero de este año y no funcionó. Todos están enfocados en lo inmediato, pero hay que poner todas las cabezas de los ministerios para el año que viene, en el que no vamos a tener una presencialidad plena".

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