Excombatientes mantienen viva la Causa Malvinas con sus vinos mendocinos

Excombatientes mantienen viva la Causa Malvinas con sus vinos mendocinos

Compartieron carpa durante la guerra en las islas. La amistad perduró en el tiempo y generó varios proyectos en común. Uno de ellos fue la compra de un viñedo en General Alvear al que le denominaron "Los Veteranos".  En Tunuyán, un sobreviviente del Crucero Belgrano bautizó "El Náufrago" al vino que produce en pequeña escala. En sus respectivos proyectos, los tres plasman su historia de vida tras haber sido protagonistas del conflicto bélico de 1982. 

La finca "Los Veteranos" que compraron en Mendoza dos excombatientes, la bodega "El Náufrago" bautizada así por un sobreviviente del hundimiento del crucero General Belgrano y la fábrica de cerveza "Monte Longdon" que abrió en City Bell el hijo de un soldado clase 62, comparten el objetivo de mantener viva la "causa Malvinas".

Marcos Techeyra y Dardo Gase Más compartieron carpa durante la guerra de Malvinas en 1982, y allí comenzó una amistad que perduró en el tiempo y generó varios proyectos en común: cuando volvieron de las islas compraban remeras en Brasil y después ropa en Guatemala para venderla en Buenos Aires.

"No podía trabajar en relación de dependencia. Me quería liberar del yugo de estar bajo el mando de alguien", cuenta Techeyra, ex soldado del Regimiento 7 de La Plata.

En 2002, los camaradas compraron una finca en General Alvear, que llamaron Los Veteranos, donde tienen un viñedo.

"Somos productores primarios", comenta Techeyra, y explica que después de cada cosecha envían las uvas a una bodega que elabora el vino, a la que también llamaron "Los Veteranos".

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En la etiqueta del vino se ve el mapa de las islas pintado con los colores de la bandera argentina, pero Techeyra y Gase Más no tienen interés en lucrar, ya que venden el vino solo a centros de excombatientes de distintos puntos del país.

Teníamos un poco de miedo cuando elegimos el nombre. La gente podía pensar que estábamos lucrando con un símbolo".

"Es un vino para los amigos. Para brindar con los que están y por los que no están", dice.

Del Belgrano a Tunuyán

También en Mendoza, en Tunuyán, Roberto Romero produce vino con las uvas que compra para procesar en una bodega artesanal.

"Soy náufrago del crucero General Belgrano" (hundido el 2 de mayo de 1982 por el ataque del submarino nuclear británico HMS Conqueror fuera de la zona de exclusión marcada por el Reino Unido)", dice Romero a Télam al comenzar la entrevista, y así se llama su vino "El Náufrago".

"Este proyecto nació entre amigos, en una charla de bar. Me dijeron 'podés plasmar tu historia en un vino'", relata Romero, que hoy, un año después de aquella conversación, tiene en su bodega tres barricas de 300 litros cada una.

Cuando comenzó la guerra, en abril de 1982, Romero estudiaba en la Escuela de Mecánica de la Armada, era cabo y tenía 18 años.

Su lugar de combate fue el General Belgrano, donde también tenía designado un puesto de abandono: la balsa 44. Pero cuando el crucero se hundía y él quiso saltar a su balsa, el cabo Gorosito le ordenó que se tirara a otra embarcación porque esa estaba llena.

"Se murieron todos los que iban en la balsa que tenía designada. Yo sobreviví", dice sobre el episodio que marcó su vida y le dejó heridas que, quizás, "no se borren más".

Con su historia a cuestas, Romero sueña hoy con que su proyecto perdure y sus hijos puedan continuarlo. Decidió hacer un vino que "dé lugar a charlas sobre las islas para que no se pierda la historia hasta que, ojalá, algún día las recuperemos".

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