Confirman que nunca existió el mural perdido de Leonardo Da Vinci

Confirman que nunca existió el mural perdido de Leonardo Da Vinci

Luego de siglos de debates y especulaciones, un grupo de historiadores del arte determinó que Leonardo Da Vinci nunca pintó el fresco "La batalla de Anghiari" en los muros del Palazzo Vecchio de Florencia.

Redacción MDZ

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Uno de los mayores misterios del Renacimiento fue resuelto. Luego de siglos de debates y especulaciones, un grupo de historiadores del arte determinó que Leonardo Da Vinci nunca pintó el fresco "La batalla de Anghiari" en los muros del Palazzo Vecchio de Florencia.

Para determinar esa conclusión, los expertos analizaron la decoración de la Sala de los Quinientos del Palazzo Vecchio, actual sede del ayuntamiento florentino, donde Leonardo debería haber realizado este fresco en 1503; sin embargo, quedó demostrado que el reconocido artista detuvo su trabajo en los bocetos o cartones que preparaba en el cercano convento de Santa María Novella, debido a unos problemas detectados en la pared.

"¿Dónde está la batalla? ¿Qué hizo Leonardo en la Sala Grande? Estos estudios apuntan que Leonardo jamás lo pintó. Perdemos una batalla pero ganamos un consenso científico", indicó Francesca Fiorani (Universidad de Virginia), una de las integrantes de este grupo de estudio.

Copia de "La batalla de Anghiari" realizada por Peter Paul Rubens en 1603.

Los expertos concluyeron que el mural encargado a Da Vinci se quedó solo en una serie de bocetos y nunca fue plasmado en el palacio florentino, aunque durante años se haya creído que el mural estaba bajo las capas de pintura de un fresco realizado por Giorgio Vasari en 1565, publicó la agencia de noticias Efe.

La directora del departamento de Restauración de Murales del Opificio de las Piedras Duras de Florencia, Cecilia Frosinini, otra de las firmantes del estudio, explicó el principal motivo por el que persiste la creencia que Da Vinci sí pintó el famoso mural. Según la experta, la República de Florencia se quedó con los derechos de los dibujos preparatorios, ya que había desembolsado una importante suma de dinero, y enmarcó dicho boceto en una de las paredes del salón, lo que fue visto por varios visitantes durante algunos años y habría servido para la proliferación de algunas copias, como la de Peter Paul Rubens de 1603.

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