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Tragedia de Tucumán: una curva con 3 accidentes graves en 30 días

"Ni siquiera hay banquina", dijo la hija de una persona que falleció en la misma zona el 20 de mayo de este año. Critican la ausencia de señalización.

En la misma zona de Tucumán en la que un micro que transportaba a jubilados desde Mendoza a Termas de Río Hondo volcó produciendo un saldo de al menos 13 víctimas mortales, se produjeron tres incidentes graves en el último mes, uno de ellos fatal.

Así lo confirmó al programa "Otra Manera" por MDZ Radio la periodista Graciela Núñez, de Tele 9 de Tucumán. 

Uno de los hechos sucedió debido al mal estado de la ruta 308 y la falta de señalización, que ya habían sido apuntados como los responsables de la muerte de Carlos Pujol (50), quien impactó en su auto contra una camioneta.

El hecho ocurrió el pasado 20 de mayo. Aquella noche -según informó La Gaceta- el vehículo en el que Puyol viajaba como acompañante (Renault Sandero) chocó con una camioneta Ford.

Janet Pujol, hermana de la víctima, había planteado algunos interrogantes en una carta de lectores publicada por La Gaceta el pasado 24 de mayo:

La vida de mi hermano se apagó el sábado a la noche. Carlos Pujol tenía 50 años. Era el papá de ocho hijos y abuelo de dos nietos. Viajaba a las Termas feliz. Iba a ser un fin de semana de disfrute. Pero nunca llegó. Una llamada nos trajo la peor noticia. Nos advertían que Carlos había sido víctima de un accidente de tránsito. Después de haber estado en el lugar donde ocurrió el choque y de haber escuchado los testimonios, nos preguntamos: ¿fue realmente un accidente? Accidente es algo que no se puede evitar; la lluvia que hace que el vehículo se salga del camino o que reviente un neumático. Pero no me parece justo llamar ‘accidente de tránsito” a las consecuencias de la desidia del Estado, quien es responsable de que los ciudadanos circulemos por rutas seguras, bien mantenidas y señalizadas. En la ruta provincial 308, a dos kilómetros de Graneros, una camioneta chocó contra el auto en el que Carlos iba como acompañante. El lugar no tiene ninguna medida de seguridad: no hay iluminación y mucho menos señalización. Ni siquiera hay banquina. Creemos que eso fue determinante en la vida de mi hermano. Con una señalización adecuada en esa peligrosa curva, seguramente hoy no lo estaríamos llorando. Me pregunto si la vida de mi hermano cuesta un litro de pintura. O dos carteles. No me digan que fue “víctima de un accidente de tránsito”. Si se pudo evitar, no es un accidente.